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Los pescadores critican que «Bruselas legisla con un desconocimiento de la idiosincrasia balear»

«La realidad es que el sector pesquero de las islas lo está pasando mal», admite su presidente Domingo Bonnín, que deja claro las ganas de expresar el «malestar» en la movilización del día 4 contra de la normativa europea

Los pescadores de embarcaciones de arrastre en el puerto de Cala Rajada.

Los pescadores de embarcaciones de arrastre en el puerto de Cala Rajada. Biel Capó

Hay marea en el sector pesquero español, una marea que empeora si se focaliza en el Mediterráneo y más concretamente en aguas del archipiélago balear. Los pescadores de las islas hablan claro y sin tapujos: «Pagamos justos por pecadores». «Bruselas legisla con un desconocimiento brutal de la idiosincrasia balear». Son palabras del presidente de la Federació Balear de Confraries de Pescadors, Domingo Bonnín, que deja claro las ganas de expresar el «malestar» en la protesta de este viernes en contra del Plan de Gestión Multianual (MAP) que afecta a la flota de las embarcaciones de arrastre hasta 2025 pero también hay que añadir en este malestar el ocasionado por el reglamento de control del sector pesquero que se está negociando en Bruselas. Es decir, «llevar cámaras a bordo, diarios electrónicos para todas las flotas, geolocalizaciones... ¡Parece que seamos delincuentes!», lamenta Bonnín, que recuerda que los pescadores gallegos ya suman tres o cuatro movilizaciones por este tema.

«No solo protestamos por el MAP, también por el conjunto de los problemas que sufre el sector», reconoce. De momento, la huelga se está gestando a nivel nacional. Serán unos días de reuniones a la espera de ver si la movilización estatal llega a buen puerto. Aquí, los pescadores defienden parar.

«La imagen que desprendemos en Bruselas como sector pesquero es la de un sector que no cumple las normas o que no es medioambientalmente sostenible», razona el presidente de los pescadores. «Esta visión la tienen porque Bruselas legisla con criterios del Atlántico, que tiene una flota totalmente diferente a la balear», desgrana. «Cuando Europa legisla bajo la presión de algunos lobbies medioambientales, normalmente no queda reflejado que nos podamos acoger a nuestras particularidades, es decir, que somos una flota muy pequeña», lamenta Bonnín, que recuerda que en aguas baleares operan 33 embarcaciones de arrastre por una costa de unos 1.500 kilómetros.

«Perdón por la expresión pero es que nos hacen un traje porque la normativa está pensada por grandes flotas como las del Atlántico. Somos pequeños, no tenemos intensidad pesquera y pagamos justos por pecadores», reitera. «Es el problema de siempre: somos islas», resumen los pescadores, que aseguran que los grandes tratados defienden que se deben respetar las particularidades de cada región. «Es un hecho real que somos unas islas pero cuando legislan, se lo pasan por el forro. Los grandes se comen a los pequeños y nosotros somos los pequeños. Es complicado».

Si uno se centra en analizar las medidas que aplica la normativa europea, hay tres puntos a destacar. El MAP únicamente afecta a las barcas de arrastre «tanto si la flota es de 33 como ocurre en Balears como si suman medio millar como en Valencia o Cataluña. Se aplican los mismos criterios». El primero es una reducción de los días permitidos para salir al mar. Bonnín recuerda que sin restricciones, los pescadores solían trabajar unas 225 jornadas anual. En 2020 estas embarcaciones se quedaron con 200 jornadas debido a la reducción del 10%. Este 2021, el nuevo recorte es de un 7,5%, así, pueden trabajar 185 jornadas pero el MAP contempla que en los cinco años que el plan esté en vigor se pueda reducir hasta un 40%, es decir, se pueden quedar en 160 jornadas. «A una empresa le descuentas el 40% de los ingresos y queda herida», avisa.

A parte de las reducciones de días de pesca, hay zonas de veda donde no se podrá pescar y que vienen marcadas «por criterios científicos». En 2020 hubo dos: la parte norte del canal de Menorca y la parte de poniente de Cabrera pero para este 2021 se ampliarán y se harán más zonas que aún se desconocen.

En tercer lugar, desgrana Bonnín, están las medidas técnicas aplicadas a las embarcaciones de arrastre. «Básicamente es que la corona, la malla cuadrada debe ser de 45 y para la gamba, de 50. Es como si fueras a pescar con un colador». La malla cuadrada, relata Bonnín, se puede adaptar a la especie que uno quiera y solo capturar los adultos pero «esta teoría que en el Atlántico es buena, en el Mediterráneo que no salimos a pescar una especie en concreto, no sirve. «Todo el pescado se comercializa, la talla mínima del gerret y la del lluç es otra. Si nos ponen una malla de 45, hay pescado adulto que nunca cogeremos. Este es el problema de legislar desde Bruselas con un desconocimiento brutal de la idiosincracia Balears», zanja Bonnín, que deja claro que «hemos hecho las cosas bien y los recursos están bastante bien».

Pero «la realidad es que el sector lo está pasando mal porque las embarcaciones de arrastre son la espina vertebral del sector pesquero balear. «Son 33 barcas de arrastre en Balears pero el 60% de la producción proviene de estas embarcaciones», describe. «Históricamente el sector siempre se ha adaptado a las nuevas situaciones pero sí que puede desaparecer parte del sector tal y como lo conocemos ahora», avisa.

Reunión a nivel estatal este lunes

A nivel estatal se llama a movilizarse el próximo viernes contra la normativa europea. Los pescadores de Balears oficialmente defienden parar pese a que el resto de federaciones no lo haga. De todas formas, el presidente de la Federació Balear de Confraries de Pescadors, Domingo Bonnín, reconoce que estos días previos a la movilización serán «intensos» de reuniones. Este lunes hay una reunión de la Federación Nacional de Cofradías de Pescadores para determinar si este viernes las embarcaciones de pesca paran a nivel estatal y quedan en el puerto en señal de protesta.

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