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Lletra menuda | La energía positiva está en el mensaje

Que en la Mallorca que nutre toda su vitalidad económica y social del inigualable sol mediterráneo se convierta en gran noticia el suministro de electricidad fotovoltaica para apenas 50 empresas y 300 familias vulnerables, significa que la energía limpia ha cortocircuitado por imposición del negocio inmediato y la sacudida de la falta de previsión. Es el cuchillo de palo en la casa del herrero de las temperaturas agraciadas. Para evitar un deslumbramiento insano sobre la retina de la realidad y la óptica aconsejable, dejémoslo, simplemente, en que empieza el proceso de reparación, lo cual, indudablemente, tiene sus efectos positivos por aquello de que vale más tarde que nunca. Por lo menos podemos encender un foco de luz agradable sobre la gestión del Govern. Sin embargo, es muy pronto todavía para las bambalinas del éxito porque, en eso de las energías renovables, en los pueblos de Mallorca se han fundido demasiadas bombillas de fracaso, preferentemente a base de tributos que han estrangulado las inversiones de particulares concienciados. Sí, ahora son otros tiempos y el impuesto al sol ha eclipsado, pero permanecen algunas de sus secuelas con lo que, hoy por hoy, la única energía positiva que puede apreciarse no va más allá del mensaje que comporta el restablecimiento de la instalación de placas solares. También es así porque la apuesta es más simbólica que valiente y decidida. Se repite el mismo ceremonial eterno del reciclaje de basuras. Se empieza con pies de plomo en poblaciones pequeñas dejando ciudades y núcleos costeros para tiempos indefinidos. Solo cabe esperar que, al igual que la recogida selectiva de residuos, la instalación y consumo de energías limpias no tenga marcha atrás. Pero esto costará kilovatios de tiempo y paciencia.

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