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El difícil equilibrio entre la cría de los ‘voltors’ y el excursionismo

La Fundación Vida Silvestre Mediterránea lamenta la reciente pérdida de un pollo de buitre negro debido a las molestias que habría causado la presencia humana cerca del nido

Una pareja de buitres en el nido donde incuban un huevo, vistos por una cámara de la FVSM.

Una pareja de buitres en el nido donde incuban un huevo, vistos por una cámara de la FVSM.

La Serra de Tramuntana, el gran pulmón verde de Mallorca, es el hábitat del voltor negre, una de las especies de ave más majestuosas con la que los mallorquines tenemos la suerte de compartir espacio. El problema es que el equilibrio entre el bienestar de los buitres y la presencia humana en la cordillera es muy frágil, especialmente durante la época de nidificación que se produce entre los meses de enero y septiembre.

Por este motivo, la Fundación Vida Silvestre Mediterránea (FVSM), entidad que se encarga de la vigilancia de las zonas de nidificación de estas aves, reclama la colaboración de la población para que no se acerque a las zonas de exclusión de la Tramuntana donde los buitres tienen los nidos porque, según avisa, «una sola molestia puede provocar el abandono del nido con el huevo o el pollo y, en consecuencia, el fracaso de la reproducción», lo que supone una pésima noticia teniendo en cuenta que las hembras ponen un único huevo al año.

Una de las cámaras habilitadas por la FVSM para controlar en tiempo real el proceso de reproducción de una pareja de buitres negros ha registrado estos días un triste episodio, presuntamente causado por las molestias que la presencia humana provocan en la nidificación de los voltors negres.

Un cuervo se come el huevo tras quedar desprotegido.

«Una vez que la hembra hizo la puesta, en el décimo día de la incubación (de los 54-56 días que tarda el desarrollo del embrión hasta la eclosión del pollo) se constató que tras incubar el huevo el macho y después de partir este, no había venido su pareja para hacerle el relevo en la incubación; el huevo quedó expuesto al frío y a los depredadores», explica la fundación. A la mañana siguiente sí que apareció la hembra, «muy nerviosa», y pudo seguir la incubación hasta que el macho reapareció a las tres horas para coger el relevo.

Todo parecía ir bien, pero la cámara se desconectó por problemas técnicos y al recuperar la transmisión, a la mañana siguiente, «la pareja no estaba presente» y esta vez no hubo suerte: «temprano llegó un cuervo y en pocos minutos abrió el huevo, se comió todo el contenido y se fue; cuando llegaron los progenitores no quedaba más que la cáscara y aun así se echaron a incubar porque el instinto es aún más fuerte, pero este pollito potencial supondrá un ejemplar menos para la población de buitres negros de Mallorca», lamentan los responsables de la fundación.

Necesaria tranquilidad

El ejemplo, que por desgracia es totalmente real, sirve para ilustrar la necesidad de dar a los buitres la tranquilidad que precisan para su reproducción. «El adulto de buitre negro abandona el nido por la presencia cercana de personas, helicópteros o avionetas; tanto el huevo como el pollo pueden fracasar o fallecer en poco tiempo, ya que carecerán de la protección de sus padres ante el frío o el calor, a la vez que quedan expuestos al ataque de depredadores como los cuervos o las gaviotas, de ahí la importancia de garantizar una total tranquilidad a los animales en su época de cría», señalan.

Josep Tapia, coordinador del proyecto de buitres de la FVSM, explica que los voltors de Mallorca «nidifican preferentemente en los acantilados marinos de la Serra, aunque en tiempos históricos criaban en el interior de la Tramuntana y en todas las sierras de la isla». El buitre estuvo al borde de la extinción por la persecución de la que fue objeto durante siglos. De hecho, hubo un tiempo no muy lejano en el que «solo quedaban unas pocas parejas en los acantilados más remotos».

Actualmente, aunque la población de buitre se ha recuperado después de «grandes esfuerzos», la zona de cría «sigue relegada a las áreas más remotas y tranquilas». Por este motivo, recuerda la FVSM, el Govern ha creado las áreas de exclusión para proteger a las especies más sensibles como el buitre negro, entre otras, por lo que la entidad reclama a los excursionistas que se alejen de estas zonas. «Si compartimos el mismo paraíso, debemos ser solidarios y respetuosos con la naturaleza», concluyen.

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