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Calle Blanquerna, por poner un ejemplo

Carrer Blanquerna. Edificios sin protección.

Carrer Blanquerna. Edificios sin protección. / DM

Àngels Fermoselle Paterna

Àngels Fermoselle Paterna

El visor de Plan General de Palma es una especie de callejero digital que te permite ver a simple vista, parcela a parcela, la planificación urbanística de lo que ya existe y de lo que está por venir. Puedes profundizar en distintas capas y disponer de casi toda la información. Quizás pronto haya que hablar en pasado de esa estupenda herramienta digital porque ya saben que este PGOU, que ha tardado tanto en ser alumbrado, no tiene garantía de ser el definitivo para los próximos 20 años y puede decaer en unos meses. Ese hecho, quizás inevitable, además de inutilizar una de mis webs favoritas, obligará a volver a la ordenación anterior y puede producir algún efecto perverso.

Pero imaginemos que eso no pasa y nos quedamos con lo que hay ahora.

El visor del que les hablo es una fuente de información valiosa. Nada más abrirlo, y gracias a los colores y a las tramas, puedes saber si un edificio está protegido por su valor patrimonial. Si está coloreado en lila, tiene una protección fetén con ficha de catálogo. Si está dibujado con un entramado en retícula marrón fuerte, tiene lo que se llama protección ambiental, que más o menos obliga a conservar fachada pero muchas veces deja incrementar alturas como mínimo en una parte del edificio. Si está en un marrón claro -la inmensa mayoría- pues nada, es susceptible de ser derruido si se solicita en tiempo y forma la licencia de demolición.

Eso nos permite, con una simple mirada, ver qué puede quedar para el futuro del paisaje de nuestra vida.

Fijémonos en una calle del Ensanche, la calle Blanquerna, suficientemente conocida y por la que caminé de niña a diario. Ponemos la lupa en el tramo comprendido entre Avingudes y plaça de Santa Pagesa. De un total de 53 edificios, además de la iglesia, solo están protegidos con ficha de catálogo 3 de ellos y otros 5 más a medias, con esa protección ambiental que les he explicado. De la calle Pare Bartomeu Pou, donde yo vivía, ni uno solo merece ser salvado de la picota, según los redactores del PGOU medio vigente. Menos mal que se iba a tener una sensibilidad especial con el Patrimonio y los barrios singulares. Y eso que nos prometieron una revisión exhaustiva del catálogo y unas normas respetuosas con el paisaje urbano. No niego que quizás el anterior estaba un poco peor, pero si a un hambriento le das unos mendrugos, no solucionamos la injusticia.

Pero dejemos Blanquerna y vayamos a la calle Arquitecte Bennazar... ¡Sorpresa! Solo un edificio aparece en color lila en nuestro visor, y por tanto se salva de la quema. Y no, no es ninguno de los que a usted le asombra cuando pasea por allí. Se ve que el criterio es que, si una calle está machacada, pues que la machaquen del todo…

Y si nos vamos a Arxiduc Lluís Salvador a partir de la plaça Cardenal Reig, más de lo mismo.

Como anécdota sepan que, de todo el barrio de El Amanecer, solo está catalogado el moderno Conservatorio. Hace nada aniquilaron, allí, un chalet de estética nórdica construido en los años 40. La modernidad despersonalizante de la piqueta.

Ahora se habla de incrementar las alturas permitidas en el Ensanche para densificar y consumir menos territorio. Si ya se pueden construir 5 o 6 alturas en parcelas en las que ahora se yerguen 3 o 4, - mírenlo en el visor, el numerito sobre la parcela es el número de alturas permitido. El final del Ensanche puede estar escrito. Más alturas favorecen la sustitución del inmueble original, y eso es un desastre para nuestra ciudad.

Remedio tiene, si quieren. Un Plan de Especial Protección para el Ensanche, igual que se hizo con Santa Catalina a propuesta de ARCA. Fue Isern el que empezó aquella tramitación. ¿Podemos hacer ahora lo mismo con el actual alcalde, Jaime Martínez, y preservar el tesoro que nos queda del Ensanche?