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Coger un taxi en pleno verano, misión imposible

La falta de este transporte por el aumento del turismo internacional irrita a los residentes. Los taxistas aseguran que no existe una carencia de este servicio en el núcleo urbano

Misión imposible: coger un taxi en Palma

Misión imposible: coger un taxi en Palma Bernardo Arzayus

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Misión imposible: coger un taxi en Palma Marina Torres

Es un miércoles por la mañana. El calor en la ciudad de Palma es asfixiante. Las paradas de bus están llenas, y la sombra y la brisa escasean entre los altos edificios de la ciudad.   

Bajo estas duras circunstancias los transeúntes parecen tener un objetivo que aparenta ser inviable: coger un taxi.

Palma ya no funciona a su ritmo habitual, la ciudad está desbordada. Mallorca recibió el pasado mes de mayo más de un millón y medio de personas. Turistas de todas las partes del mundo llegan al aeropuerto de Son Sant Joan cada hora. Sin embargo, y a pesar de dicha afirmación, las plantillas de los servicios de transporte públicos no se han ampliado.

Son las 11.30h en Palma y las paradas de taxis ya condicionan el día de los ciudadanos. «Nos vamos antes porque tenemos un vuelo para Barcelona a las 17 h y los taxis están muy mal» declara Antonia Ríos, quién intentaba coger un taxi cinco horas antes de su vuelo. Antonia añade que ya habían intentado, la tarde anterior, acceder a este servicio y que la situación estaba «fatal».

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Coger un taxi en pleno verano, misión imposible Bernardo Arzayus

La parada de Plaza España, una de las más concurridas de la isla, y en pleno mediodía, atrajo a lo largo de dos horas un total de cinco taxis. 

La una de la tarde comienza a acercarse, la parada del Paseo del Borne está absolutamente desierta, mientras que la de Jaime III no da a basto.

«Lo que pasa es que en las paradas no hay taxis» explica Marga, exaltada tras una disputa en la parada. «Además, en cualquier país europeo, cuando tú llegas al final de una fila, preguntas quién es el último, cosa que aquí no pasa. Parece que cuando la gente llega de fuera pierde las buenas costumbres».

Los ambientes acalorados en la ciudad no son solo debido al implacable sol. Los desacuerdos son constantes durante esta época del año. Gente ignorando las filas, situándose al final de la parada o corriendo para llegar a un taxi antes que el resto, son los principales motivos que inician altercados en las paradas del centro de Palma.

Las largas y exasperantes esperas no ayudan al humor de los ciudadanos. «Llevo esperando más de veinte minutos y no aparecen taxis», afirma Jenelyn, quién había cambiado de parada dos veces, encontrando cola constantemente. Por otra parte, otros ciudadanos no han tenido la misma suerte que Jenelyn. 

A las dos de la tarde, y de vuelta en Plaza España, no parece haber ningún atisbo de mejora. Guillermo Jiménez declara que, saliendo de fiesta, ha llegado a esperar cerca de tres horas en el Paseo Marítimo para poder acceder a este servicio. «Yo pondría más taxis», añade Guillermo. «Que sea más fácil. Algunas personas con carnet quieren trabajar como taxistas y les piden muchos requisitos» 

Para muchos, el problema está claro: hay demasiada gente en la isla o no hay suficientes recursos.

Las soluciones parecen estar más dispersas. Algunos creen que es necesario un control sobre la cantidad de turistas que entran en Balears, mientras que otros optan por una ampliación de la plantilla de conductores. 

Tania, estudiante de 18 años, es partidaria de esta última medida, pero además propone que «podrían reducir un poco la cantidad de coches para alquilar». La joven añade que los taxis son «muy importantes» para los residentes que no pueden permitirse alquilar un coche o para aquellos que quieran realizar distancias que no son factibles en autobús. 

Llegan las 17h, el calor no ha menguado desde la mañana y, a pesar de las quejas constantes de la falta de taxis, en el aeropuerto de Son Sant Joan las filas de estos vehículos se extienden hasta donde alcanza la vista e, incluso, hasta donde la vista no alcanza.

La reserva de taxis del aeropuerto acoge a todos los vehículos que no caben en la parada oficial. Todos ellos a la espera del sonido del dinero, también conocido como un timbre que avisa a los conductores que pueden acceder a la parada principal.

Un dinero que muchos creen que es mayor al que se puede realizar en una jornada en ciudad. 

«Les sale más rentable estar aquí que en Palma o en cualquier otro pueblo de Mallorca», afirma Miguel Febrer, conductor de autobuses privados en el aeropuerto.

Una situación que sorprende a los turistas que proceden del extranjero o, incluso, de la península misma. 

«Nosotros venimos de Asturias y esto no ocurre. En el aeropuerto hay movimiento de taxis pero luego en las ciudades no hay problema para coger taxis, hay en abundancia» declara un turista de Oviedo que llegaba de vacaciones.

La perspectiva de los taxistas

El punto de vista que dan los conductores, por otra parte, es muy dispar al que afirman los ciudadanos.

«No es verdad» es lo que asegura Magdalena Bonin, conductora de taxis, en referencia a las sentencias de los ciudadanos, que les acusan de no estar presentes en la ciudad. 

Desde la reserva de taxis del aeropuerto, Magdalena explica como el Ayuntamiento les «obliga» a estar un total de ocho días, por vehículo en el centro de Palma, específicamente para que la ciudad «no se quede vacía». Ocho días en los que no tienen permitido trabajar en las zonas del aeropuerto, del puerto o de la Playa de Palma.

José Bauzá, taxista de Palma, explica que uno de los mayores problemas que tienen y por el que se les complica su trabajo, es por «la cantidad de retenciones que hay» en la isla. Sin embargo, aclara que no solo los taxis sufren por esta cantidad masiva de vehículos, sino que también afecta a los conductores de la EMT y a particulares. «Yo he ido a dejar a mi mujer desde Son Ferriol hasta la catedral y he tardado 50 minutos» ejemplifica José, un recorrido que, de media, suele durar unos 15 minutos. Una opinión que comparte Gerardo Sánchez, taxista en las colas del aeropuerto, quién denuncia también como hay «muchas colas de tráfico». 

Por otra parte, una de las asunciones más escuchadas entre los ciudadanos, es que las carreras que realizan, desde el aeropuerto, les ofrecen un mayor ingreso a estos conductores. Gabriel, taxista desde hace cinco años asegura que a ellos, lo que les sale rentable «es que haya poco tiempo de una carrera a otra». Por lo tanto los recorridos más rentables son los que tienen el taxímetro activado y en los que el taxi «no vaya en vacío», independientemente de la nacionalidad del cliente.

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