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Diario de Mallorca

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Invasión de terrazas en Palma: Los vecinos harán un frente común para recuperar la calle

Las asociaciones de sa Llotja-Born, Canamunt, es Jonquet y Santa Catalina coordinarán movilizaciones para exigir a Cort que limite la ocupación y reduzca los planes zonales, medidas que también pide ARCA

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La plaza d'en Coll, en Palma. B. Ramon

«Es necesario que nos escuchen, nosotros ya llevamos registradas desde marzo pasado como 192 denuncias, vamos a dos o tres por día. Hemos conseguido alguna pequeña mejoría, pero nuestras plazas principales están sobreocupadas por las terrazas, con todos los problemas de convivencia que eso nos genera», explica a este diario Jaime E. Herrero, presidente de la asociación vecinal de sa Llotja-Born. Este residente que se mudó hace más de 15 años al barrio explica a este periódico que entre las distintas asociaciones del distrito centro de Palma se han iniciado conversaciones para hacer un frente común con el fin de recuperar el espacio público y poner freno a la turistización de la ciudad. «Va a haber movilización, un plan de actuaciones conjuntas para que tomen nota desde el Ayuntamiento y haya una reflexión profunda de lo que está sucediendo en Palma», comenta. Los contactos se han establecido entre los residentes de sa Llotja-Born, Santa Catalina, es Jonquet y Canamunt. «Para empezar, nosotros vamos a poner también en nuestros balcones y ventanas los carteles de Santa Catalina y es Jonquet que rezan ‘silencio, respeto y civismo’», cuenta Herrero. «También hemos avisado a los de Nuredduna que estén atentos, porque ellos son los próximos».

Terrazas en la plaza Drassanes.

En la plaza de sa Llonja, el espacio para el viandante cada vez es menor. «Esta plaza, donde hay un Bien de Interés Cultural, ha sido robada. Y en Drassanes nos encontramos con otro problema. Hemos llegado a tener hasta ocho terrazas distintas en una plaza que es un cuarta parte de la de España y que tiene casi el mismo número de bares. La planificación de Cort ha sido una barbaridad», denuncia. 

De la misma opinión es la vicepresidenta de la Associació per a la Revitalització dels Centres Antics (ARCA), Àngels Fermoselle, quien saca a colación las enmiendas que la entidad presentó a la actual Ordenanza de Ocupación de la Vía Pública, aprobada en 2018. «La nueva normativa cambió un número mínimo de artículos de la anterior, por lo que en realidad se contemplaron pocos cambios reales», señala. «Hicimos reuniones, nuestras propuestas fueron celebradas, pero al final nada, fue una decepción», cuenta. Precisamente es en los planes zonales, «que son los que Cort realizó específicamente para algunas plazas y los ejes cívicos [Blanquerna y la calle Fàbrica], donde vemos auténticos desmanes», opina Fermoselle frente a la plaza Coll, una de las afectadas por un plan zonal. «Las terrazas ocupan mucho más espacio que la superficie de la fachada del bar y están en la zona central, la mejor parte de este espacio», explica la activista. «Aquí está también la bajada al parking, los contenedores y algunas sombrillas plegadas. Sólo queda para la gente este pasillo estrecho», protesta. Uno de los elementos patrimoniales más destacados de Coll, la fuente, queda completamente oculta por las mesas, las sillas y las sombrillas. «Nosotros lo que pedíamos es que las terrazas tuvieran la menor cantidad de elementos para que pudiera verse el máximo de ciudad a través de ellas», indica. «Este es un ejemplo de plaza robada por una ordenación inadecuada, también lo es la calle Fàbrica y otras plazas y vías de la ciudad».

Enmiendas de ARCA

Para la portavoz de la entidad fue un auténtico desacierto no incluir en la ordenanza que la terraza concedida ha de estar en proporción con el espacio interior del establecimiento, «una enmienda nuestra que ahora el regidor Alberto Jarabo ha apuntado como propuesta a estudiar». «Si se aprobara una medida así, se usaría menos espacio público y no se dañaría tanto la diversidad comercial. Porque si un particular puede alquilar por mucho dinero un local para un bar que puede poner una terraza muy extensa no lo hará a otro tipo de comercio, como una mercería. Al final, lo que se está consiguiendo con las actuales circunstancias es favorecer la especulación y una subida de los alquileres».

¿Qué puede extraerse del nuevo Plan General de Palma sobre las terrazas? «Que en una circunferencia de 100 metros no puede haber más de tres bares. Para nosotros siguen siendo muchos», comenta Fermoselle. 

Por otra parte, en la nueva ordenanza de ocupación pública únicamente se prohibieron los toldos. «Se puede tener lo mismo que se contemplaba en la anterior normativa: mamparas de hasta 1,60, jardineras, elementos que sirven en realidad para compartimentar el espacio público, y se incluyen los bebedores para perros. Lo que no se pueden tener son muebles o atriles donde algunos bares ponen las cartas o la cubertería. Y como puedes observar Palma está llena de ellos. Nosotros también propusimos en una enmienda que las mesas fueran como máximo de 90 centímetros», comenta la vicepresidenta de la asociación proteccionista, quien añade que la normativa especifica que todos estos elementos de las terrazas deben guardarse en el interior de los locales, «una regla que muchas veces no se cumple y que quizá se ejecutaría mejor si la terraza fuera en consonancia con el interior de los locales. Ni las plazas ni las calles son trasteros de los locales de restauración», advierte. «En nuestras enmiendas también alertamos de que no deberían concederse licencias de terraza a aquellos locales que no cumplieran con determinados aspectos urbanísticos en la fachada. Asimismo pensamos que la denegación de una licencia de terraza no debería únicamente ceñirse a si se tiene una deuda con la Hacienda municipal en materia de ocupación de la vía pública, sino que se amplíe a otras deudas. A los artesanos para poner un expositor en la feria del Día de Balears se les obliga a presentar documentos que demuestran que están al día con todos los pagos con la comunidad y con Hacienda a nivel estatal», detalla. 

Una terraza sobrepasando las líneas amarillas del suelo. B.RAMON

Poco antes de llegar a la plaza Weyler, las terrazas y la gente que se aglomera en torno a ellas apenas dejan libres los 2,5 metros normativos para que puedan pasar los viandantes. Las sillas están casi pegadas al banco de la parada de bus. Lo mismo sucede en la calle Unió, esquina con la plaza del Mercat. «Es muy poco espacio y encima parece que te hacen un favor». En la plaza Drassanes, los norays de piedra donde se fijaban las cuerdas de los barcos están dentro de las terrazas e incluso son usados de mobiliario en algunas ocasiones. No es raro ver abrigos o algún bolso encima. Incluso hay un bar que está pintado de fucsia, «un color prohibido para las fachadas del centro histórico». 

«Es Born es otro ejemplo tomado por las terrazas», advierte Javier E. Herrero. «Y ahora que está la Fira del Llibre apenas queda espacio para pasar». 

Precisamente, una de las peticiones de la Associació Barri Cívic de Santa Catalina, entidad que el pasado jueves acudió al pleno del Ayuntamiento, es reducir las terrazas de la calle Fàbrica al 50%. También propusieron impedir la apertura de más locales de ocio nocturno o restauración o la ampliación de locales que se tramiten como nueva apertura, así como desestimar los traspasos de licencias de locales de restauración u ocio en las zonas sobresaturadas. Asimismo reclamaron un plan de zonificación y un plan de autoprotección específico para Santa Catalina, es Jonquet y la zona de las calles Monseñor Palmer y Torrent, entre otras cuestiones, como sancionar de manera efectiva la ocupación permitida de las terrazas. «Antes de hacer el eje cívico de Fàbrica, en 2008, pedimos que se hiciera un plan de usos porque pensábamos que el negocio diverso iba a desaparecer y que todo iban a ser bares y restaurantes; por desgracia, el tiempo nos ha dado la razón», concluye Fermoselle.

La policía en la calla Fàbrica de Santa Catalina. MANU MIELNIEZUK

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