30 de noviembre de 2014
30.11.2014

La plaza del Mercat "necesita reforma"

Dos expertos afirman que la céntrica plaza debe ser reparada. A diferencia del Ayuntamiento, apuestan por dejar la estatua de Antonio Maura en su ubicación actual y eliminar obstáculos visuales de su entorno

01.12.2014 | 01:24
Una barrera de contenedores de basura en la parte delantera de la plaza.
Tras la caída de la estatua de Antonio Maura, se abrió el debate sobre el futuro de la plaza del Mercat de Palma. ¿Cómo debería ser este lugar tan céntrico y turístico? El Ayuntamiento de Palma asegura tener un plan de reforma, que pasaría por la conexión peatonal del Born y la Rambla y la eliminación de los vehículos en todo este espacio. Pese a las peticiones reiteradas, el consistorio no ha mostrado todavía los planos con la remodelación que proponen.

Dos expertos –un arquitecto y una historiadora del arte– coinciden con el Ayuntamiento en que el espacio necesita una reforma. En lo que discrepan es en qué tipo de renovación se debería aplicar a un enclave de valor histórico y arquitectónico.

El arquitecto Toni Forteza afirma que la reforma de la plaza del Mercat es una de las asignaturas pendientes de Palma, junto a transformación de la plaza de Sant Francesc. La primera medida que tomaría sería la supresión de la calzada que rodea el Mercat para crear una pavimentación continua que dé más amplitud al lugar.

El suelo actual de la plaza deja mucho que desear. Piedras rotas, pequeños socavones y ondulaciones en el piso fruto de las ramas de los árboles. ¿Un lugar tan céntrico puede permitirse un pavimento en tan mal estado? El "no" es rotundo, por lo que Forteza propone levantar todo el suelo, hormigonarlo de manera uniforme y recolocar el empedrado u otro material que permita crear una sensación de continuidad con el centro histórico.

Otro elemento de discusión son los numerosos obstáculos visuales de la plaza del Mercat. Aparcamientos de motos y coches, contenedores de basuras, los buzones para el recuerdo de la recogida neumática, cajas y pilares de cableado eléctrico, dos terrazas de bar, un quiosco de prensa, un bar, dos cabinas telefónicas, jardineras...


Motos, un cuadros eléctrico, un poste de cableado, una parada de castañas y la terraza del Alaska obstruyen visualmente la estatua de Antonio Maura. JUAN CARLOS BALLESTER

La lista de elementos que perturban la visión de conjunto de la plaza es muy larga para un espacio tan reducido. Forteza plantea reordenar la vegetación y los elementos superfluos. Por ejemplo, eliminar un platanero que invade el espacio del ficus o colocar el quisco de prensa más cerca de la esquina para que no tenga una ubicación tan central.

También sugiere eliminar los parterres de los garballons para tener una perspectiva más amplia, y potenciar los elementos arquitectónicos como los edificios vecinos de Can Casasayas (cuya vista de conjunto está bloqueada por un árbol), Can Ques y la iglesia de Sant Nicolau. En cuanto a la estatua de Antonio Maura, Forteza la dejaría en su ubicación actual o, como mucho, la movería unos metros hacia delante para que gane visibilidad.


Forteza propone eliminar la calzada y los vehículos. J. C. BALLESTER

La profesora de historia del arte Catalina Cantarellas se escandaliza con solo pensar en el traslado de la estatua de Antonio Maura. Arguye que la escultura fue concebida expresamente para esa ubicación, teniendo en cuenta el ficus, que es mucho más antiguo que la efigie del político y orador.

"Quedan muy pocos monumentos en el lugar para el que fueron pensados. El entorno incide en el momento, por lo que de ninguna manera se debe cambiar de sitio. Eso sería como mutilarlo", opina la historiadora.

Cantarellas razona que la estatua de Antonio Maura no es un monumento para ver de lejos, por lo que solo recomienda despejar la plaza del Mercat de algunos obstáculos visuales, pero en ningún caso la trasladaría a otra calle ni la recolocaría en otro punto de la plaza. "Es una escultura que impone más por la proporción esmerada que por sus dimensiones. ¿O quieren decir que el escultor era tan inepto como para no prever el crecimiento del ficus?", señala la experta.

En cuanto a la hamburguesería Alaska, ambos coinciden en que sus pequeñas dimensiones y su posición junto a una esquina hacen que no sea una estructura molesta. "El quiosco de prensa tiene una geometría demasiado potente para un espacio tan pequeño. En cambio, el Alaska tiene elementos de más entidad –como la cocina o el baño– y parece más pequeño", concluye Forteza.

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