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Una fuga Real que sigue humillando

Hace un año tuvo lugar uno de los episodios más indecentes de entre los protagonizados por la clase política en lo que va de siglo XXI, y también de los más humillantes para la sociedad, que sigue siendo incapaz de reaccionar.  

Se trata de la fuga de Juan Carlos I que Sánchez y Felipe VI prepararon entre bambalinas mientras hacían teatro con los presidentes autonómicos en San Millán de la Cogolla. También recuerdo a la «ex» Carmen Calvo que dos días después, el 5 de agosto de 2020, declaró que el emérito seguía a disposición de la Justicia, una burla que tuvo la desfachatez de repetir el 12 de mayo de 2021. Millones se siguen riendo por no llorar, pero a los políticos, todos, que por acción u omisión protegen a la monarquía, no les afectan nuestras risas.

También durante este siglo tuvo lugar otro hecho que cubrió de vergüenza a los políticos, en aquella ocasión los del PP con Aznar en La Moncloa. Fue la gran mentira sobre el 11M de 2004, pero la sociedad reaccionó derrotando a Rajoy en las urnas tres días después, y se libró de ser humillada. Gracias también a que había alternativa, pues los demás partidos no mintieron a la sociedad.

Muy podridos están hoy unos políticos que mantienen la inviolabilidad del rey y protegen al anterior, ya confeso de delitos fiscales. Con ello demuestran que no les importa que millones de personas se sigan sintiendo humilladas.

De hecho, hubo un joven de veintitantos años a quien una mentira cruel como la del 11M no le pareció relevante para repensar su opción política. Se llama Pablo Casado y decidió afiliarse al PP en 2004. Ahora es más fácil comprender el desprecio que demuestra cada día por las víctimas de la larga noche franquista.

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