Opinión | Tribuna

La sobredosis de fructosa del PP, y la ORA del PSOE

Uno de los exponentes de la desigualdad estructural que padecen las mujeres es el menosprecio verbal. Este, en concreto, se ve normalizado por la recopilación de insultos directos proferidos instrumentalmente a través de las madres, iniciados con él, o la interpelada: hijo de…; hija de… Los calificativos van desde actividades milenarias hasta animales. De meretrices a perras por concretar. Lo cierto es que cuando se dirigen a mujeres, como fue el caso de la edil Neus Truyols Caimari, en el último pleno municipal palmesano, la grosería impacta en dos de ellas; la hija y la madre. Comparado el exabrupto con el dedicado en el Congreso al presidente del gobierno, el de Cort tiene doble relevancia machista. La dulce fructosa de la fruta no le ha servido al concejal Antoni Deudero Mayans, para reparar el «estropicio» provocado tras llamar a la calma ante un micrófono. Además de proferirse en frío, el insulto enmascarado «me gusta la fruta», fue inesperado y gratuito. Lejos queda la lenguaraz presidenta madrileña que —a su manera— respondió al presidente, quizás más para sí que para otros, al sentirse aludida. Al loar tanto a la fruta se corre el riesgo de llegar a ser contraproducente. Es más, alterar las dosis de insulina puede acabar teniendo consecuencias —incluso políticas— para la salud.

La que se lio en el pleno del Ajuntament de Palma cinco días después del 25N, dice poco de la preocupación del equipo de gobierno por la desigualdad femenina. Digo bien: desigualdad, toda vez que el comportamiento machista sea del tipo que sea, no es más que un instrumento para mantener la situación de poder que genera esa citada, por tercera vez solo en este párrafo: desigualdad. Si el concejal Deudero quiere enmendar materialmente el «error» y demostrar que le preocupan sus compañeras lo tiene fácil...

En calidad de regidor de movilidad es el presidente de la Sociedad Municipal de Aparcamientos y Proyectos (SMAP), la cual emplea a hombres y mujeres. Sus anteriores homólogos socialistas que, no han verbalizado —a saber— frases tan descalificantes como la suya, sí que han mantenido en esa empresa pública, una socializada ausencia de perspectiva de género. A principios del pasado año, en un artículo publicado en estas páginas, se explicaba la situación planteando en su título la siguiente pregunta, hasta ahora sin respuesta oficial, y por tanto vigente: ¿Padecen doble discriminación las controladoras de la ORA?

La desatención femenina en la SMAP la generó el PSOE palmesano en las dos legislaturas anteriores, y de momento el PP la mantiene. Veremos si ante el «desliz» verbal del señor Deudero, este es capaz de contrarrestar la tendencia, desarrollando acciones realmente positivas hacia las mujeres, más allá de los discursos «correctos» generalizados que, desde luego, son muy útiles para que no se les señale. De hecho, aún resuenan los ecos de los proclamados en torno al 25N. Al final somos hombres, ellas solo mujeres, y los ecos, ecos son.