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Segregación por sexos en el colegio Aixa-Llaüt: el Constitucional es más duro que el Papa

Colegio Aixa-Llaüt en el Parc Bit.

Colegio Aixa-Llaüt en el Parc Bit. / DM

El Tribunal Constitucional ha sido más duro con el Opus Dei que el Papa Francisco cuando arrebató sus privilegios eclesiásticos a la prelatura, al retirar la concertación a los colegios que segregan por sexos en una ajustada votación de siete magistrados a cuatro. En ambos casos se trataba de meter en el redil, un concepto tan católico, a quienes se consideran propietarios de una visión tan auténtica como elitista de la fe.

Desde la provinciana perspectiva mallorquina, una vez que el Tribunal Superior defendía en numerosas sentencias el sacrosanto derecho a la segregación pagada con fondos públicos, era inevitable que las instancias solventes y superiores se manifestaran en sentido contrario. Algún día se redactará una tesis doctoral que recoja el caudaloso río de pronunciamientos de la sala de lo contencioso que han sido rebatidos por fortuna y por la superioridad.

Respecto a la segregación en sí misma, se debe empezar por maravillarse de la osadía del segregador. Que una institución como la Iglesia, con un abultado historial de abusos a menores entre sus docentes clérigos, se atreva a decidir sobre la interacción de alumnos y alumnas en las aulas, demuestra que conviene arrancar la espiritualidad de las manos de las religiones organizadas. Y cabe felicitar por una vez al Govern que no cae en la trampa de la desegregación escalonada, aunque los afectados ganarán un hipotético recurso ante el Superior. Como de costumbre.