Oceana denuncia el daño que la pesca de arrastre ocasiona en el canal de Menorca

La organización medioambiental detalla que 17 arrastreros faenaron 4.811 horas en la zona en 2022 | «Es incompatible con la conservación», lamenta

Una imagen de archivo de unos pescadores faenando en un arrastrero.

Una imagen de archivo de unos pescadores faenando en un arrastrero. / Bernardo Arzayus

I. Olaizola

I. Olaizola

Oceana, organización internacional dedicada en exclusiva a la conservación y defensa de los océanos, denuncia el daño que está ocasionando la pesca de arrastre en el canal de Menorca donde, según datos recopilados de la actividad pesquera que han sido proporcionados por la Secretaría General de Pesca del Ministerio, el año pasado 17 embarcaciones dedicadas a estas artes faenaron un total 4.811 horas.

A nivel nacional, la organización medioambiental denuncia que tres cuartas partes de los barcos que practicaron la pesca de arrastre de fondo en España en 2022 lo hicieron en algún momento en áreas marinas protegidas.

Silvia García, bióloga marina de Oceana, matiza que no están acusando a los arrastreros de Balears de faenar en las zonas cerradas a la pesca en el canal de Menorca que estableció el Gobierno español en 2016 para proteger los fondos coralígenos, de Maerl o de posidonia, sino que lamentan que lo hagan en el resto del canal, una zona que recuerda que está protegida por la Red Natura 2000.

El canal de Menorca alberga fondos de gran riqueza y biodiversidad

El canal de Menorca alberga fondos de gran riqueza y biodiversidad / Carlos Suárez/Oceana

Tortugas y delfines

«Esta figura protege tanto los hábitats del fondo marino como a algunas especies como las tortugas y los delfines y esa protección no se consigue con la actividad pesquera de arrastre, una actividad incompatible con la protección marina» que, subraya, se debería prohibir en todo el área.

La bióloga de Oceana recuerda que el arrastre es un arte en el que redes móviles arrasan con todos los fondos marinos que se encuentran a su paso provocando un impacto directo en cascada sobre todo el hábitat y causando una degradación general de todo el ecosistema.

«También provoca una sobrepesca así como muchas capturas accidentales que se descartan. Los propios pescadores son conscientes de ello y por eso se debería apostar por otras artes más sostenibles que permitieran la supervivencia del sector a largo plazo. Los arrastreros no son compatibles con la recuperación de los mares», sostiene.

Y la responsable de Oceana lamenta que después de más de treinta años declarando áreas marinas protegidas, se sigue sin poder parar el deterioro de los mares. «Es el Gobierno central el que no está cumpliendo con su papel de evitarlo permitiendo pescar aún en estas zonas protegidas», denuncia.

El presidente de la Federación de Cofradías de Pescadores de Balears, Domingo Bonnín, rechaza que los arrastreros de Balears faenen en zonas prohibidas que, subraya, «están perfectamente cartografiadas. Además, las cajas azules que llevan todas las embarcaciones registrarían esta actividad ilegal», recuerda.

Y atribuye la «campaña» actual de Oceana a que el Gobierno español, por mandato comunitario, debía haber realizado un plan de gestión del canal de Menorca que no hizo. «Bruselas les ha tirado de las orejas y han encargado el trabajo a una agencia externa que ya está organizando mesas redondas con pescadores y organizaciones medioambientales, la primera de las cuales se celebrará el próximo día 13 en Menorca. Porque el plan de gestión ha de estar aprobado y en vigor antes de finales de 2024», revela el presidente de los pescadores.

Sin arrastre no hay pescado local

El presidente de los pescadores de Balears recuerda que sin la pesca de arrastre los mercados de Balears quedarán desabastecidos de pescado local. «La flota de las islas desembarca el 10% del pescado que se consume aquí y el 70% de estas capturas proceden de los arrastreros», detalla.

Domingo Bonnín señala que en el canal de Menorca faenan en la actualidad 6 arrastreros de Menorca y otros cinco de Mallorca, tres de Cala Rajada y dos de Alcúdia. «En ocasiones también lo hace uno de Portocolom», añade subrayando que si se prohibiera la actividad en todo ese área, la rentabilidad del sector sería insostenible. «En todo Mallorca faenan 18 arrastreros y si a cinco de ellos se les prohibiera pescar allí, previsiblemente tendrían que dejar la actividad», advierte.