Entrevista | Entrevista

Sergio Rodríguez, diputado de Vox en el Parlament: «El PP se equivoca mucho si cree que nos han metido un gol con el plan lingüístico»

Sergio Rodríguez, uno de los perfiles con más peso en el núcleo duro de Vox en Balears, explica las tensiones internas en la formación y las causas de su dimisión como número 2: «El partido no está en su mejor momento»

Sergio Rodríguez: "El PP se equivoca mucho si cree que nos han metido un gol con el plan lingüístico"

B. Ramon

Irene R. Aguado

Irene R. Aguado

Sergio Rodríguez es diputado de Vox en el Parlament y fue, hasta que presentó su dimisión hace unas semanas, secretario general del partido en Balears. Es uno de los perfiles con más peso en el núcleo duro de la formación.

¿Quiere hacer esta entrevista en catalán o en castellano?

Yo contestaré en castellano. Usted pregunte como quiera.

Pero usted habla perfectamente el catalán.

Puc xerrar català sense cap problema, el que passa és que la meva llengua materna és el castellà. Pens en castellà i després ho traduesc. Por eso estoy mucho más cómodo hablando directamente en castellano, y sobre todo en una entrevista en la que tengo que cuidar las palabras.

¿España se rompe?

Se rompe desde el año 1978, cuando se sembraron semillas de disgregación. Esta configuración territorial del Estado solo funciona si existe lealtad institucional. Aquí hay una serie de regiones, especialmente Cataluña y ‘Vascongadas’, que van en contra de la unidad del país y chantajean a los gobiernos, tanto a los del PSOE como a los del PP.

¿Usted forma parte del ala dura de Vox?

Si ser el ala dura de Vox es defender mis principios de manera absoluta y clara, lo soy. Pero todos deberíamos serlo. Si no, un partido como Vox no tiene sentido, porque ya existe el PP.

Admite que hay una facción más moderada dentro del partido.

Digamos que hay personas más moderadas en sus expresiones o en su manera de actuar. Pero la moderación, en un momento tan crítico, no es una virtud sino un defecto.

¿Prohens ha tenido en cuenta la agenda de Vox estos primeros meses de legislatura?

El PP desarrolló al inicio de la legislatura los puntos en los que ambos coincidimos, pero luego tuvo lagunas y se olvidó de temas que son fundamentales para nosotros. El toque de atención que recibieron con el techo de gasto fue un punto de inflexión y ahora los vemos mucho más receptivos y atentos. Tienen claro que si quieren continuar esta legislatura necesitan nuestros votos para aprobar cualquier cosa.

¿Tienen miedo de que el Govern les ningunee una vez aprobados los presupuestos?

Prohens ha dicho en varias ocasiones que quiere cumplir la palabra dada.

Una cosa es lo que se dice...

Es verdad que parece que la palabra de político vale menos, pero queremos creer que el PP va a cumplir los compromisos. Si no lo hace, nosotros nos sentiremos desligados de cumplir los nuestros. Además, aunque ahora apruebe los presupuestos, a esta legislatura le quedan tres años y medio con más cuentas, decretos y leyes que hay que sacar adelante.

Sois los únicos en todo el país que han renunciado a entrar en el gobierno autonómico. ¿Usted estaba a favor de investir a Prohens?

Hacía falta una alternativa, Balears votó cambio. Pero a título personal, francamente, creo que hubiera sido mucho mejor para todos que Vox hubiera entrado en el gobierno.

¿Le hubiera gustado ser conseller?

Por supuesto. Supongo que le gustaría a cualquiera de nosotros. Aunque es cierto que gracias a no haber entrado en el gobierno, obtuvimos una serie de compromisos que el PP no nos hubiera dado de otro modo. El acuerdo es bueno, pero por supuesto hubiera sido mejor estar en el gobierno.

¿Por qué su formación no presionó para entrar en el Govern?

No le puedo contestar. No formé parte de las negociaciones.

¿Ve IB3?

Poco.

¿Cuánto es poco?

Solo cuando sale Vox por algo en particular.

Ahora que tiene capacidad de influencia, ¿qué cambiaría en el ente?

El único sentido que tiene una televisión pública es que se encargue de lo que no puede hacer una televisión privada porque no sale rentable. No tienen sentido los concursos o programas del corazón, para eso ya está Telecinco o Antena 3. El objetivo de la televisión pública es ofrecer unos informativos imparciales, y los de IB3 no lo han sido nunca, y por otra parte emitir programas culturales o deportivos que las cadenas privadas no harían porque no dan dinero. Lo que no quiero es que utilicen nuestros impuestos para manipular.

¿Albert Salas cumplirá con sus exigencias?

Confiamos en que IB3 va a cambiar, por eso votamos al nuevo director. Queremos que los ciudadanos reciban una información objetiva. Si no es así, lo reivindicaremos.

¿Por qué han abdicado de su propuesta inicial de la libre elección de lengua y se contentan con que sea voluntario?

Hemos aceptado una propuesta para desarrollar la libre elección de lengua mediante un sistema de voluntariedad con incentivos, pero no hemos renunciado a nada. Si vemos que dentro de un año la iniciativa no da los frutos deseados, exigiremos otro tipo de medidas. Sobre todo si la demanda de los padres no se ve satisfecha con el número de plazas ofertadas.

Las escuelas públicas no se adherirán.

En ese caso, manifestaremos que la mal llamada comunidad educativa no responde a los intereses de los alumnos y los padres, sino que solo se está dedicando a amenazar con camisetas verdes.

Si usted hubiera visto antes el texto final de la propuesta, ¿hubiera tumbado los presupuestos?

Es un acuerdo pactado entre PP y Vox, y tampoco es el texto original que proponía originalmente el PP. Tumbar los presupuestos es casi tumbar el Govern y continuar con las políticas de Armengol. Si rechazamos en primera instancia el techo de gasto fue por una falta de comunicación por parte del PP hacia nosotros y hacia el vicepresidente del Govern, Toni Costa, al que mandaron al matadero sabiendo que no tenían los votos. Debería pedir responsabilidades por el papelón que tuvo que hacer.

En el PP consideran que les metieron «un golazo».

Los partidos se juegan hasta el final. A veces uno marca un golazo y acaba perdiendo igualmente. El PP se equivoca mucho si considera eso, porque tendrá que ver cómo exigimos el cumplimiento del plan y del acuerdo. Ellos saben que es difícil gobernar una comunidad siendo minoría, pero les descoloca que no hagamos política a la vieja usanza y que no nos importen solo las sillas. Si no cumplen sus compromisos, no tendrán una legislatura tranquila.

¿Por qué hay tanto secretismo en torno al dinero que va a costar el plan lingüístico?

Hay que tener en cuenta que el plan va asociado a los colegios que se acojan. Se aumentará la plantilla de profesores, el número de aulas, los PT... Estamos en conversaciones con diferentes patronales y sindicatos para explicarles el sistema y confiamos en que más de un centro se acogerá.

¿No tienen calculado un coste aproximado?

Lo estamos evaluando, todavía no hemos cerrado una cifra, pero hablamos de millones de euros. Todavía no hemos presentado la enmienda, pero luchamos por arrancar la máxima cantidad posible. También exigiremos que se refleje en los presupuestos, no una modificación de crédito.

¿Qué piensa cuando ve la oleada de centros en contra de su plan?

Por desgracia hace mucho tiempo que la derecha renunció al mundo de la educación e hizo oídos sordos con la adoctrinación en las aulas. Hay profesores activistas muy radicalizados en los centros que coartan a sus compañeros. El mundo educativo en Balears está en manos de una minoría muy activa a la que no le importa hacer lo que haga falta en contra de lo que consideran erróneamente un ataque a la lengua.

¿Cree que el PP tiene miedo ahora que asoman las primeras camisetas verdes?

El PP está muy condicionado por el recuerdo de las camisetas verdes, pero la situación actual no tiene nada que ver con la de entonces, ni se está creando un plan ridículo como fue el TIL. Mis mejores amigos son docentes y se manifestaron hace diez años, pero no por el catalán, sino por los recortes, los sueldos congelados y el exceso de alumnos en las aulas.

Si el catalán deja de ser un requisito en la función pública, ¿cómo asegurarán que un ciudadano pueda ser atendido en las dos lenguas?

Es complejo. La eliminación de los requisitos tiene que extenderse en toda la función pública, pero estamos abiertos a que en algunos puestos de atención directa al público se exija el nivel más bajo de catalán, es decir, entenderlo. De esta manera, si el ciudadano habla en mallorquín, por lo menos le entenderán.

¿Usted es la segunda víctima política de una crisis abierta en Vox después de Xisco Cardona?

No, en absoluto. Yo dimití por las causas que expresé, le doy mi palabra. Nadie me lo pidió. Estaba cansado después de seis años, ser secretario general de un partido requiere mucha implicación y un abandono familiar absoluto. Yo ya he cumplido sobradamente mis objetivos en la política.

No parece casualidad que haya dimitido ahora, en plena crisis interna.

Es verdad que nuestro partido, a nivel interno, no está en el mejor momento posible y eso requería todavía más implicación, por eso dimití.

En solo cuatro meses ya han perdido un diputado.

A Xisco Cardona no se le echó. Se fue él aduciendo unos motivos que nunca he acabado de entender. Hubiera sido más elegante entregar su acta, pero entiendo que legalmente es suya. Si él considera que sirve bien a los intereses de los menorquines, teniendo en cuenta que hace un par de intervenciones al año...

¿Usted instigó la rebelión contra la dirección nacional para no apoyar el techo de gasto?

Es curioso que se me atribuya un poder en Vox que nunca he tenido. Las decisiones del grupo parlamentario las lidera Idoia Ribas y tengo una relación magnífica con ella, pero no hace lo que yo le digo, tiene mucho carácter y no es dócil. No la manipulo, ni yo ni nadie.

¿Tampoco Jorge Campos?

Él no está detrás de ninguna decisión, no sé de dónde sale eso. Hay quien quiere seguir en la campaña de enfrentamiento entre Jorge Campos y Fulgencio Coll.

¿Ese enfrentamiento tampoco existe?

Existió, hubo diferencias entre ellos. Yo mismo no comparto algunos puntos de vista con Coll, pero no significa que esté en guerra con él. A día de hoy ya no existe esa división porque Campos ya no está en la ecuación. A mí no me consta que influya en las decisiones del grupo, o por lo menos conmigo no lo ha intentado.

¿Hay una división entre los afines a la dirección nacional y el grupo parlamentario?

Todos somos afines a Madrid. Si no lo fuéramos, nos iríamos.

Pero dentro del grupo parlamentario sí hay escisiones.

Como en cualquier grupo humano, hay personas con las que uno tiene más sintonía y otros con los que se lleva peor. Pero no hay ningún enfrentamiento.

Entonces, ¿a qué achaca tantas tensiones internas?

A una crisis de crecimiento. Hemos dado un estirón radical y ahora gobernamos en muchas instituciones, siendo nosotros un partido muy austero que cuenta con una sola persona en nómina. El crecimiento exponencial ha superado nuestra capacidad de organización y estructura, la mayoría de cargos electos han ocupado cargos orgánicos y muchos de ellos no cobran.

¿Toni Gili le parece un buen sucesor?

Esté muy preparado y tiene mucha capacidad de trabajo, pero no le arriendo la ganancia de lo que va a tener que afrontar.