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Petra Martínez, actriz: «Es un momento maravilloso para ser una mujer mayor»

Lucir las canas, huir de la etiqueta de «viejecita adorable», ser ‘influencer’ con 300.000 seguidores o reivindicar el placer de la masturbación: con 79 años, Martínez se atreve con todo

Petra Martínez participa hoy  en la presentación del Anuari de l’Envelliment.

Petra Martínez participa hoy en la presentación del Anuari de l’Envelliment. / P.M.

Mar Ferragut Rámiz

Mar Ferragut Rámiz

Petra Martínez, actriz. Muy conocida por su papel de Fina en la serie ‘La que se avecina’, participa hoy a las 19 horas en la presentación del Anuari de l’Envelliment de la UIB. El Colegio de Médicos acogerá un coloquio con el director David Martín de los Santos, director de ‘La vida era eso’, que le valió a Martínez, a los 77 años, una nominación al Goya.

Tras toda una vida dedicada a la actuación, sobre todo en el teatro, a los 77 años le llegó la nominación al Goya a mejor actriz por ‘La vida era eso’, ¿se lo esperaba a estas alturas?

A ver, es normal que los papeles que hacemos las personas mayores pues tengan menos cabida también en la filmografía que se está haciendo. Hay pocos papeles de mi edad con cierta importancia como para que te puedan nominar, yo he tenido la suerte. De pronto llegas a mayor, tras toda la vida haciendo teatro, papeles secundarios, televisión... y de pronto pues haces una película donde el papel es bueno, y te nominan, y sí, te hace gracia.

Siempre se dice que la industria de la televisión y del cine trata peor a las mujeres que a los hombres cuando se hacen mayores, ¿en su caso ha sido al revés?

Sí, yo he florecido de mayor en la televisión y en el cine. La que se avecina (LQSA) a mí me ha dado mucho visibilidad, es una popularidad que sobrepasa lo normal. Hice La Soledad con Jaime Rosales, que también fue una buena película, y con Miguel Albaladejo hice también un papel importante en Nacidas para sufrir. Aunque, bueno, yo salía en Barrio Sésamo en la época que había una sola cadena y nos veían ocho millones de niños, mamás y papás, ahí ya fui muy conocida por la calle, pero no, no como con LQSA.

Hay gente que cree que si no has alcanzado según qué objetivos a una edad, ya no lo conseguirás, ¿es usted la prueba viviente de que no es así?

Es que no tiene por qué ser así. Una amiga mía que trabajaba en un banco y siempre le había gustado el teatro cuando se jubiló empezó a actuar y ahora hace cosas de televisión y está funcionando muy bien. No es ‘bueno, pues ya he llegado hasta aquí y ya está’, la vida sigue hasta que te mueres.

Personas mayores, viejas, ancianas... parece que nos da tanto miedo el envejecimiento que no sabemos ni cómo nombrarlo.

Yo me quedo alucinada ahora porque de pronto veo en televisión a una mujer de 60 y tantos años y hablan de ella como ‘la anciana’. Con los hombres es diferente, el anciano ya tiene que ser muy mayor, tiene que pasar de los 80, pero la mujer parece que empieza a ser vieja mucho antes. A mí me encantaría que hubiera más facilidades para la gente mayor. Con la edad empiezas a notar que tienes menos posibilidades para hacer algunas cosas, pero lo único que tienes que hacer es limitarte a las posibilidades que tienes y seguir adelante, como cuando eres joven. Hay una frase de Clint Eastwood que me encanta: le preguntaron cómo estaba tan bien a los 90 años y dijo ‘porque no quiero que salga el viejo que llevamos todos dentro’.

Llevamos a un niño y a un viejo dentro, y a algunos se les nota más uno u otro, ¿no?

Sí, hay gente que quiere sacar a ese viejo para estar más cómodo. Pero la vida es desde que naces hasta que te mueres y ahí pasas por los diez años, por los 20, los 30... y cada época es distinta, pero cuando se rebasa una edad ya te están como matando, como diciéndote ‘ya te queda poco’. Pues me queda lo que me quede, como te queda a ti. Tú qué sabes cuándo te vas a morir.

Su papel de Doña Fina en LQSA es como de villana, lejos de ‘la abuelita adorable’ en la que a veces se encasilla a las mujeres mayores, ¿no?

Me gusta mi papel porque no soy madre ni abuela del protagonista, soy una señora con una entidad y encima soy mala, que me encanta. No quiero ser una abuelita buena. Parece que todas las señoras mayores tienen que ser esa viejecita adorable y cuando tienen derecho a ser malas si quieren también. Yo en mi barrio veo a las mujeres hablando en las cafeterías y son geniales, algunas dicen que están hasta las narices de los nietos y tal... como si su vida solo fuera cuidar a los demás. Antes igual sí, ahora ya no.

¿Es mejor ser mujer mayor ahora que antes?

Las mujeres mayores estamos en un momento maravilloso. Aunque los guionistas igual no se han dado cuenta... Hay un montón de señoras de 80 años que es que da gusto verlas, que van para arriba y abajo con su andador taburete. Yo siempre veo a una que lo usa para poner ahí la cerveza y yo siempre pienso ‘mira qué bien’.

Cada vez más mujeres dejan de teñirse las canas, ¿otro avance?

Yo, como muchas, me las dejé en el confinamiento y estoy encantada. También hay jóvenes con canas que se las dejan, ¿eh? Pero sí, es un momento bueno para ver que la vejez es parte de la vida, ¿que está más cerca de la muerte? Pues en según qué caso. La vida es todo lo que haces hasta que te mueres, y todo lo que puedas hacer es de puta madre.

Por su papel en ‘La vida era eso’ ganó un Premio Feroz y en su discurso de agradecimiento acabó hablando de la masturbación, con mención al Satisfayer incluida. Vejez y masturbación, doble tabú.

Sí, total. Pero ya en mi juventud tampoco te creas que hablábamos mucho del sexo, y la masturbación era como medio pecado. Lo que pasó aquel día es que esta película me ha dado muchísimas alegrías y estuve a punto de no hacerla, de hecho dije que no la hacía, porque en una escena mi personaje se masturba. Y cuando subía las escaleras a recoger el premio pensaba en eso y entonces luego ya en el discurso lo expliqué así, como diciendo ‘pero qué tontería, la masturbación, pero si te gusta masturbarte, y qué bien que lo pueda hacer uno, que no te cuesta dinero, es que es maravilloso...’ Pues me salió todo así, un poco del alma. En la cabeza de las mujeres de mi edad, creo, sigue existiendo esa sensación de que hay cosas de las que es mejor no hablar. Y yo creo que en esta vida si hay algo maravilloso es hablar.

Tiene casi 300.000 seguidores en Instagram, ¿se esperaba ser ‘influencer’ a su edad?

Pues no, qué va, aunque cada vez hay más gente mayor en Instagram. En mi caso se debe mucho a LQSA. Se crea un diálogo con las personas que te siguen, te expones a que te digan cosas buenas o malas, pero en mi caso todo es muy bueno. Hay que aprovechar las comunicaciones como sean. La mejor comunicación es la de tú a tú, pero yo he conocido gente maravillosa y estoy agradecida a las redes, aunque, claro, hay que saber llevarlas, quizás para la gente más pequeñaja eso puede ser más difícil.