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Alfonso Robledo, presidente de Restauración CAEB: «Los bares y restaurantes estamos preparando demandas contra vecinos por el acoso»

El presidente de Restauración CAEB, Alfonso Robledo, pide una moratoria en el sector: «Estamos saturados»

«Hoy en día si tu negocio no trabaja con turistas estás jodido, los mallorquines gastan menos»

Alfonso Robledo, portavoz de losempresarios derestauración.

Alfonso Robledo, portavoz de losempresarios derestauración. / Guillem Bosch

Irene R. Aguado

Irene R. Aguado

Alfonso Robledo (Sevilla, 1966) es el presidente de Restauración CAEB, que aglutina a cerca de 600 negocios del sector en Mallorca. Desde el año 2021 también preside la Federación Empresarial de Restauración de Balears (FERIB), organización que vela por los intereses de los restaurantes, bares y cafeterías de las islas.

¿Cómo ha ido la temporada y como afrontan los restauradores el último tirón?

La temporada está siendo buena, pero nos equivocaríamos si la comparamos con la del año pasado. Hubo mucho consumo porque la gente salió de la covid con muchas ganas y ahorros. Es difícil que vuelva a suceder algo similar. Eso sí, para que sea realmente una temporada buena necesitamos un buen septiembre y octubre, y para eso nos tiene que acompañar el tiempo, no depende de nosotros.

El año pasado, por estas fechas, la restauración afrontaba un septiembre difícil por los problemas de personal. ¿Este año tienen el mismo problema?

El año pasado nos pilló de sorpresa y no estábamos preparados. Esta vez, los empresarios han invertido en personal. Hemos mantenido la plantilla viendo lo que sucedió el año pasado, así que el problema es menor, pero continúa siendo muy grave. Hay negocios que no han podido abrir, o que solo pueden dar un servicio al mediodía o por la noche. Incluso hay restaurantes que recortan mesas.

¿La precariedad del sector es la culpable de la escasez de mano de obra?

No creo en absoluto que se deba a las condiciones laborales. Nosotros tenemos el convenio más caro de España, y lo que está pasando es un problema europeo. Pasa también en toda España y en todos los sectores. No hay camioneros, chóferes u obreros. La covid nos ha enseñado mucho, la gente ahora valora más su tiempo libre que su trabajo. También tiene que ver la falta de vivienda, antes venían trabajadores a hacer la temporada, ahora no les vale la pena porque cobran lo que pagan de alquiler.

¿La restauración ha quedado diluida entre las otras cinco áreas de la macroconcejalía de Javi Bonet en el ayuntamiento de Palma?

Al contrario, es el único Ayuntamiento que ha puesto una concejalía de Restauración. Nunca antes se había reconocido esta área. Agradecemos a Cort que nos valore.

Muchas entidades vecinales creen que la campaña de carteles que presentó con el concejal se queda corta. ¿Usted está convencido de que será suficiente?

No, no lo es. Estoy de acuerdo en que tenemos que seguir trabajando, este es solo el primer paso y un acercamiento a los vecinos. El problema es que hay residentes que no es que no quieran la terraza; es que no quieren turismo y no quieren nada. Hay vecinos que nos están acosando y de hecho estamos trabajando con nuestros abogados para empezar a demandarlos, por lo civil e incluso por lo penal. Basta ya. No puede ser que llame a la Policía cien veces al año y el local no tenga ni una sola multa, eso es que el vecino no tiene razón.

¿En qué zonas estudiáis interponer demandas?

Es una opción que ofrecemos a todos los bares y restaurantes que se sienten acosados. Hay vecinos que han tirado agua con lejía a la terraza a las diez de la noche. No lo vamos a permitir.

¿Estamos hablando de alguna zona en concreto?

Ha pasado en la Lonja, en Santa Catalina y en muchas zonas de la isla en general. Los vecinos, por supuesto, tienen derecho a dormir, pero no pueden decirnos que recortemos las mesas... ¿perdón? Que recorten los aviones o los hoteles, nosotros no traemos a los turistas. Además, no todos los empresarios viven del turismo. Muchos restauradores, cerca del 40%, trabajan con residentes... esos sí que están mal. Hoy en día, si tu negocio no trabaja con turistas, estás jodido.

¿Por qué?

Es complicado subsistir solo con residentes. Se nota mucho la inflación, el mallorquín tiene menos dinero en el bolsillo. Los turistas vienen con la mentalidad de gastar. Si un beach club sube los precios un 5%, no pasa nada. Si un bar en el polígono sube el café 20 céntimos, no entra nadie. Cuando nos vamos de vacaciones, todos gastamos más y nadie mira los céntimos del café, los mallorquines tampoco.

Entonces, el mallorquín es menos rentable.

El mallorquín es un cliente más constante, pero gasta menos.

¿Hay demasiados bares en Balears?

Sí, hay demasiados, la restauración está muy saturada. Pero no es culpa nuestra; el propietario de un local prefiere alquilar a un restaurante que a un colmado, porque puede cobrarle el doble. Ahí tiene que entrar la Administración y declarar una moratoria, como con los hoteles, para que se limiten las licencias. Buenos ejemplos son Blanquerna o el Borne, donde conviven comercios y restaurantes. Si todo se convierte en una fábrica de gastronomía, la gente solo irá a comer y no a pasear.

¿Propone que no se abra ningún bar más?

Que las ‘plazas’ o licencias de bares estén limitadas y que se compren y vendan. ¿Tienes un bar en la Lonja? Vendes la ‘plaza’ y el comprador puede montarlo en otro lado. Es una forma de que los negocios obsoletos o que ya no funcionan cambien de manos. El caso es que todo propietario quiere un negocio de hostelería porque es lo más rentable, y si no se limita no existirían las tiendas.

La asociación de Santa Catalina se ha unido a la de Es Jonquet para redoblar su ofensiva contra el ruido de los bares y la ocupación de las terrazas. Hablan incluso de un problema de salud pública. ¿Qué solución tiene?

Sinceramente, creo que no tienen mucho interés por arreglarlo. Si realmente les interesara, se sentarían con nosotros para ver cómo lo solucionamos. Lo que quieren es vivir en una zona residencial, cuando no lo es. No puedes querer vivir en Santa Catalina y creer que estás en Sineu.

Si mañana mismo se sentaran a hablar con usted, ¿qué les ofrecería?

No podemos fastidiar a toda una zona porque hay dos malos. Vayamos a por los dos malos, y si es cierto que molestan, nosotros seremos los primeros en actuar. Hablaremos con el restaurante, y si el problema persiste, denunciaremos. Ya hemos denunciado a un restaurante italiano en la Lonja que hace lo que quiere, y por su culpa, pagan justos por pecadores.

Entre otras cosas, piden un horario de cierre «prudente». ¿A qué hora deberían cerrar los bares y restaurantes?

A la de toda la vida. Es absurdo, no se pueden meter en eso. El movimiento económico de nuestro sector es muy grande como para que vengan unos vecinos y nos pidan recortar personal y proveedores. Ahí no pueden entrar. El horario es el que hay y no se puede cambiar, la hostelería es lo que más dinero mueve en este país.

Afirma que la campaña de carteles no es suficiente. ¿Cuál es el siguiente paso?

Sentarnos con los vecinos y trabajar en una misma campaña. Somos los primeros que queremos que los clientes se comporten y que haya civismo, aunque para eso necesitaremos más control policial. Lo que hay que hacer es cerrar negocios en las zonas maduras de la Ley de Excesos. Aun así, insisto en que nosotros no somos los responsables de traer a este tipo de turismo.

Cort aboga por unificar la estética de las terrazas. ¿Usted qué piensa?

Aunque en principio suena frío, estamos de acuerdo y colaboraremos. Pero por favor, que detrás de nosotros vayan los souvenirs, que con ellos no se mete nadie...

¿Qué piensa de medidas como las terrazas cronometradas o el veto a las mesas de una sola persona?

Personalmente no me gusta, pero el empresario puede hacer en su casa lo que quiera siempre y cuando avise al cliente antes de sentarse. Otra cosa es que el cliente no vuelva más si le hacen eso.

¿Cobrar por las reservas para prevenir cancelaciones no es una política abusiva?

Detrás de cada reserva hay un trabajo. Se prepara el producto, el personal, el horario, etcétera. Para el cliente es igual de fácil llamar para reservar que para cancelar. Cuando no aparece, especialmente en los locales pequeños, el restaurante pierde dinero y eso no es justo. Tenemos comprobado que si pedimos los datos de la tarjeta bancaria a la hora de reservar, es más probable que el cliente se acuerde de cancelar si no puede venir, incluso aunque no le hayan cobrado nada.

¿Ha habido un retorno masivo del tabaco después de la desaparición de la prohibición de fumar en las terrazas?

Nosotros preferimos que se deje de fumar, pero estamos en contra de las prohibiciones. De todas formas, cada vez hay más terrazas que prohíben el tabaco, sobre todo en las zonas emblemáticas.

¿Tiene sintonía con el nuevo Govern?

Nos llevamos bien con todos los partidos y trabajaremos duro gobierne quien gobierne. A las instituciones les pedimos que sean más rápidas y efectivas a la hora de sancionar cuando un negocio molesta.