Crónica | Sánchez encumbra a Armengol mientras PP y Vox se miran con recelo

El PSOE consigue ‘in extremis’ el apoyo de ERC, Junts, PNV, EH Bildu y BNG a cambio de poder usar el catalán, euskera y gallego en la Cámara Baja Gamarra

La candidata del Partido Popular se queda sin los votos de Vox y consigue solo los de su partido, Coalición Canaria y UPN

La socialista sigue los pasos del Félix Pons, que ocupó el cargo casi diez años

Francina Armengol elegida presidenta del Congreso

Francina Armengol elegida presidenta del Congreso / Agencias

Guillem Porcel

Guillem Porcel

Francina Armengol se convirtió ayer en la segunda mallorquina que ostenta la presidencia del Congreso de los Diputados por mayoría absoluta —Félix Pons consiguió estar al frente de la institución desde 1986 hasta 1986— gracias a los 178 votos a favor de PSOE, Sumar, ERC, Junts, PNV, EH Bildu y BNG. Una mayoría absoluta que a las ocho de la mañana no estaba asegurada.

Los socialistas consiguieron amarrar todos los apoyos pocos minutos antes de que comenzara la votación a las 10 horas porque la noche anterior no habían cerrado ningún acuerdo satisfactorio con el partido de Carles Puigdemont. Los de Gabriel Rufián también enviaron señales de alerta e incluso aseguraron que la decisión de presentar a la mallorquina como candidata «ha influido cero» en su decisión. El resultado, finalmente, contentó a ambas formaciones: Armengol permitirá el uso del catalán, el euskera y el gallego en la Cámara Baja por primera vez en la historia de la democracia; avances en la utilización del catalán en toda la administración del Estado —incluido el ámbito judicial— y la reapertura de las comisiones de investigación sobre las llamadas ‘cloacas del Estado’ y sobre los atentados de Barcelona y Cambrils del 17-A. Aunque el hecho diferencial que «desenrocó» las negociaciones fue la decisión del ministro de Exteriores, José Manuel Albares, a primera hora de la mañana, de registrar oficialmente por escrito la solicitud para que las tres lenguas también sean consideradas cooficiales en la Unión Europea, aprovechando que Pedro Sánchez ha asumido este mismo año la Presidencia del Consejo de la UE.

A pesar de que la oposición asegura públicamente que Sánchez ha optado por una «perdedora», Armengol ha conseguido ser investida con una mayoría absoluta y ha sido una de las únicas baronesas territoriales que se ha mantenido fiel al líder socialista cuando muchos de sus compañeros no lo hicieron, desde Emiliano García-Page hasta Javier Lambán, por lo que en el PSIB entienden que se trata de un aval y una constatación de que la labor de Armengol ha sido correcta y bien valorada en Ferraz.

Mientras la izquierda escenificaba su unión de cara a una hipotética investidura de Sánchez, el flanco derecho de la Cámara se resquebrajaba a medida que iban pasando los minutos. En el momento de la votación para elegir entre Armengol o la candidata del PP Cuca Gamarra se escenificó el distanciamiento entre los ‘populares’ y Vox: la ultraderecha decidió votar a su propio candidato, Ignacio Gil Lázaro, después de que el partido de Alberto Núñez Feijóo les comunicara minutos antes de empezar el pleno que se quedaban fuera de la Mesa al decidir el PP que no les iban a ceder sus votos para que obtuvieran un puesto. Al confirmarse el acuerdo entre PSOE, Sumar y los nacionalistas, los ‘populares’ consideraron que debían terminar con las conversaciones con Santiago Abascal.

Nuevas decisiones

La decisión del PP ha provocado que las aspiraciones de Feijóo de cara a la investidura estén bajo mínimos ya que la ruptura pública con sus socios prioritarios dificulta una futura negociación para conformar una alternativa al gobierno de izquierdas. Mientras Sánchez espera acudir a la reunión con el rey Felipe VI con el aval de esta votación —es decir, con 178 votos a favor que siguen sin estar asegurados—, el político gallego solo llega hasta 172 diputados: los 137 del PP, los 33 de Vox y los dos de Coalición Canaria y UPN.

La inclusión de las tres lenguas oficiales en el Congreso fue el gran anuncio de Armengol durante su primer discurso como presidenta, aunque la socialista intentó trazar las líneas generales de lo que puede ser la próxima legislatura, teniendo en cuenta que sigue abierta la opción de una repetición electoral. Tanto Puigdemont como Rufián ya han avisado de que este primer acuerdo «no tiene nada que ver» con la investidura del presidente del Gobierno. Sánchez necesitará más cintura y aplomo para convencer a los partidos independentistas, que reclaman como primer paso el compromiso de aprobar una ley de amnistía.

Discurso de apertura

Armengol comenzó su alocución reivindicando el catalán, además de las otras tres lenguas oficiales del país: «Quiero manifestar mi compromiso con el castellano, el catalán, el euskera y el gallego y la riqueza lingüística que suponen». La dirigente mallorquina se comprometió a trabajar para que «no sea una anécdota» que la presidencia del Congreso la ejerza una mujer. Una mujer, añadió, que «viene de unas islas unidas al continente por nuestro Mediterráneo, una tierra frágil y con una lengua y cultura propias».

En esta línea, defendió que «España siempre avanza cuando se reconoce en su pluralidad y diversidad porque la riqueza de este país reside en su carácter plural», en un claro mensaje para PP y Vox, y reiteró a los partidos con representación parlamentaria que ahora tienen «la oportunidad de demostrar que la pluralidad de nuestro país es nuestra gran riqueza».

Por este motivo, recordó que la convivencia de culturas, tradiciones y lenguas distintas hace «mejores» a los ciudadanos de todo el país: «Debemos abandonar los miedos, huir de las divisiones, escapar de posiciones uniformes que nos empobrecen, y asumir que esta es la España real y que es mejor».

La socialista considera que cada uno puede defender ideas desde posiciones ideológicas «incluso antagónicas» aunque pide que se haga siempre «respetando al otro, sin odio, sin insultos, para evitar que la ciudadanía nos vea como el problema, y no como la solución». Esta será una de sus tareas más difíciles: no dejar que los plenos se conviertan en incendios, como sucedió con la aprobación de la reforma para renovar el Tribunal Constitucional y la modificación de los delitos de sedición y malversación del Código Penal.

La líder del PSIB reclama a los partidos que eviten trasladar «tensiones gratuitas y enfrentamientos estériles que solo contribuyen a dividir» a la Cámara Baja a la vez que pone el foco en la crisis climática y la desigualdad que todavía sufren las mujeres: «La peor lacra de nuestra democracia es que las mujeres somos maltratadas y asesinadas por el simple hecho de ser mujeres. Por eso quiero condenar los últimos asesinatos machistas que se han producido en nuestro país este mismo agosto y que elevan a 35 el número de mujeres asesinadas en lo que llevamos de año».

En este sentido, no quiso olvidarse de las futbolistas de la selección española que han pasado a la final del Mundial en Australia y Nueva Zelanda, a las que puso como ejemplo para todas las mujeres: «Ellas han tumbado en el otro lado del planeta las barreras y los techos de cristal, como tantas otras a lo largo de nuestra historia. Nos dan esperanza, dan esperanza a los jóvenes y nos hacen creer que podemos ganar un futuro mejor».

También aprovechó para reprender a quienes han puesto en cuestión los resultados electorales del 23J: «La normalidad de acatar las normas porque nuestras instituciones democráticas funcionan y de asumir los resultados, reconociéndonos entre todos como iguales al ser los representantes de la voluntad popular».

Sobre el contexto actual que vive el país, Armengol asegura que España está inmersa en un momento de transformación «sin precedentes, con retos extraordinarios» como la modernización o la digitalización de la economía, aunque viene acompañado de «amenazas que creíamos que nunca iban a volver a producirse» como la guerra en Ucrania que «nos obliga a defender sin fisuras nuestros valores democráticos».

Recuerdo para Félix Pons

La socialista se acordó en su discurso del expresidente de la Cámara Félix Pons, el único mallorquín que ha ostentado el cargo, concretamente desde el 15 de julio de 1986 hasta el 27 de marzo de 1996: «En este momento tan lleno de incertidumbres quiero reivindicar a una figura política, humana e intelectual que, sin hacer ruido, contribuyó a consolidar nuestra democracia, un mallorquín ejemplar y excepcional que presidió esta Cámara durante una década y que nos dejó demasiado pronto».

Armengol aseveró que el objetivo que planteaba Félix Pons hace casi 30 años sigue siendo «absolutamente vigente»: conseguir que los ciudadanos y ciudadanas sientan que el Congreso, que las instituciones democráticas, son «importantes para ellos porque lo que aquí se decide les afectará en su día a día, y esto solo será posible si ven la política como algo útil, como algo que pueda contribuir a solucionar sus problemas y mejorar sus vidas».

Nueva legislatura

La votación de ayer fue solo el primer avance de una contienda larga. Todos los socios del PSOE ya le han puesto deberes y auguran que los socialistas deberán hacer aún más concesiones que en la pasada legislatura. Tanto ERC como Junts han comunicado a Pedro Sánchez que, si quiere repetir como presidente, deberá ceder en muchas reivindicaciones con dos puntos fundamentales: amnistía y autodeterminación.

«La investidura está exactamente donde estaba al día siguiente de las elecciones. El acuerdo para formar la Mesa del Congreso no podía ir, en modo alguno, vinculado a la investidura. No nos van a mover promesas o voluntades políticas sin garantías de cumplimiento de quien no nos genera ninguna confianza. No sé si esa distancia se acortará o no. Pero si llegan acuerdos futuros, será porque llevan incorporado su cumplimiento de forma comprobable. Cómo ha sido el caso», añadió ayer Puigdemont desde Waterloo.

Las próximas semanas serán cruciales para saber si la relación entre los socialistas y sus socios sigue avanzando o se estanca. De momento han conseguido sacar adelante una primera batalla política, aunque ya se preparan para la gran ofensiva.