SANIDAD

Las mujeres trans de Baleares no pueden cambiarse de sexo desde agosto

El convenio cuatrianual suscrito por el Servei de Salut con Barnaclínic para realizar estas intervenciones caducó el verano pasado y se está renovando

El colectivo trans se mostró muy reivindicativo en la manifestación del pasado 8-M.

El colectivo trans se mostró muy reivindicativo en la manifestación del pasado 8-M. / Diario de Mallorca

Redacción

Desde el pasado mes de agosto, las mujeres trans de esta comunidad autónoma no pueden someterse a una intervención para reasignarse el sexo que sienten como propio. 

El motivo no es otro que la caducidad del convenio suscrito por el Servei de Salut con Barnaclínic, entidad privada del famoso hospital barcelonés, para realizar este tipo de intervenciones que no realiza la sanidad pública balear.

Fuentes oficiales de IB-Salut señalaron que el convenio caducó el pasado mes de agosto y que desde entonces el centro barcelonés no realiza estas operaciones a los pacientes derivados desde este archipiélago.

Añadieron que la renovación del convenio con el centro catalán se demorará asimismo durante varios meses más. Un retraso que, pese a que todo el proceso está a punto de ser licitado, apuntaron a que podría prolongarse más allá de finales del próximo verano.

El coste del convenio cuatrianual para que Barnaclínic reasignara su sexo a las personas trans de esta comunidad ascendió a una cantidad superior al millón de euros (1.060.800), a razón de 265.200 anuales.

Por ello, al superar la renovación del convenio la cantidad límite de 500.000 euros, el nuevo contrato deberá ser autorizado previamente por el Ejecutivo autonómico en Consell de Govern, circunstancia que retrasaría aún más los trámites burocráticos necesarios para llevarlo a cabo.

72 vaginoplastias

Durante la vida de este primer convenio suscrito con Barnaclínic se han llevado a cabo hasta 72 reasignaciones de sexo de personas trans de esta comunidad, todas ellas vaginoplastias para que mujeres trans pudieran sentirse más a gusto con su identidad sexual sentida.

Las cifras coinciden ya que, en el momento de iniciar la colaboración con Barnaclínic, el coordinador de la estrategia de Salud Mental de Salud Mental, Oriol Lafau, estimó que el coste de una vaginoplastia ascendía a 13.650 euros a los que había que añadir las dietas y el coste del desplazamiento tanto para la mujer como va a someterse a la intervención como para un acompañante.

Cómo se recordará, el principal motivo para suscribir este convenio con el hospital barcelonés para que realizara estas intervenciones de cambio de sexo fue las largas esperas que tenían que soportar las personas que querían someterse a ellas.

En esos momentos el centro de referencia de todo el país para estas intervenciones era el hospital Carlos Haya de Málaga, dispositivo asistencial que acumulaba demoras medias superiores a los cinco años.

Gracias al procedimiento negociado suscrito con Barnaclínic de manera previa al convenio posterior, en abril de 2018 se cambiaron de sexo tres mujeres trans baleares que llevaban más de nueve años esperando someterse a esa intervención. Lafau detalló en ese momento que la cartera de servicios del Servei de Salut, solo cubre las vaginoplastias toda vez que las faloplastias (dotar de un pene a un hombre trans) no están bien resueltas por ningún centro privado de este país, ni público ni privado.

"Si mi hija se entera de esto, no sé qué llegaría a hacer"

Antònia es el nombre simulado de una madre de una chica trans de esta comunidad que hace dos años decidió enfrentarse a todo el proceso para que le reasignaran el sexo que verdaderamente sentía. Una madre que recurrió ayer a este medio de comunicación para averiguar lo que estaba pasando.

«Hace dos años decidió someterse a la transición y acudió a la Unidad de Identidad de Género (UDIG). Tras un año de hormonación, su médico le derivó al Barnaclínic para que le realizarán la operación de cambio de sexo. En ese momento nos dijeron que debería esperar entre seis o siete meses», explica su periplo asistencial su madre.

«Como ya se había cumplido ese plazo y mi hija estaba muy nerviosa llamé antes de Semana Santa a traslados del Servei de Salut y allí me dijeron que su intervención era inminente. Transcurridas las fiestas, volví a llamar y me dijeron de manera rotunda que se había parado todo. Si mi hija se entera de esto, no sé qué llegaría a hacer», se lamenta esta madre angustiada por el impacto emocional que va a provocar en su hija este retraso.