Los baños mixtos van abriéndose paso en los centros educativos de Mallorca, que ofrecen esta opción pensando en su alumnado trans o no binario (que no se identifica con el género masculino ni femenino).

El protocolo de atención al alumnado trans de la conselleria de Educación y Formación Profesional no señala la obligatoriedad de los centros a habilitar baños inclusivos, pero sí recoge que «si se realizan actividades diferenciadas por géneros, se tiene que tener en cuenta el género del alumnado trans, y se tiene que garantizar el acceso y el uso de las instalaciones del centro, baños y vestuarios incluidos, de acuerdo con su identidad de género».

Centros como el CEIP Sant Jordi o Es Liceu hace años que optaron por abrir baños a los que pueden acceder todos los alumnos, sean del género que sean. En el nuevo CEIP de Formentera el equipo directivo ya pidió que se incluyeran estos baños cuando se estaba redactando el proyecto del futuro centro.

Este curso el CIDE también ha incorporado estos aseos. El centro concertado ha estrenado un «baño inclusivo» en el patio, con un cartel que reza: «Toda persona puede utilizar este baño sin importar su identidad ni su expresión de género».

«Es un paso más para avanzar en coeducación», señala la directora del CIDE, Amalia Martínez, «nuestro alumnado no tiene por qué definir su identidad de género a la hora de ir al baño». Malena Riudavets, presidenta de esta cooperativa de enseñanza, defiende que así dan respuesta a «un derecho» ya que los baños inclusivos «van en contra de la discriminación» y por tanto en la línea de los valores del centro: «La inclusión, la tolerancia, el respeto...».

La propuesta nació del profesor Tomeu Amengual tras realizar una formación sobre tutorías en LGTBIQ+ en la que una ponente explicó la buena acogida que ha tenido la habilitación de estos baños en centros educativos de Galicia. «Cada vez hay más alumnos que expresan que no se sienten identificados con su género, y algunos pueden sentirse muy cohibidos a la hora de ir al baño», señala Amengual. Aprovechando que se estaban remodelando los baños del patio, el docente planteó la idea, que fue bien acogida tanto por la dirección como por el Consejo Rector.

| B.RAMON Mar Ferragut

Lo expusieron a los padres y madres de los estudiantes de ESO en la reunión de principio de curso. La Asociación de Familias de Alumnos se mostró «totalmente volcada» con la decisión, aunque hubo algunos padres, «una minoría», que sí expresaron su descontento, arguyendo cuestiones como «la falta de intimidad o de limpieza», argumentos «que se desmontaron fácilmente», según la directora, que señala que hoy el baño inclusivo es «el más utilizado por todos los alumnos».

En este centro palmesano hoy estudian unos 3 ó 4 alumnos que se han definido como trans. Nunca han recibido una petición formal en este sentido, aunque sí una vez un estudiante pidió un vestuario «más adecuado» para él, y pudieron darle respuesta fácilmente habilitándole un espacio para que se cambiara.

Los educadores razonan que abrir estos aseos va acompañado de un trabajo en el aula: «Es una oportunidad más para educar, normalizar y de abrir debates en clase y concienciar sobre igualdad, tolerancia...».

En el CIDE creen que este paso muestra su carácter pionero, señala Riudavets, quien recuerda que hace 56 años fueron el primer centro en apostar por la educación mixta en Palma, algo que en su momento fue novedoso y que hoy se ve como lo normal: «Esperamos que más centros educativos vean esta opción y digan ‘¿y por qué no lo hacemos nosotros también?'». La idea, concluye, es que la escuela «sea un espacio seguro para todos y que todos se sientan a gusto».

En el cartel del baño inclusivo del CIDE han optado por un símbolo que se utiliza para referirse al género no binario.