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Diario de Mallorca

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Mallorca

El PP se queda fuera de la foto de la nueva Ley de Turismo de Baleares

Negueruela consigue el apoyo de sus socios de Més per Mallorca y Podemos, así como de los hoteleros de Mallorca y El Pi - El acuerdo, conocido a media mañana durante la sesión de control al Govern, dejó en fuera de juego al Partido Popular

La presidenta de la Federación Empresarial de Hoteleros de Mallorca, María Frontera, ayer sonriente en el Parlament. B.RAMON

El Parlament vivió ayer un suceso inédito que marca un precedente: por primera vez los hoteleros entraron en la Cámara autonómica para suscribir un acuerdo alcanzado por los partidos de izquierdas con el centroderecha balear. Además, la noticia del pacto con El Pi se conoció a media mañana, mientras tenía lugar la sesión de control al Govern, lo que provocó que la intervención del portavoz del PP, Toni Costa, quedara totalmente diluida y dejó al principal partido de la oposición en una situación de fuera de juego.

El conseller de Turismo, Iago Negueruela, consiguió así un nuevo triunfo con la adhesión a la ley turística de la Federación Empresarial Hotelera de Mallorca (FEHM) y los regionalistas en un espacio con un simbolismo enorme, ya que la fotografía del momento se producía en la sede de la soberanía popular. La metáfora era evidente y, con este movimiento, después de meses de vaivenes y críticas al decreto ley de Turismo, el titular del ramo en el Govern volvió a descolocar a un Partido Popular que trata de encontrar las grietas al acuerdo estrella del Ejecutivo, de momento con poca efectividad.

Por si fuera poco, el anuncio evidenció, una vez más, que los partidos que gobiernan en Baleares consideran como verdadera oposición a sus socios externos de Més per Menorca, que marcan cada semana la agenda en cuestiones centrales para las Islas.

La instantánea principal, en la que aparecen los representantes de PSIB, Podemos, Més per Mallorca, El Pi y los hoteleros fue considerada por muchos de los que participaron en las negociaciones como una «victoria capital», pese a que alguna formación tuvo dudas hasta el último momento sobre si debían aparecer en la foto. Pero finalmente estuvieron todos, en un retrato que quedará para el recuerdo.

La presidenta de la FEHM, María Frontera, evitó hablar sobre el decrecimiento turístico y se limitó a dejar claro que su apoyo se circunscribía al acuerdo con El Pi, aunque la realidad fue que aparecían en la foto junto a toda la izquierda y, concretamente, junto a Podemos, con quienes mantienen una relación compleja. Incluso se llegaron a plantear vetos por ambas partes, que no llegaron a producirse.

El PP trató de posicionarse en sede parlamentaria como la única alternativa al modelo de decrecimiento. Su portavoz, Toni Costa, admitió que los datos de ocupación y reducción del paro eran «un buen inicio de la temporada turística y confirman que el turismo vuelve a ser el motor económico». Aun así, afirmó que la presidenta del Govern, Francina Armengol, se había «quitado la careta» con el decrecimiento y le preguntó «a cuántos puestos de trabajo, pequeñas y medianas empresas y autónomos» está dispuesta a renunciar: «Ha vendido al sector a cambio de mantener el Pacto».

Armengol ofreció una respuesta mucho más pausada de lo habitual y con un tono más bajo respecto a otras semanas porque era consciente de que lo importante venía después. Incluso estuvo presente en los momentos previos a la constatación del acuerdo y se marchó sin hacer ruido para dejar el protagonismo a su conseller y los demás implicados. La socialista se limitó a decir que para atraer a menos turistas pero de mayor calidad «hay que tomar decisiones». Y concluyó con un dato: «Le digo otra noticia para que esté contento: desde que gobiernan las fuerzas de izquierdas hemos tenido el récord turístico de 2019 y vamos a por otro en 2022». «Victoria, set y partido» se aventuró a decir uno de los presentes a modo de síntesis de lo ocurrido, pese a que algún oyente hizo gestos de no tenerlo tan claro.

La discrepancia camuflada de intento de acuerdo ya estuvo presente con la validación en el Parlament del decreto ley de Turismo y la ley de Educación. El Govern trató de acercar posturas con el principal partido de la oposición, pero en ambos casos todo quedó en nada.

La ley de Turismo siempre tuvo el ‘no’ del PP porque incluía una línea roja: la moratoria de plazas. La presentación de los «avances» de la ley turística en Fitur, la feria turística celebrada en Madrid, ya no sentó bien a la oposición, y el PP ya criticó que mostraran la ley en la capital sin antes haberla presentado a los partidos de las islas. En aquel momento se produjo la primera victoria del Ejecutivo: el magnate turístico Gabriel Escarrer dio un espaldarazo al Govern con su aprobación y visto bueno al decreto turístico.

Quienes no escondían su felicidad por lo conseguido eran los diputados de El Pi, porque suponía una victoria importante para una formación que en los últimos meses ha atravesado una crisis interna muy dura y una falta de representación considerable. El partido está inmerso, según detallan fuentes internas, en un proceso de reestructuración en el que debe marcar su hoja de ruta de cara a las elecciones de 2023, donde se juega seguir siendo un actor político relevante.

Fuentes de la negociación explican que aún quedan algunos flecos por negociar para que la ley sea «todo lo buena que debería», y el acontecimiento de ayer permitió establecer simpatías entre las partes. Una figura relevante dentro del Pacto, disconforme con algunas decisiones, valoró muy positivamente la posibilidad de haber sumado al centro derecha: «La imagen que damos es muy relevante y deja claro que hemos tenido voluntad de pactar, pese a lo que digan en el PP».

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