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El noventa por ciento de los menores de 65 años contagiados en Baleares no estaban vacunados

Treinta mil personas han rechazado explícitamente la inmunización en la comunidad

Un joven se somete a una PCR. ELOY ALONSO

La vacunación no garantiza la inmunidad absoluta contra el coronavirus, pero durante la mayor parte de este año ha ofrecido una protección significativa. De los 46 mil casos sintomáticos registrados en Balears desde el 28 de diciembre de 2020, fecha simbólica en que se inician las inyecciones, hasta principios de este mes, 4.600 correspondían a personas con la vacunación completa. Este diez por ciento palidece frente al 76 de contagiados que no se habían inmunizado, y al catorce de quienes se habían quedado a mitad del tratamiento.

La cifra total de contagios reseñada corresponde a residentes entre los doce y los 64 años, dado que los segmentos de edad superiores alcanzaron pronto una vacunación casi unánime. La relación de un enfermo vacunado por cada nueve que no se sometieron al tratamiento o solo recibieron una dosis ha de tomar también en consideración el bajísimo nivel de inoculación a esas edades durante los primeros meses de 2021, de modo que se registra un sesgo desfavorable a quienes se resisten a la inyección.

Los datos serán más relevantes a partir de junio de este año, y también conforme pueda establecerse la persistencia de las defensas creadas por las vacunas. Uno de los datos preocupantes en todo el país es que el porcentaje de nuevos casos entre los vacunados se eleva en esta sexta ola con una pendiente similar a la que se percibe entre los inmunizados, aunque siempre con proporciones más reducidas en la segunda categoría. La variante delta ha torcido las expectativas de las vacunas, al provocar contagios con cargas virales que multiplican en cientos de veces a las correspondientes a las cepas primitivas.

En el caso de que la enfermedad progrese más allá de lo que puede resolverse en un confinamiento casero con teleasistencia, se impone el lema «si te has de contagiar, mejor que te pille vacunado». Al analizar los casos que obligaron a una hospitalización, se observa que solo un 3,5 por ciento de los 1.483 ingresados este año tenían la pauta de vacunación completa, por mucho que esta bonanza estadística no sirva de consuelo a los 53 afectados que hubieran deseado una información más exhaustiva sobre las limitaciones de las vacunas. El nueve por ciento de las camas se destinaron a semivacunados. Una vez más, la abrumadora mayoría de casos serios se concentraron en ciudadanos no vacunados. Cabe recordar de nuevo que la vacunación no se dispara hasta julio, en detrimento de la preponderancia de los renuentes a inyectarse.

UCI

Un cinco por ciento de los contagios registrados a lo largo de este año en Balears han requerido de cuidados intensivos, un porcentaje que se mantiene estable desde el comienzo de la pandemia. De nuevo, solo un cuatro por ciento de esos menores de 65 años estaban inmunizados, por lo que la vacunación también ahuyenta las variantes más críticas de la enfermedad. Por lo menos, durante los meses inmediatamente posteriores a la administración de las dosis.

Relación entre la inmunización y los contagios en Baleares

Uno de cada cien contagiados este año en Balears falleció a resultas de la enfermedad. Un once por ciento de ellos, 5 sobre 46, habían recibido las dos dosis. Al margen del efecto positivo de la vacuna, se observa asimismo que el virus se ensaña con los pacientes de edades superiores a los 65 años. Por debajo de esta frontera, no afectaría a la mortalidad global esperada en un año convencional.

Ningún balance de éxitos de la vacunación remueve la hostilidad de los antivacunas de Balears. Menos ruidosos pero igual de militantes que en otras geografías, se alinean en el contingente de 30.096 residentes en la comunidad que se han negado explícitamente hasta ahora a recibir las inyecciones, según los datos del Govern correspondientes al pasado miércoles. Autoridades como la ministra Carolina Darias aprovechan estas cifras para establecer que la oposición radical a la inmunización se sitúa en España por debajo del cinco por ciento de la población. Es un aserto falso, porque la mayoría de los reticentes ocultan su condición.

En el último barómetro del CIS, el 95 por ciento de los encuestados se declaraban en posesión de la pauta completa, casi veinte puntos por encima de los datos reales. La sorpresa es que treinta mil ciudadanos de Balears proclamen su falta de fe en la inoculación. La desproporción entre contagiados con y sin vacuna tampoco impide que la comunidad siga a la cola de la vacunación española, siete puntos por debajo de la media. Claro que Galicia, con un comportamiento solidario ejemplar, está siendo especialmente castigada por la sexta ola. Balears almacena ahora mismo doscientas mil dosis que no ha podido inyectar, según la última actualización del ministerio de Sanidad.

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