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El facultativo ve «poco probable» que el migrante sufriera una crisis diabética

Dos médicos ratifican ante la jueza que el joven marroquí que propició el aterrizaje de emergencia llegó a Son Llàtzer en buen estado

El joven que provocó el aterrizaje, al ser evacuado del avión. | DM

El médico que atendió en Son Llàtzer al migrante que provocó al aterrizaje de emergencia de un avión en Son Sant Joan considera «poco probable» que el sospechoso sufriera una crisis diabética grave a bordo. Así lo aseguró ayer en su declaración como testigo ante la magistrada que investiga la fuga masiva de la aeronave de Air Arabia el pasado 5 de noviembre. Este y otro facultativo ratificaron que cuando el supuesto enfermo llegó al hospital no presentaba ninguna patología y su estado era bueno, por lo que le dio el alta. El joven está acusado de fingir una dolencia para obligar a la aeronave a desviarse de su ruta y tomar tierra en Palma, supuestamente como parte de un plan ideado para que una veintena de marroquíes se fugara y consiguiera entrar en España de forma irregular.

La titular del juzgado de instrucción número 6 de Palma, encargada de la investigación, comenzó ayer a tomar declaración a los testigos del caso. Los primeros en comparecer fueron dos médicos de Son Llàtzer, que atendieron al joven marroquí cuando fue trasladado de urgencia desde el avión al hospital por una supuesta hipoglucemia crítica. Ambos aseguraron que cuando lo examinaron no detectaron ninguna dolencia y que su estado era bueno. Una situación que contrastaba con el presunto «coma diabético» que llevó al vuelo de Air Arabia a desviarse de su ruta entre Casablanca (Marruecos) y Estambul (Turquía).

El sospechoso, que fue arrestado tras recibir el alta, explicó a la tripulación durante el vuelo que es diabético y se había tomado ya «cuatro pastillas» para tratar la presunta hipoglucemia. Uno de los letrados defensores preguntó ayer a uno de los médicos si el hecho de haber ingerido esta medicación y el suero que le aplicaron en la ambulancia pudo contribuir a su recuperación, calificada de «milagrosa» por los investigadores de la Policía Nacional. El facultativo respondió que es «poco probable» que el pasajero sufriera una crisis diabética grave de la que no había ni rastro cuando llegó al hospital. Ayer también declaró ante la jueza otro médico de Son Llàtzer, quien ratificó que el joven no presentaba ninguna dolencia cuando lo atendió. El paciente recibió el alta y fue detenido, inicialmente porque tenía una reclamación pendiente de un juzgado de Málaga.

Apagones en Vía Alemania

La magistrada había citado a declarar a dos controladores de vuelo que estaban en el avión cuando se produjo la fuga masiva. Sin embargo, su comparecencia fue aplazada ante los continuos apagones eléctricos que sufrieron los juzgados de Vía Alemania durante buena parte de la jornada, ante el temor a que su testimonio no quedase correctamente grabado en el sistema informático. Los cortes del suministro, al parecer provocados por las intensas lluvias, obligaron a interrumpir varias veces a lo largo de la mañana toda la actividad judicial.

La investigación sobre la fuga masiva de los migrantes en Son Sant Joan continúa abierta, tanto para aclarar lo ocurrido como para localizar a los que siguen huidos. La Policía está analizando el contenido de los teléfonos móviles de los acusados que han sido arrestados para encontrar pruebas.

El incidente se produjo el pasado 5 de noviembre, cuando el avión de Air Arabia aterrizó en Palma de emergencia por la supuesta crisis diabética de un pasajero. Tras la evacuación del enfermo, 22 migrantes salieron a la carrera del aparato y corrieron por las pistas de Son Sant Joan hasta saltar una valla y perderse en la oscuridad. Además, otro joven que había acompañado al paciente a Son Llàtzer se fugó desde allí.

Las fuerzas de seguridad han conseguido capturar por el momento a 16 de los huidos, que están en prisión provisional. Doce fueron detenidos en las horas siguientes y otros cuatro, la semana pasada en sa Pobla. De los nueve desaparecidos, al menos dos de ellos lograron coger un ferri a Barcelona, donde se perdió su rastro, al día siguiente del incidente.

Sobre los migrantes pesan acusaciones de sedición, coacciones y favorecimiento de la inmigración irregular.

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