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SANIDAD

Perfil del no vacunado en Baleares: joven de entre 20 y 39 años y nacido en Ibiza

Salud llama una a una para intentar convencerles de que se inmunicen a las 240.000 personas que aún no lo han hecho y solo localiza a cuatro de cada diez

Salud busca a las personas que no se han vacunado para intentar convencerles de que lo hagan M. Mielniezuk

«El objetivo, difícil, es llegar al cien por cien de la cobertura de la vacuna contra la covid», admiten fuentes técnicas de la conselleria de Salud que están trabajando para aumentar la tasa de vacunación entre la población diana de de esta comunidad autónoma.

Según sus estimaciones, hay en las islas unas 240.000 tarjetas sanitarias individuales cuyos titulares que no se habrían vacunado. También calculan que la mitad de ellos son de nacionalidad extranjera y dudan de que muchas de estas personas empadronadas continúen viviendo aquí o, al menos, que lo hagan de forma permanente ya que el 60% de los teléfonos a los que llaman los trabajadores de infovacuna para averiguar las causas por las que no se han inmunizado e intentar convencerles de que lo hagan, no responden.

«Sabemos que tenemos a muchos estudiantes que figuran como empadronados pese a estudiar fuera. Y que muchos de ellos ya se han puesto la vacuna en las comunidades autónomas donde están cursando sus estudios. Como también estamos casi seguros de que la cobertura vacunal de la isla de Menorca es mucho mayor», matiza una de las técnicas a las que Salud ha encargado la búsqueda de estas personas que no se habrían vacunado para intentar conseguir que varíen su postura.

«El grupo poblacional más numeroso entre los no vacunados responde a un perfil de una persona joven, de entre 20 y 39 años, y nacida en España, fundamentalmente en Eivissa», radiografía la técnica, que añade que los no vacunados nacidos fuera de este país son inferiores a la media. Osea, que se vacunan más.

Vacunarse, un privilegio

Y para esta mayor predisposición barajan varias hipótesis: Que en sus países de origen sea más complicado acceder a las vacunas y no quieran desaprovechar esta oportunidad que ven como un privilegio o que hayan dejado atrás familiares que lo estén pasando mal o hayan sufrido alguna pérdida por la covid-19.

«Hemos visto esta casuística en personas procedentes de África, Asia y Sudamérica, pero no siguen un patrón uniforme», continúa la técnica que coordina esta búsqueda.

Para averiguar si los baleares que estudian fuera del archipiélago se han vacunado en las comunidades en las que cursan sus estudios, la conselleria de Salud está cotejando sus bases de datos para averiguarlo con la ayuda del Gobierno central.

Para los ciudadanos extranjeros que no se han vacunado y que efectivamente residen en el archipiélago, la conselleria ha desplegado una batería de acciones comunitarias para convencerles de que lo hagan, entre ellas la de usar su propia lengua vernácula. Así, la responsable técnica revela que se están realizando comunicaciones en alemán, inglés, francés, árabe, italiano y rumano y que se irán haciendo más.

En este punto admite que estas personas extranjeras residentes en Balears pueden estar influenciadas en su decisión de no vacunarse por las corrientes más negacionistas o contrarias a estos fármacos que se han manifestado de manera más notoria y multitudinaria en algunos países europeos como la propia Italia o Alemania. «La percepción que se tiene de las vacunas en sus países de origen lógicamente les influye porque mantienen el contacto con sus allegados», admite.

Ahora, mayor peligro

La experta advierte de que la situación epidemiológica es más peligrosa ahora que el pasado verano, cuando los contagios se producían en el contexto de «chavaladas» y «botellones» que organizaban los adolescentes, gente muy joven que no se mezclaba después con las personas más vulnerables. Vamos, que después de disfrutar en un botellón no se iban a ver a sus abuelos, explica coloquialmente.

«Ahora las relaciones sociales son más transversales, más intergeneracionales y el repunte de casos son más peligrosos por estos contactos así como porque también tenemos menos restricciones con una mayor movilidad social. Y estamos a las puertas del invierno, con más actividades en espacios cerrados donde es más fácil contagiarse», concluye su evaluación de una situación que podría volver a arruinar las fiestas navideñas.

Las embarazadas, reacias por temor a dañar al bebé nonato

Un colectivo en el que han detectado una fuerte resistencia a vacunarse ha sido el de las mujeres embarazadas, que alegaban que temían que el fármaco pudiera dañar a su bebé no nato. «También estamos trabajando con ellas porque parece demostrado que las embarazadas que se contagian presentan más tasas de abortos y más partos prematuros», advierten las técnicas encargadas de esta labor. Pero ha habido argumentos para todo, incluso de personas en situación administrativa irregular o pendiente del trámite que pensaban que por el hecho de no estar empadronados no podían vacunarse cuando, subrayan desde el departamento que está realizando su captación, el objetivo es llegar al cien por cien de cobertura vacunal. «A fin de año tendremos más claro cuántas personas están sin vacunar», garantizan.

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