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Diario de Mallorca

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Margalida Miralles Ingeniera, coordinadora del proyecto Edemind de Educación Emocional y Mindfulness en el IES de Calvià

«La educación no presencial fue de supervivencia y no funcionó»

Margalida Miralles (Palma, 1981) posee una doble ingeniería en Diseño Industrial y Materiales. Es jefa de estudios de Bachillerato, profesora de Tecnología y coordinadora del proyecto Edemind de Educación Emocional y Mindfulness en el IES de Calvià. Ha alertado sobre el impacto de la covid en la salud mental.

Margalida Mirallles B.Ramon

Para que se haga cargo del tipo de entrevista: «¿Los padres siempre tienen la culpa?»

No siempre, ni me atrevo a culpar a nadie. Prefiero buscar soluciones, para lo cual hemos de ponernos de acuerdo con las familias. El grueso están muy implicadas, otras no tanto.

¿La pandemia nos ha vuelto locos?

Ha tenido un impacto sobre la salud emocional y mental, al que se han adaptado mejor las personas con más recursos emocionales.

Quizás el precio del confinamiento ha sido demasiado alto.

No es demasiado alto. Lo primero es la vida, y después el bienestar, en el que hemos de concentrarnos ahora.

¿No fue una barbaridad confinar a los niños?

De ninguna manera, en el momento en que se tomó la decisión. La prioridad total era proteger la salud. Se tenía que confinar sí o sí, también a los niños. Podemos discutir detalles, como el paseo de los perros.

El confinamiento no es el mismo para niño rico, niño pobre.

Eso no es relevante para pasar el confinamiento.

La salud mental juvenil pasa ahora la factura.

Nunca había visto tantos problemas de salud mental en jóvenes. Nos preocupa mucho el aumento, no solo en el instituto sino en el conjunto de la sociedad.

¿De qué problemas estamos hablando?

Ansiedad, tendencias depresivas, trastornos alimentarios y otros más graves.

¿Cómo puede contrarrestarlos la educación emocional?

Podemos dar herramientas a los alumnos para que identifiquen las emociones negativas. No podemos controlarlas, sino regularlas, trabajar situaciones que no por irracionales son menos reales.

La educación emocional debe ser estéril si no es presencial.

La educación no presencial fue de supervivencia y no funcionó, ni en la Educación Emocional ni en las demás disciplinas.

Los sindicatos de profesores eran reacios a volver a las aulas.

No me siento representada por los sindicatos. Los profesores queríamos volver a las aulas porque lo anterior no funcionaba, había alumnos sin ordenador ni internet.

Debió costarle convencer al Instituto de educar emocionalmente.

Opera mejor la seducción que la convicción, tampoco a mí me enseñaron emociones ni se les daba especial importancia en mi ámbito familiar.

Lo emocional es demasiado etéreo.

Cómo actuar contra un ataque de frustración, cómo mantener la atención ante un artículo de prensa largo y aburrido, y cómo resolver el conflicto son asuntos concretos.

Siempre pensé que la escuela se encargaba de lo intelectual y no de lo emocional.

Porque te educaste en el siglo XX. También a principios de ese siglo había pocas personas alfabetizadas, y todo cambió. El ámbito del conocimiento está superado, las empresas buscan hoy personas con competencias emocionales.

¿Los profesores también necesitan educación emocional?

Son los primeros que lo necesitan, hemos de empezar por los profesores. La fase de la hostilidad está superada, y tampoco es imprescindible que todos se sientan involucrados.

¿Cómo se pasa de enseñar Tecnología a Emociones?

No he cambiado de asignatura, las compagino. Soy ingeniera de formación, y el punto de inflexión fue la mindfulness, que tiene una base científica muy sólida. Hay estudios y metaestudios que miden cómo afecta al bienestar de los alumnos.

¿Debe obligarse al personal docente a vacunarse?

Si dependiera de mí, en España hemos llegado a un porcentaje de vacunación que no lo hace necesario.

¿Hay que quitarles la mascarilla en el recreo?

En cuanto la situación sanitaria lo permita, se la tendrían que quitar. Nos perdemos cosas importantes por llevar mascarilla.

Los jóvenes se acercan mimados en exceso al mundo del colapso.

Es una visión muy estrecha y sesgada, cuando una cantidad importante de los jóvenes está comprometida con el medio ambiente.

¿Sus alumnos saldrán más endurecidos?

Habrán educado una de las habilidades emocionales, la resiliencia, que consiste en adaptarse a las experiencias negativas para incorporarlas y continuar con una vida plena.

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