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Diario de Mallorca

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El Ejército del Aire se movilizó en la base de Son Sant Joan tras la fuga masiva

Los fugitivos irrumpieron en las pistas del aeropuerto cuando se aproximaba un avión

El avión de la compañía Air Arabia Maroc, el viernes, parado en el aeropuerto de Palma. EFE

La irrupción de 22 personas en las pistas del aeropuerto de Palma activó todas las alarmas y acabó movilizando a los militares ante la incertidumbre sobre sus intenciones. Según revela el auto judicial, el teniente del Ejército del Aire de la base aérea de Son Sant Joan movilizó al personal de seguridad para cubrir el perímetro del recinto e impedir que llegaran a las instalaciones militares. La magistrada expone que la huida de los pasajeros del vuelo de Air Arabia Maroc «puso en entredicho la seguridad del tráfico» y generó un «caos aéreo» al provocar la paralización de la actividad en el aeropuerto durante más de tres horas. El uso de la fuerza y la aparente premeditación apuntalan las acusaciones por el delito de sedición, pero en cambio la magistrada descarta la imputación por desórdenes públicos al entender que no está acreditado «que se generase una atmósfera social de temor y desasosiego».

La crónica judicial del grave incidente deja entrever la tensión que generó en las autoridades este «incidente sin precedentes». La salida por la fuerza de 22 pasajeros del avión que empezaron a correr por las pistas y salieron del recinto aeroportuario por una alambrada hizo saltar todas las alarmas. A la movilización de la Policía Nacional y la Guardia Civil, se sumó la del Ejército del Aire. El teniente ordenó a sus subordinados que se desplegaran inmediatamente por el perímetro de la base aérea. Fueron los militares quienes encontraron «un hueco en la alambrada» que da acceso a una de las pistas, por el que según parece escaparon a la carrera los 22 fugitivos.

La irrupción de los pasajeros «puso en peligro» no solo a los propios acusados, «sino a las numerosas aeronaves que en ese momento se encontraban circulando por las pistas», expone la magistrada. Uno de los trabajadores de Son Sant Joan que estaba a bordo del avión de Air Arabia bajó del aparato para perseguir a los pasajeros fugados y, según contó, vio cómo se acercaba al lugar un avión de la compañía Eurowings. Una situación que «supone un objetivo peligro a la seguridad de las personas y la navegación aérea», considera el auto judicial.

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También señala las graves repercusiones para el tráfico aéreo que supuso el cierre del aeropuerto, generando una situación de «caos» que provocó el desvío de 12 vuelos a Eivissa y Menorca y la cancelación de otros 22 que debían salir o llegar a Son Sant Joan. Fue «un incidente provocado y organizado, sin precedentes en el espacio aéreo europeo y de dimensiones internacionales que pone en entredicho la seguridad del tráfico aéreo».

La huida "puso en riesgo la seguridad del tráfico y generó un caos aéreo" por el cierre de Son Sant Joan

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El auto imputa a los acusados delitos de sedición, coacciones y favorecimiento de la inmigración ilegal, que podrían acarrear hasta 21 años de cárcel. La jueza considera que, aunque su finalidad era entrar en España de forma irregular, su actuación suponía «afectar al orden público, al ser impensable que no fueran conscientes de las graves consecuencias que podía acarrear su comportamiento». La gravedad de las penas que podrían imponérseles acarrea para la magistrada un elevado riesgo de fuga que justifica el ingreso en prisión incondicional de los 12 detenidos.

El auto resalta que cometieron «una sucesión de actos de fuerza o fuera de las vías legales para conseguir el fin que pretendían» y «se opusieron frontalmente al cumplimiento de las órdenes del comandante». «No hubo solo desobediencia clara, sino también agresiones físicas», concluye la jueza.

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