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Regreso a las aulas

Vuelta al cole, la calma después de la tormenta

«El año pasado tuvimos un miedo atroz, pero ya estamos mucho más relajados» - Los niños normalizan las mascarillas y ya las aceptan como una medida más

Vuelta al cole en Baleares con presencialidad total en las aulas G. Bosch / B. Ramon

Después de una quinta ola arrasadora y un verano marcado por los excesos, la vuelta al cole con total presencialidad es un respiro de aire fresco con olor a esperanza. Ayer, 173.482 alumnos de escuelas públicas y concertadas empezaron un proceso de regreso a las aulas que durará, como máximo, hasta cinco días si el centro decide escalonar el inicio de curso.

La cara humana de las cifras de la vuelta al cole, que han ocupado innumerables páginas de periódicos estos últimos días, es el rostro ilusionado de los más pequeños, que se reencuentran con timidez después de casi tres meses sin verse. La mayoría se cuentan lo que han hecho durante el verano; unos de viaje y otros en la playa. Después de este periodo, todos vuelven a verse las caras. O, al menos, los ojos.

Pese a ser presencial, este curso arranca en Balears con las normas covid más estrictas. Los niños tendrán que llevar mascarilla mientras estén en el centro escolar, en espacios exteriores e interiores, sin excepción alguna. Los jóvenes, que empiezan ya su tercer ‘curso covid’, han acogido esta medida sin mayor sorpresa. Muchos padres, en cambio, han cargado contra la conselleria de Educación por no desescalar las restricciones en los colegios igual que se hace en el ámbito social.

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Vuelta al cole en Baleares Guillem Bosch | B. Ramon

Julia y Adriana, dos mellizas a punto de empezar segundo de Primaria en el CEIP Aina Moll i Marqués, esperan junto a su familia en la puerta del colegio. Mientras aguardan en la calle, su madre les pide que se quiten la mascarilla, porque les esperan más de cuatro horas con la nariz cubierta: «Ellas ya están acostumbradas, los niños se adaptan muy rápido a todo. A la que me da pena es a mí. No soy anticovid, pero eso no debe ser sano».

Lo mismo le ocurre a otra niña, que casualmente también se llama Julia, y que trota ilusionada por la Plaza de los Patines hacia el Aina Moll. Le acompaña su abuela, que le pide que se retire la mascarilla al menos para hablar. Pero Julia se niega. Es su primer día en Primaria, y quiere empezar con buen pie: «No quiero quitármela, tengo que practicar».

En contraposición a la inocencia de los más pequeños, los profesores y el personal del instituto lo vive de otra manera. Para ellos, el curso llega en son de paz, después de uno de los años escolares más difíciles que se recuerdan.

La jefa de estudios del IES Nou Llevant, Valeria Ciganda, explica que el ambiente se parece mucho más al que había antes de la pandemia: «No es como el año pasado, que había mucho temor. Estamos todos mucho más tranquilos y tenemos ganas de empezar». Eso sí, desde un equipo directivo, «preparar la vuelta al cole siempre es muy atropellado». Jero, una profesora de Educación Física de este mismo instituto, coindice con Valeria: «Hemos pasado un año con un miedo atroz, desinfectándolo todo. Ahora ya estamos más relajados».

En tiempos de pandemia, nada está más claro que las ganas de volver a la normalidad. Ni las gotas de lluvia que cayeron ayer empañaron la característica ilusión de los niños por regresar al cole. De hecho, la casualidad quiso que un enorme arcoíris, un símbolo de la esperanza infantil en esta pandemia, les acompañara en su día más especial.

Entrada escalonada en los colegios para evitar aglomeraciones

Tal y como ha explicado la directora del CEIP Aina Moll, la entrada se escalonó en varias tandas por cursos para evitar aglomeraciones en la puerta. Aun así, en las horas punta se produjeron pequeñas concentraciones en algunos colegios de Palma.

Armengol asegura que los colegios son «espacios seguros»

La presidenta del Govern, Francina Armengol, visitó el CEIP Ses Cases Noves junto al conseller de Educación, Martí March, el primer día de regreso a las aulas. La presidenta aseguró que los colegios han demostrado ser «espacios seguros» y que le «llena de orgullo y emoción volver a la presencialidad». El conseller, por su parte, espera que este curso sea «de transición a la normalidad» y animó a vacunarse a los que no se han inmunizado.

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