Se llevan más de 40 años y la covid las ha unido en una misma unidad, la de pacientes críticos. La enfermera más veterana que lucha contra el coronavirus es Carmen Leal, que se jubilará el próximo 16 de febrero. «Empecé en Son Dureta hace 43 años», relata. Para ella, todos los momentos en que se pierde a un enfermo son duros, pero lo más chocante ha sido «ver a covids muy jóvenes. Hubo un chico de 30 años y una chica de 25 que falleció. Algo así te rompe», confiesa.

Leal tiene sentimientos encontrados cuando se refiere a su retiro. «Por un lado me apetece terminar, pero por otro no», explica entre lágrimas. «Esto que estamos viviendo es terrible, pero puedo decirte que me siento más segura aquí dentro que en la calle porque sé lo que hacemos cada uno de nosotros».

Pese a la diferencia de edad, el discurso de Clara Ayala no difiere en exceso del de su compañera. «Es frustrante ver a gente que está ahí fuera sin mascarilla, sin cuidarse, no saben lo que hay aquí dentro».

"Me siento más segura aquí dentro que en la calle, aquí sé las medidas que tomamos"

Carmen Leal

«Fue acabar la carrera de Enfermería y entrar en seguida a trabajar en primera línea contra la covid», relata la sanitaria de 22 años. «Nadie está preparado para esto, yo no lo estaba, está siendo una lección muy grande», asegura.

Pese a su juventud, modula bien las emociones. «Tengo algún altibajo, cuando pierdes a un paciente por ejemplo, pero vamos tirando. Todavía hay días que siento que puedo con todo», manifiesta.

Ayala es de las que habla a los pacientes aunque estén sedados. «Yo les saludo siempre, les cuento. A mí nadie me ha dicho que no me estén escuchando. Me gusta hablarles porque somos su única familia aquí, somos sus ojos y la única mano que tienen para coger».

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