Maria Antònia Munar, la expresidenta del Consell de Mallorca y del Parlament balear, ha conseguido el tercer grado penitenciario, tras permanecer durante algo más de siete años cumpliendo condena, en régimen cerrado, en la cárcel de Palma. A partir de ahora, la expolítica solo tendrá que acudir a la cárcel a dormir de lunes a jueves, ya que el resto de la semana podrá estar disfrutar de libertad.

Así lo ha acordado esta mañana el tribunal de la Sección Segunda de la Audiencia de Palma, que ha aceptado el recurso que planteó, en contra del criterio de la propia cárcel, el abogado defensor Gaspar Oliver, al que se sumó también la fiscalía, que solicitaba que la expresidenta de UM empezara a disfrutar del tercer grado. La fiscalía ha cambiado de criterio, ya que inicialmente se oponía a este cambio de régimen penitenciario, porque Munar ha abonado hace pocas semanas 533.591. euros al Consell de Mallorca, como perjudicado por los delitos que cometió cuando presidía esta institución. Con esta entrega de dinero, hasta la fecha y desde que fue investigada por corrupción, la expolítica de UM ha abonado casi un millón de euros y, además, tiene todo su patrimonio embargado. Su familia la está ayudando a pagar la responsabilidad civil que se fijó en las distintas sentencias por las que fue condenada.

Esta decisión del tribunal se ha adoptado en contra de la Junta de Tratamiento de la cárcel de Palma, que sostenía que Munar debía mantenerse en un régimen de segundo grado penitencia. La razón de esta decisión es que aún le quedaba más de tres años para alcanzar el cumplimiento de las tres terceras partes de la condena total de trece años de cárcel y, además, se consideraba que el pronóstico de reincidencia delictiva era medio alto. También se valoró la gravedad del delito y la circunstancia de que ella no era consciente del daño que había ocasionado con el delito que había cometido.

El tribunal de la Audiencia, sin embargo, ha rechazado todos estos argumentos de la Junta de Tratamiento y ha tenido mucho más en cuenta que, además de que está asumiendo su responsabilidad de ir indemnizando a los perjudicados por el delito que cometió, Munar ha mantenido durante estos siete años en prisión una buena conducta penitencia. No padece ningún tipo de adicción y se muestra participativa en todas las actividades que se organizan en el centro. Además, y la más importante, es que está cumpliendo con sus responsabilidades económica, como demuestra que el pasado mes de septiembre abonó un pago de algo más de medio millón de euros.

Así, la resolución del tribunal recuerda que para beneficiarse del tercer grado penitenciario tampoco es necesario que el condenado haya abonado la totalidad de la responsabilidad civil, siempre que se evidencie un “cumplimiento progresivo”. En el caso de Munar, según cita la resolución de la Audiencia, está abonando cada mes, de forma más o menos periódica, entre 100 y 300 euros, bien ella, o bien su marido. Además, todo su patrimonio está embargado por los tribunales y los ha ofrecido para hacer frente a los pagos que le corresponden. Todas estas circunstancias han llevado al tribunal a considerar adecuado que la expolítica de Unió Mallorquina inicie un régimen de tercer grado, que es de semilibertad, lo que le permite únicamente acudir a la cárcel a dormir.

Munar ha sido condenada por la Audiencia de Palma hasta en seis ocasiones. Todos los casos han sido por corrupción. Lo más importantes fueron el caso Maquillaje y el caso Can Domenge. La política tuvo que confesar públicamente que había cobrado un soborno de dos millones de euros a cambio de amañar el concurso para vender el solar público de can Domenge, que era propiedad del Consell de Mallorca.