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Análisis

Isern es ahora candidato, Bauzá es el proscrito

Isern es ahora candidato, Bauzá es el proscrito

Isern es ahora candidato, Bauzá es el proscrito

Librarse de Bauzá es la mejor inversión política que ha efectuado Mallorca desde que Matas se fugó a Miami. El PP encabeza los suspiros de alivio ante el destierro de un farmacéutico divisivo. De un lado está él. Del otro, el resto de la población. Sin embargo, ni su partida se sellará por asentimiento del Parlament. El disentimiento de Podemos forzará una votación para que los diputados se pronuncien hoy de viva voz sobre el decaído tándem Antich/Bauzá. Finalmente, imperará el desistimiento y recibirán el mismo premio económico que si su trabajo hubiera resultado socialmente beneficioso.

Bauzá perdió las elecciones contra sí mismo, y no genera consenso ni para echarlo. Su mezquindad no ha menguado, y concentra sus empeños en obstaculizar la recuperación del PP. Al igual que hizo en el Govern de "energúmenos" así bautizado por Delgado, el farmacéutico pretende que le herede alguien inferior. Es misión imposible. Y como su odio a Mateo Isern superó siempre al amor que nunca sintió por Mallorca, trasladan su campo de batalla a Madrid.

Para enmendar el error descomunal de suprimir a Isern de la lista a Cort, el PP le ha asegurado el número uno al Congreso por Balears. El exalcalde es ahora el candidato, mientras el expresident se ha convertido en un proscrito abroncado desde la sede de su partido. Para la población civil, y una vez aparcada la izquierda en las instituciones autonómicas, comienza un nuevo ciclo electoral.

Bauzá intentará abortar la candidatura de Isern, pero ha perdido los dientes y casi las garras. Sin embargo, el farmacéutico envidioso no es la mayor preocupación del exalcalde, obligado a mejorar las paupérrimas perspectivas de su partido. En la actualidad, el PP acumula cinco diputados desconocidos en Madrid, por tres no menos anónimos del PSOE.

El primer sondeo preelectoral de las generales de noviembre se basará en las matemáticas generales. Ni el seguidor más conspicuo del PP aspira a mantener los cinco escaños. Una vez admitida la erosión, falta determinar su hondura. De seguir la pauta de las autonómicas, los populares caerán hasta tres diputados. El tirón de Pablo Iglesias puede convertirlo en la segunda fuerza con otros tres escaños, el PSOE se quedaría en dos. Por supuesto, los socialistas presumirán de lograr un tres a dos en su duelo con Podemos.

Si el PP pierde dos diputados en Balears, una de las cincuenta provincias, la escabechina le llevará a descontar un centenar de escaños en el conjunto del Estado. Se quedaría en torno a los noventa, lindando el centenar en una estimación de fiabilidad holgada.

¿En qué punto podría hablarse de un éxito personal de Isern? Para reivindicarse frente a Bauzá, debe cortar la hemorragia hasta cuatro escaños, con dos para PSOE y otros tantos para Podemos. Este marcador coloca a los populares en 130 diputados, hoy inimaginables. El relativo éxito del exalcalde materializaría la única pesadilla del farmacético que empeorará su depresión tras perder el Consolat.

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