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Diario de Mallorca

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Investigación en la Iglesia de Mallorca

El antiguo ´blauet´ también acusa al prior de Lluc de abusar de él en la Real

Tras su etapa en la escolanía, la víctima pasó a residir en el monasterio palmesano para cursar Secundaria en la capital, y el sacerdote denunciado también se trasladó - "Fue allí donde los abusos fueron mucho más duros", asegura el denunciante

El antiguo ´blauet´ también acusa al prior de Lluc de abusar de él en la Real

El antiguo blauet que ha denunciado al prior de Lluc ante el tribunal eclesiástico de Mallorca por presuntos abusos sexuales cuando él era un menor asegura que estos continuaron y se agravaron en la Real (Palma), adonde pasaron a vivir ambos durante un periodo aproximado de cuatro años, hasta 1998. "Fue allí donde los abusos fueron mucho más duros", resalta la víctima, que gracias a haber recibido ayuda psicológica especializada ha podido verbalizar la supuesta experiencia traumática, tras más de quince años de silenciarla a su entorno más próximo.

Una vez finalizada su formación en la escolanía de Lluc, en septiembre de 1994 el denunciante se trasladó junto a un grupo de sus compañeros blauets a vivir en el conocido monasterio palmesano, para que de este modo pudieran continuar sus estudios de Secundaria en un instituto público de la ciudad. A la vez, el sacerdote acusado, el padre Antoni Vallespir, también fue cambiado a ese destino y pasó de ser su tutor en Lluc -preceptor, en terminología propia del santuario- a ocupar el mismo cargo en la Real.

La víctima tenía entonces unos 14 años, y según relata su situación personal empeoró en esa nueva etapa vital. Revive el bloqueo que se apoderaba de él en cada uno de los encuentros: "Yo estaba totalmente tenso (...), aunque sentía mucho asco dejaba que terminara y pasara todo".

A diferencia de Lluc, donde los niños cantores compartían un enorme dormitorio colectivo, en la Real los chavales dormían en habitaciones separadas, lo que propició que empeoraran los presuntos abusos del religioso aprovechando la intimidad que proporcionaba el aislamiento.

Visitas a la habitación

Vallespir supuestamente visitaba el cuarto del denunciante en torno a la medianoche, cuando los demás chicos ya estaban encerrados en sus respectivas habitaciones. "Cuando llamaba a la puerta, yo pensaba: ¿Hasta dónde llegará hoy?", rememora el terror que paralizaba su cuerpo el antiguo blauet, hoy ya treintañero, ante la irrupción del supuesto abusador en su espacio más personal.

De los besos y tocamientos corporales con los que el sacerdote empezó en Lluc su presunto acoso al menor, en la Real los abusos se habrían extendido a los genitales. El denunciante recuerda el fuerte impacto que le produjo el primero de un serial de estos abusos agravados: "Me trastornó profundamente".

Antoni Vallespir, el sacerdote denunciado. D.M.

Según su versión, al día siguiente el propio sacerdote le comentó que la situación le había "desbordado", y que no volvería a repetirse. La víctima se sintió profundamente aliviada, pero "lamentablemente no cumplió su palabra. Pasó y siguió pasando muchas más veces". La frecuencia de las supuestas visitas nocturnas del religioso al dormitorio de la víctima aumentó, "dos o tres veces al mes durante los cuatro años que estuve" en el monasterio palmesano.

El denunciante tiene grabada la última vez que supuestamente el sacerdote abusó de él. Fue mientras intentaba ir a más durante una práctica sexual, pero esta vez el antiguo blauet fue capaz de decirle "¡basta!". Aquello supuso un punto de inflexión. La víctima terminó de cursar segundo de bachillerato y abandonó la Real para empezar en la Universidad, aunque el presunto abusador ha continuado manteniendo el contacto todos estos años. Hoy define al religioso como "un manipulador", que le ha estado haciendo "chantaje para mantener en secreto todo lo que me había hecho".

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