Situada en el centro histórico de la ciudad de Palma, al borde mismo del mar Mediterráneo, la Catedral de Mallorca es el primer templo de la Iglesia Católica de la isla y, por su larga historia, una de las señas de identidad del pueblo mallorquín. Por su fábrica, es una de las catedrales más esbeltas y airosas de Europa, compitiendo en altura con las de Beauvais, Milán o Colonia, por ejemplo. Posee uno de los rosetones góticos más grandes del mundo: casi cien metros cuadrados de superficie. Llamado oculus major, el ojo Mayor aporta una enorme cantidad de matices a la luz que baña la Catedral entera. La Catedral de Mallorca acoge la celebración de la fe del pueblo cristiano sin interrupción desde hace más de 700 años, aportando al esplendor de la liturgia católica el marco de su excepcional belleza.

En el año 1931 fue declarada Monumento Histórico Artístico y, posteriormente, la Ley de Patrimonio Histórico Español de 1985 la calificó como Bien de Interés Cultural (BIC). En su interior pueden contemplarse todos los estilos artísticos surgidos desde el inicio de su construcción. 

Destaca la emblemática intervención de Antoni Gaudí, a petición del entonces obispo de Mallorca Pere Joan Campins. Y últimamente, en los inicios del siglo XXI, se introdujo el arte actual de manos del artista Miquel Barceló en la Capilla del Santísimo. La Catedral de Mallorca acoge miles de personas cada año, procedentes de todo el mundo, quienes se acercan a ella para experimentar el misterio de la belleza, puerta del misterio de Dios, celebrar la fe y dejarse llenar por el sentimiento de la transcendencia presente en el ámbito del templo.