Tolo Riera, fundador y presidente de Ángel 24: «Toda la vida me ha gustado descifrar los interrogantes que me he ido planteando»

Inquieto por naturaleza, siempre se ha preguntado el por qué de las cosas. Así, ha sabido detectar grandes posibilidades de negocio a partir de la observación. Junto a sus socios, creó la empresa de servicios Ángel 24 en 1978. Acaba de ser reconocido por la CAEB como empresario del año.

Con una vitalidad envidiable, Tolo Riera sigue dirigiendo los destinos de la empresa de servicios Ángel 24.

Con una vitalidad envidiable, Tolo Riera sigue dirigiendo los destinos de la empresa de servicios Ángel 24. / Guillem Bosch

¿Qué supone para usted, fundador y presidente de Ángel 24, el hecho de ser distinguido como empresario del año por la CAEB?

Este premio me ha llegado al corazón y me ha producido una gran ilusión. No me lo podía esperar de ninguna forma. Es un reconocimiento que de algún modo supone la culminación de muchos años de trabajo y de una experiencia acumulada a lo largo de los años (ya son 45). Me hizo especial ilusión también por el hecho de suceder como empresario del año de CAEB a Abel Matutes, gran empresario, exministro y exfutbolista profesional en el RCD Español. Yo no me puedo comparar con él, ni como empresario ni como futbolista, ya quisiera yo. En cualquier caso, el premio de CAEB se suma a otros que la empresa ha tenido la suerte de recibir a la largo de esta trayectoria, pero -por llegar en el momento que ha llegado- debo confesar que me ha hecho una especial ilusión. En todo caso, debo decir que uno no trabaja pensando en un premio o un reconocimiento. Lo que he mirado siempre es que el equipo del trabajo esté bien motivado y, en la medida de lo posible, feliz. Éste para mí es el premio diario.

¿Hasta qué punto se parecen Ángel 24 y Tolo Riera?

Supongo que es inevitable que haya entre ambos varios puntos en común; hasta cierto punto es inevitable. Particularmente, desde joven me ha gustado descifrar y dar respuesta y solución a los distintos interrogantes que yo mismo me he ido planteando a lo largo de mi vida. Nunca me ha gustado quedarme estancado, sino que me motiva afrontar nuevos retos; no contemplo la vida de otra manera. La propia empresa empezó de una forma y ha ido evolucionando con el tiempo en muchos ámbitos. Y eso ha sido así porque siempre ha habido un interrogante que se ha planteado. Diría que ésta es una característica mía que impregna a la empresa.

¿Cuál ha sido la clave del éxito de su empresa?

Son muchas las variables que pueden conducir al éxito. En el caso de Ángel 24, diría que uno de los factores es lo que acabo de comentar: la búsqueda constante de nuevos retos, de nuevas oportunidades de negocio; por otra parte, es importante dedicarle a ese proyecto todas las horas del mundo, aplicarle los cinco sentidos y muchas dosis de pasión. Uno tiene que creer verdadera y sinceramente en su negocio. El éxito inicial de la empresa (en primera instancia se denominó Ángel Nocturno y luego ya Ángel 24) probablemente se debió a que mis socios y yo no nos fijamos de entrada ningún gran objetivo. Eso sí, lo dábamos todo: trabajábamos 16 horas diarias e incluso dormíamos en la oficina. Creo que el trato exquisito al cliente, resolver los problemas que se le puedan plantear como si fueran nuestros, prestar atención a los detalles... nos ha llevado dónde estamos. Suelo decir al personal directivo de la empresa: ‘Para los clientes, no tenéis que ser vendedores, tenéis que ser asesores, ayudarles en sus necesidades’. Si se trabaja bien y focalizados, los resultados casi siempre llegan.

Su empresa ha sido pionera en muchos aspectos desde los inicios... y lo sigue siendo.

Lo intentamos. Se trata de ir adaptándose a las necesidades que va generando la propia sociedad, que -como es lógico- van variando con el paso de los años. El primer nombre de la compañía fue Ángel Nocturno, porque inicialmente teníamos la idea de que los clientes solo iban a solicitar nuestros servicios de noche... Al ver que éramos necesarios todo el día, cambiamos a Ángel 24. En todo caso, se trataba de una empresa de servicios que empezó para atender a las familias, pero que poco después (a finales de 1979) ya prestaría sus servicios a las empresas, sin olvidar en ningún momento el servicio doméstico. En paralelo, comenzamos a prestar servicio en ciudades como Madrid o Barcelona. Transcurrido un tiempo, fundamos NACEX, que sigue siendo a día de hoy una empresa de referencia en el mundo del transporte urgente.

«El éxito de Ángel 24 se explica -en parte- por la búsqueda constante de nuevas oportunidades de negocio»

Pero estamos en 2023 y siguen haciendo de la innovación una gran apuesta...

Sí, porque nos gusta innovar sobre aquello que ya tenemos creado. Por ejemplo, nuestro servicio de Mensajería Responsable, un servicio de reparto urbano sostenible, tanto desde el punto de vista medioambiental como social, ya que sólo utilizamos vehículos eléctricos (motos, bicicletas y furgonetas) y además los gestionamos a través de nuestro centro especial de empleo, como vía para mejorar las oportunidades de empleo y de desarrollo personal y profesional de personas con diversidad funcional. Destacaría también la puesta en marcha, en 2001, de la vertiente archivística: tenemos archivos físicos tanto de Administración como de empresas privadas, millones de documentos. También creamos en su momento el servicio de outsorcing: un departamento de cazadores de talento para detectar determinados perfiles profesionales, siempre atendiendo a la demanda. En definitiva, nunca hemos dejado de innovar, ni dejaremos de hacerlo. Por ello mismo, tenemos en funcionamiento un departamento tecnológico, dedicado a mejorar nuestra actividad y nuestro servicio. Y de la misma forma que no dejaremos de innovar, también continuaremos con nuestro compromiso con el desarrollo local. Colaboramos con varias iniciativas de tipo social, cultural, deportivo o ambiental a través de la Fundación Ángel24. Queremos ser un agente muy activo en nuestra sociedad y sabemos que lo que cuenta no son las palabras, sino los hechos.

La sostenibilidad es uno de los parámetros innegociables en nuestros días, también en el mundo empresarial.

La sostenibilidad es una clave de presente y de futuro que estamos impulsando desde la empresa, involucrando a trabajadores, clientes y proveedores. Todos debemos tener meridianamente claro que no podemos crecer de cualquier manera. La realidad así nos lo dice a diario y con claridad. Globalmente hablando, tendremos que trabajar de una manera mejor orientada, tendremos que ser más eficientes. Y esa eficiencia se tiene que ir inculcando en la sociedad. El crecimiento que viene será, se quiera o no, sostenible. No hay vuelta de hoja, no hay alternativa. Y la responsabilidad es de todos: de las administraciones públicas, de las empresas y de las personas en general, en sus casas, con sus comportamientos.

«El crecimiento que viene -se quiera o no- será sostenible, y al respecto la responsabilidad es de todos»

¿Emprender conlleva más dificultades en la actualidad que antaño?

No sabría responder con rotundidad a la pregunta. En el mundo actual todo se mueve a gran velocidad y lo que hoy vale, quizá mañana ya no tanto. En este sentido, es probable que falte una mirada al largo plazo y que también se requieran mayores dosis de paciencia hasta conseguir resultados. En nuestros días se ha asimilado mucho la emprendeduría con la tecnología, de manera que muchos jóvenes desean crear una start-up para que, en un período corto de tiempo, la empresa sea adquirida por un inversor por una gran cantidad de dinero. Ello conduce inexorablemente a muchos fracasos. Es innegable que la tecnología es, en la actualidad, muy importante y que sin ella no se avanza; pero dicho esto, cabe decir también que no es el único ámbito en el que introducir ideas nuevas. Nos hacen falta mejores albañiles, carpinteros, fontaneros o electricistas. La digitalización es importantísima, pero hay muchas otras cosas en las que mejorar.

¿Qué cambios sustanciales observa en el mercado de trabajo entre 1978, cuando constituyó la empresa, y los tiempos actuales?

Creo que la denominada cultura del esfuerzo se ha ido perdiendo por el camino. Como he dicho anteriormente, en la actualidad todo son prisas y se pretenden resultados inmediatos. Antaño, un trabajador que empezaba en una empresa tenía una gran ilusión por tener un puesto de trabajo, por aprender el oficio en cuestión y por labrarse un futuro. No quiero que se me malinterprete: no estoy diciendo que en la actualidad no haya profesionales con esas ganas de mejorar y de ir ganando peso y responsabilidad en la empresa, pero sí observo cuando menos que esos elementos no existen en la misma medida que décadas atrás.

Usted es un gran abanderado de la tecnología... ¿Combinamos bien tecnología y factor humano?

Por mucho que avance la tecnología y la Inteligencia Artificial, nunca hay que descuidar el capital humano. No hay que escatimar esfuerzos ni recursos para formar buenos equipos de trabajo. Nuestro grupo empresarial cuenta, a día de hoy, con más de 350 empleados. Si en la empresa uno se olvida de la vertiente humana, está condenado al fracaso. Para nosotros, la partida más importante de gasto es la referida a formación del personal. En ese campo, ayudamos y apoyamos a aquel profesional de la empresa que manifiesta voluntad de hacer un curso para mejorar, de alguna forma, en su desempeño profesional. Cuando una persona muestra interés por aprender, nosotros estamos felices. En este sentido, nosotros participamos activamente en el programa de ASIMA sobre Formación Dual: se trata de aprender trabajando, lo cual es sumamente importante.

Tolo Riera y Ángel 24 lo han conseguido todo en el mundo de la empresa. ¿Qué retos le motivan para seguir acudiendo cada día a su despacho?

He sido siempre una persona optimista, hecho que ha condicionado mi vida personal y empresarial. Considero que, en general, en el mundo de la empresa todo es agradecido. Uno siente una gran satisfacción cuando ve que una idea ha cogido forma y se ha convertido en realidad. Incluso cuando se inicia un proyecto y se tiene que abortar porque no se le ve futuro, también es agradecido, porque se ha tomado una decisión que le libera a uno de cargas que conllevan mucho desgaste mental. Me encuentro muy bien, y espero que siga siendo así muchos años más, porque aún quedan muchas cosas por hacer. Uno siente una gran satisfacción cuando ve que una idea un proyecto inicial ha cogido forma y se ha convertido en realidad. Incluso cuando se inicia un proyecto y se tiene que abortar porque no se le ve futuro, también es agradecido, porque se ha tomado una decisión que le libera a uno de cargas que conllevan mucho desgaste mental.

La revolución social de los ‘buscas’... y el ‘23-F’

Tolo Riera y sus socios fundaron la empresa en 1978. Sus primeros pasos no pasaron inadvertidos para una sociedad mallorquina que, como toda España, vívia una época de cambios.

Un espaldarazo muy importante para la recién constituida empresa fue la puesta en el mercado de los busca-personas (conocidos popularmente entonces, como buscas). Cabe considerar que en aquellos tiempos, allá por 1979, el teléfono móvil no existía y ni tan siquiera había un teléfono fijo en cada casa, solamente en aquellas más pudientes. Las famosas cabinas de Telefónica (hoy reliquias del pasado) eran de uso habitual cuando uno tenía que comunicarse con alguien lejano. Lo cierto es que la buena aceptación de los buscas hizo muy visible a Ángel Nocturno. “Llegamos a tener unos 3.000 buscas en el momento más álgido. Marcaron una época y supusieron una revolución”, recuerda Tolo Riera. Esos aparatos que permitían la comunicación (en primera instancia a través de mensaje oral y después mediante mensaje escrito) se erigieron incluso en motivo de status y prestigio sociales. 

En cualquier caso, para Riera los busca-personas estarán siempre vinculados al intento de Golpe de Estado del 23 de febrero de 1981. Ese día Riera estaba reunido con un alto cargo del Ejército, en Palma, en relación con los buscas cuando, de pronto, se produjo el alzamiento militar. Así lo recuerda el propio protagonista. “Estaba haciendo una venta de un busca a una unidad de recuperación por cámara hiperbárica de la Marina en Palma. Al llamar yo a la oficina de la empresa para hacer la prueba pertinente a través de una llamada, mi pareja, María Rosa Amengual, me dijo lo que estaba ocurriendo en el Congreso de los Diputados. Al comentárselo al referido alto cargo, con quien yo estaba hablando, exclamó: ‘¡Esto es un Golpe de Estado!’”.