El Consejo de Ministros ha vuelto a duplicar esta distancia máxima permitida para el autoconsumo hasta alcanzar los 2.000 metros, dentro del tercer paquete de medidas antinflación anunciado por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, según ha comunicado el Ministerio para la Transición EcológicaLa distancia entre las plantas de energía fotovoltaica y los consumidores que la aprovechan eran hasta finales de verano de 500 metros. En octubre el Gobierno la extendió a 1.000 metros y este martes han vuelto a aumentar esa medida.

"Se abre la puerta a más autoconsumo compartido, a la interacción entre polígono y ciudad, a permitir q el que tiene un mal tejado pueda compartir con quien le sobra", ha celebrado en Twitter el director de Energía y Medioambiente de Ayuntamiento de El Prat de Llobregat, Joan Herrera, uno de los grandes impulsores de este cambio. Otro de los valedores de la medida es el diputado de ERC, Joan Capdevila, que ha defendido que esta medida "es un triunfo de quienes luchamos por la democratización y sostenibilidad de la energía" a través de un comunicado.

En esa ampliación del radio de acción del autoconsumo colectivo hasta los 2.000 metros se incluye, no solo a las instalaciones fotovoltaicas sobre tejados, como hasta ahora, sino también a aquellas en suelo industrial o a través de estructuras artificiales "cuyo objetivo principal no sea generar electricidad", como las pérgolas fotovoltaicas. Para Capdevila, de esta forma, se abre la puerta "de verdad" al autoconsumo en zonas urbanas y se asegura "que muchos pueblos puedan compartir el autoconsumo en todo el municipio".

Cuanta más distancia hay entre el punto de generación y el de aprovechamiento más consumidores pueden beneficiarse de esta tecnología. Y de ahí el interés del sector renovable y de los partidos políticos con ERC a la cabeza para extender el autoconsumo colectivo a urbanizaciones y polígonos industriales y permitir que quien no tiene superficie de tejado para instalar sus placas pueda igualmente autoconsumir a través de una instalación a 2.000 metros de distancia.

Sin embargo, esta medida no siempre ha sido del gusto del Gobierno de Pedro Sánchez que hasta este verano se mostraba reticente. Entre los motivos a los que se aludía era que si se ampliaba demasiado la distancia no era eficiente por las pérdidas de energía en redes de baja tensión cuando mayor es la distancia que separa al lugar de producción del de consumo.

El giro del Gobierno llegó a principios del otoño, cuando se incorporó en el plan de contingencia la ampliación a 1.000 metros y semanas después era la propia vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, quien anunciaba que se volvería a incrementar ese límite hasta los 2.000 metros. “Somos sensibles a las nuevas demandas”, dijo Ribera en la comisión del ramo del Congreso de los Diputados.