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La próxima ronda francesa

Así será el Tour 2023 que se presenta el jueves en París

La prueba se correrá entre el 1 y el 23 de julio, saldrá de Bilbao, pasará por todas las cordilleras francesas y homenajeará a mitos del ciclismo como Luis Ocaña, Raymond Poulidor y Laurent Fignon

Pogacar y Vingegaard siempre solos y juntos en los momentos decisivos del Tour. Le Tour

El 4 de julio puede ser un día magnífico para que un padre (o casi un abuelo) le cuente a su hijo (o a su nieto) quién fue Luis Ocaña. Le podrá recordar que cuando Pedro Delgado comenzaba a dejar los ruedines de su bici o Miguel Induráin se movía en triciclo, un corredor muchas veces malhumorado, con un carácter muy particular, criado en el Val d’Aran, tan raro que hasta se casó el día de Nochebuena (seguramente el único que lo ha hecho), que hablaba casi más francés que castellano, ganaba el Tour. En julio hará 50 años, en julio de 2023 volverá correrse el Tour y el Tour homenajeará a Ocaña llegando al pueblo donde vivió, Nogaro, en la frontera de Las Landas, donde se suicidó en 1994 pegándose un tiro y donde estaban sus viñedos.

El Tour se presenta el jueves en París, pero como suele ser tradicional la prensa regional francesa ya lleva días, hasta semanas, adelantando los pormenores de un recorrido que ya empieza a serlo todo menos secreto. Seguramente se dirá que estaremos ante uno de los Tours más duros de la historia, aunque eso siempre dependerá de si los corredores imitan a Ocaña, de si Jonas Vingegaard y Tadej Pogacar reeditan su duelo al estilo del que vivieron Ocaña, hasta que se cayó en Menté (no se hizo nada grave pero abandonó), con Eddy Merckx en 1971, o se lo toman en calma para superar las montañas, todas las cordilleras francesas (Pirineos, Macizo Central, Jura, Alpes y Vosgos) con chicha y limoná.

No será la etapa dedicada a Ocaña, ni mucho menos, la más dura del próximo Tour, ni el único genio del ciclismo al que la organización homenajeará porque el 9 de julio se saldrá de un pequeño pueblo llamado Saint Léonard de Noblat para llegar al Puy de Dôme, una localidad que si se ha hecho famosa es porque allí vivió y murió Raymond Poulidor, el mismo que recompensó a los aficionados franceses en 1964 con una subida de leyenda al volcán del Macizo Central para volver a acabar segundo en París y para no vestirse de amarillo en la vida… hasta que su nieto Mathieu van der Poel lo hizo a su memoria en 2021.

Desde Bilbao

Todos tendrán que esperar hasta París, el domingo 23 de julio cuando se acabará el verano, perdón el Tour, para revivir el tercer homenaje de la carrera cuando los corredores atraviesen la calle de Laurent Fignon, en Saint Quentin en Evelines, a unos 30 kilómetros de los Campos Elíseos, en homenaje al ciclista parisino, dos veces ganador de la carrera, comentarista de televisión, triunfador en sus batallas deportivas pero derrotado por el cáncer en 2010.

Y todos, todos también, se sorprenderán cuando el jueves descubran un mapa de Francia con más vacíos de lo esperado, con un Tour que saldrá del País Vasco, de Bilbao concretamente el 1 de julio, pero que se concentrará prácticamente las dos últimas semanas en la zona este del país para estar, nada más ni nada menos, que siete días en los Alpes, lo que alegrará a los corredores, que casi no tendrán que cambiar de hotel con la promesa de tener terreno para recrearse en el mejor arte de este deporte, la escalada en la montaña.

Así que repasando los periódicos franceses -allá vamos- en julio podremos encontrar -se cita a ‘La Dépêche’- una llegada en Cauterets, donde ganó Induráin en 1989, tras subir el Tourmalet, un ascenso al Grand Colombier (velowire.com) en los montes de Jura y un festival alpino -adelantado por ‘Le Dauphiné Libéré- que incluye llegadas a Morzine (tras la Joux Plaine), a Saint Gervais Mont Blanc, a Combloux, en plan contrarreloj y con subida incluida a la cota de Domancy donde Bernard Hinault puso el Mundial 1980 patas arriba, y a Courchevel.

La etapa de Van Vleuten

Pero no es todo, porque ‘L’Est Républicain’ recuerda estos días que la penúltima etapa se recreará en los Vosgos y finalizará en Le Markstein donde en julio pasado Annemiek van Vleuten, la líder neerlandesa del Movistar, reventó el Tour femenino.

Quedan todavía algunos puntos por concretar, como por ejemplo descubrir cerca de Pau por donde pasará presumiblemente una contrarreloj por equipos. Pero alguna emoción debe tener la presentación del Tour, al margen de que se expongan las bellas costumbres gastronómicas de Vizcaya y Guipúzcoa (la segunda etapa acaba en San Sebastián) ante los ojos de miles de franceses.

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