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Diario de Mallorca

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Fútbol

Un jugador asturiano se retira del fútbol para donar médula a su madre, enferma de leucemia

“Mentalmente no estaba donde tenía que estar, ahora importan más otras cosas”, dice Borja Navarro

Borja Navarro, en Gijón.

Dice un tópico futbolístico, sin dueño fijo, atribuido en ocasiones a Sacchi y en ocasiones a Valdano, que el fútbol es la cosa más importante de las cosas menos importantes. Esa es una de las grandes frases que ha dejado el mundo del fútbol, y que, en ocasiones, toma un significado capital. El que ha adquirido para la vida de Borja Navarro. Después de formarse en las categorías inferiores del Real Sporting de Gijón y con una contrastada carrera labrada en equipos punteros de la Segunda División B y de la Tercera asturiana, la semana pasada decidía colgar las botas con 31 años. El motivo va más allá de lo futbolístico: “En septiembre le diagnosticaron a mi madre leucemia y mentalmente yo no estaba donde tenía que estar. La decisión final la tomo porque el donante de médula tengo que ser yo”.

La noticia ha pillado desprevenido al fútbol asturiano. “Fue muy duro. Mi madre es una persona sana, joven, tiene 54 años y es algo que no te esperas de un día para otro. No me atrevía a tomar la decisión, lo intentaba alargar para ver si se revertía y me servía de vía de escape, pero es que no lo lograba. Mentalmente no estaba bien y tampoco me estaba acompañando el físico, imagino que motivado por la noticia y por los años de carrera. Siendo honesto conmigo, prefería apartarme porque no me sentía bien en el campo”.

Por si el aspecto moral no fuera suficiente, también se juntó con el tema físico, ya que es el propio Borja Navarro el que ejerce de donante de médula para el tratamiento de su madre. Eso es algo que lleva también al jugador a poner énfasis en la necesidad de contribuir: “Hasta que no lo vives en persona no eres consciente de que nadie está exento de sufrir una enfermedad como esta. Cuando me enteré fue un palo muy gordo y se empieza a ver en qué medida podíamos ayudar. Como no salió donante tengo que ser yo el que haga la donación”. Algo que evidentemente hacía difícil la práctica de un deporte a alto nivel, pero que es compatible con la vida rutinaria, y de ahí llega Borja al fondo del mensaje: “La gente escucha donación o trasplante y ya se imagina una operación o un quirófano, y al final es un proceso simple como una extracción de sangre. El trasplante lo he hecho hoy por la mañana (por ayer) y salí caminando del hospital. Tengo que estar unos días en reposo porque me llevó unas horas, pero fue algo tan simple como sacarme sangre”.

Un recurso asumible y que puede tener un gran impacto sobre la salud de otras personas: “No es por ser egoístas o malas personas. Es por desconocimiento e ignorancia. Hasta que no nos toca a nosotros o a alguien de nuestro entorno no nos empezamos a informar. Lo escuchas de vez en cuando, pero la situación da miedo. Y al final es un proceso sencillo que tiene una gran magnitud”.

Borja Navarro aparca así definitivamente el fútbol. Formado en la cantera del Sporting hasta llegar a jugar en dos partidos en Primera con el primer equipo, pasó por Guijuelo, Lemona, Albacete, Compostela, Almería B y dos temporadas en Tailandia. En Asturias, siempre fiel al Caudal, equipo en el que estuvo siete temporadas y del que se ha tenido que despedir: “Lo llevaba todo en silencio e igual no hice bien porque me lo tenía que comer yo todo junto a mi familia. Lo entendieron perfectamente y me han apoyado”. Una decisión que pone punto y final a una amplia carrera, pero que da paso a algo más importante que el deporte, como es la vida: “Por suerte o por desgracia en mi carrera llegué a conseguir muchas más cosas de las que imaginaba. Soy consciente, ahora en frío, de que he conseguido muchas cosas a las que antes no daba valor. Ahora mismo importan más otras cosas y, en este caso, el amor de una madre”.

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