Lluís Garau exhibe la desnudez y la soledad de ‘La carn’ en el Mar i Terra

El artista mallorquín ofrecerá este espectáculo de teatro y danza el próximo 26 de abril en Palma

Lluís Garau en un momento de ‘La carn’.

Lluís Garau en un momento de ‘La carn’.

Montse Terrasa

Montse Terrasa

Lluís Garau regresa con su espectáculo La carn a Palma más de dos años después de haberlo presentado en el Casal Solleric, en la Nit de l’Art. Esta mezcla de teatro y danza no apta para menores de 18 años ha crecido en este tiempo y ha rodado por muchas ciudades invitando a reflexionar sobre la soledad en tiempos de máxima conectividad. La carn se podrá ver el próximo 26 de abril en el teatro municipal Mar i Terra.

En este espectáculo de teatro y danza, Garau encarna a un adolescente que vive en el sótano de la casa de sus padres, ocultando una vida paralela. «Los ha engañado, les dice que gana dinero siendo gamer, pero en realidad se lo gana en videollamadas por internet, vendiendo su propio cuerpo por OnlyFans y es una especie de prostituto on line».

A simple vista, de La carn llama la atención que Lluís Garau sea capaz de desnudar su cuerpo ante el público, el presente en la sala y el que le observa a través de Chatroulette. «Como artista cedo el cuerpo al público», explica sobre esta exhibición y vulnerabilidad. Pero el espectáculo va más allá, habla de «la soledad que siente este chico haciendo esto, no sabemos si lo hace por aburrimiento, porque no lo hace por necesidad, lo hace más por una cuestión de soledad y de autoflagelación, claramente».

«Al final es una red de personas que están solas, porque La carn viaja a través de Chatroulette, de esta plataforma que encuentra a otras personas de otros países que también están solas en sus habitaciones, buscando lo que buscamos los seres humanos, compañía», analiza Garau.

La carn nació como el trabajo de final de carrera de este actor en el Institut del Teatre, con la idea de que el teatro se tiene que adaptar a los jóvenes. «Las redes sociales, internet y el mundo on line es una pulsión muy fuerte para nosotros, las nuevas generaciones. Y yo no entiendo el teatro sin compartirlo por internet. A los jóvenes nos cuesta el formato puramente teatral, pensar que tenemos que estar en una sala en la que nos obligan a apagar el teléfono. Y yo, en vez de apagarlo, lo quiero utilizar para la propia creación», explica Garau.

Sobre esos jóvenes, Garau afirma que están más conectados que nunca, pero al mismo tiempo siguen con los problemas de siempre. «Nos cuesta relacionarnos con los otros, nos cuesta encontrar pareja, nos cuesta saber qué queremos ser, qué sentimos... Lo bueno de internet es que todo el mundo puede encontrar su espacio, su pequeña comunidad donde sentirse representado y eso es muy bonito».

La obra se ha visto en Málaga, Budapest, Dublín, Barcelona y ahora regresa a Palma. Después viajará a Lisboa y a Bogotá. Garau se reconoce como un artista emergente y precisamente por esta condición agradece «la valentía» del ayuntamiento de Palma por haber programado su obra para mayores de edad en el Mar i Terra. «Estoy contento de que haya un punto de riesgo y se programen estas propuestas, porque todo es cultura», afirma.