Antonina Canyelles, poeta: «Aquí solo interesa el dinero, de una manera desesperada»

«Soy una mujer vieja, he tenido todas las edades», afirma la escritora que acaba de publicar el poemario 'Bistecs de pantera'

Antonina Canyelles, en la presentación de su libro en Quars.

Antonina Canyelles, en la presentación de su libro en Quars. / MANU MIELNIEZUK

Montse Terrasa

Montse Terrasa

A Antonina Canyelles (Palma, 1942) se le atragantó un poema y cuando consiguió acabarlo, tras un par de meses de rasgar las cuartillas en las que empezaba a escribirlo, pensó que le había costado más que si hubiera masticado un bistec de pantera. Esa idea es la que acabó dando título a su último poemario, publicado por la editorial Lapislàtzuli.

En el primer poema de Bistecs de pantera hay una declaración de principios: «Som una ventríloqua de la poesia: faig totes les meves veus», escribe Canyelles. Y esas voces son sus estados de ánimo, explica. «Escribo según el día, si tengo un día triste, escribo triste, si tengo ganas de dar guerra, la doy. He probado a escribir libros con un solo tema y me aburro, me canso... La unidad temática del poemario soy yo», resuelve la poeta.

Antonina Canyelles juega con las palabras, crea imágenes divertidas, pero también lleva a la reflexión con sus poemas, que aunque no lo parezca, tienen otro nexo. Ella considera que todas sus poesías son de amor, aunque con un gran matiz: «Son poemas de amor a mi lengua».

«Si por algo estoy contenta de tener muchos años es porque sé que me moriré pronto» o «soy una mujer vieja, he tenido todas las edades», son algunas de sus afirmaciones durante esta entrevista, declaraciones que se mueven entre la constatación de una verdad y la ironía.

«Por temperamento no tengo mucha tendencia a la tristeza, pero de tanto en tanto, tengo, por las pérdidas que tenemos, por cómo está el panorama en nuestra isla, pérdidas familiares y de amistad, porque por edad ya he perdido a muchas compañeras de escuela... Y las pérdidas que nos vienen impuestas», confiesa Canyelles, quien dedica el libro a su amigo fallecido, también escritor, Antoni Serra.

Política, lengua y turismo

Canyelles, que se declara independentista y feminista, aunque «no de las de etiquetas y manifestaciones», cae en el pesimismo al hablar de los recientes resultados electorales y el aumento de votantes de la extrema derecha. «Lo veo muy mal. Nací en el 42, tengo más memoria pasada que reciente y no me imaginaba nunca este retroceso, un retroceso pero nuevo en el mal sentido de la palabra», comenta. «La señora Prohens sabía muy bien que los de Vox iban a poner la patita y no tiene ni un pelo de tonta», añade.

Canyelles se muestra decepcionada por lo que percibe en la isla: «No me imaginaba que Mallorca, y las personas, hicieran este cambio, porque aquí solo interesa el dinero, de una manera desesperada», lamenta. La banalidad, la superficialidad, la falta de inquietudes culturales le entristecen y se extraña de que hoy, teniendo tanta facilidad y cosas al alcance para escribir o leer «la gente no sea de otra manera». «Creo que hay un vacío, la gente vive al día», analiza.

Otra cuestión que surge en la conversación es la actual masificación turística. «La destrucción del territorio es irreversible. No me había imaginado nunca ir a una playa y no poder extender la toalla», añade sobre las cosas que tornan su ánimo en pesimismo. «Vivimos como turistas todo el año, pagamos las cosas carísimas y del idioma... Vuelve a haber un revival del castellano, muchos niños de padres mallorquines vuelven a hablar el castellano», reflexiona.

La pérdida del uso social del catalán le preocupa y le entristece especialmente. «Yo he luchado mucho por esto, mucho, daba clases de catalán en Pius XII cuando no había la Ley de Normalización Lingüística. Niños que yo tenía en EGB tienen ahora 60 años. Y teníamos ilusión», recuerda. «No creo que queden más de dos generaciones de catalanoparlantes», vaticina.

De promoción

La publicación de Bistecs de pantera implica una promoción, la parte que menos le gusta de este trabajo. «Soy de las poetas más viejas en lengua catalana y no tengo premios, tuve uno en el 79, hace años que no concurso y si concursase, no me lo darían. Mi premio son los lectores. A mí me gusta escribir», constata.

Hace más de 50 años que se dedica a la escritura y asegura que siempre ha tenido el pensamiento poético, aunque no haya publicado durante mucho tiempo. «Hago una poesía diferente, así como soy yo», defiende.