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Contracorriente

Tomàs Martínez: «Las ‘neules’ llegaron a ser recetadas como medicina»

El maestro e investigador Tomàs Martínez ha publicado el libro ‘Cada cosa a son temps, i per Nadal neules. Notes per a l’estudi d’una tradició secular’. El libro ha sido presentado estos días por diferentes pueblos de Mallorca

Tomàs Martínez Sebastià Sansó

¿De dónde surgió la idea de investigar sobre las ‘neules’ de Navidad?

Partió del contacto con personas de Sant Llorenç que hacían neules y se intercambiaban modelos. Cuando les pedí si sabían de dónde venían no me supieron responder. Así es como me interesé en descubrirlo. Consultando revistas y artículos, vi que se repetían siempre las mismas historias, que si representaba la nieve, o las telarañas de la cueva donde nació Jesús o el maná que le cayó del cielo al pueblo de Israel mientras atravesaba el desierto. Evidentemente todo esto eran mitos pero no información real. Así es que recorrí archivos y museos de Mallorca y Cataluña, entrevistando a gente de 90 años en adelante para saber qué recordaban de las neules en su infancia.

¿Desde cuándo hay y se cuelgan ‘neules’?

Están documentadas desde el siglo XIII ligadas a la Iglesia, y en principio estaban hechas de una pasta mezcla de harina y agua, aunque ya a partir del siglo XIV existen ejemplos en papel. Lo que ya es más complicado de encontrar es el paso definitivo a las actuales hechas en papel en el siglo XX. Probablemente fuera después de la Guerra Civil española, por la escasez del trigo y la harina, con bandos de los gobernadores de provincias sobre que sólo se podía utilizar la harina para hacer pan. Además las que se colgaban no solían durar de un año para otro y de esta forma sí.

¿Dónde surgen?

Aparecen en toda la zona de habla catalana, aunque en Cataluña desaparecen en el siglo XIX por una serie de altercados. Ahora están en proceso de recuperación. Aunque hay que decir que existe también una referencia en el Don Quijote de Cervantes con el nombre de ‘suplicaciones’, porque llevaban una oración inscrita. Sabemos que Jaume I comía barquillos como postre acompañados de piment, que era un vino especiado, como una especie de digestivo después de comidas copiosas.

O sea que también se comían desde sus inicios

Las neules se cuelgan y se comen desde siempre… todavía hoy, algo transformadas en tortas o turrones. Antes sólo se preparaban a base de pan ácimo, es decir sin levadura.

¿Y dónde se elaboraban al principio?

En los monasterios. Sobre todo porque eran ellos los que marcaban en qué festividades debían comerse, que era en Navidad, Pascua, Pentecostés y por el patrón del monasterio en cuestión. Como valían dinero, los postulantes sólo podían comer la mitad que los frailes. Había una persona especializada en realizarlas.

¿Las ‘neules’ y las hostias van en paralelo?

Eran cosas distintas. Había los neulers y los hostiers, que eran utensilios diferentes. Para hacer las primeras se colocaba la pasta sobre el ‘neuler’, que eran unas tenazas acabadas en dos grandes círculos metálicos que se cerraban y se ponían al fuego. Además, estaban marcadas con el nombre de quien las había hecho, del propietario de las ‘neules’ o incluso con oraciones… eran verdaderos trabajos de orfebrería. Después se recortaban los sobrantes con tijeras para que quedaran redondas. Los hostiers, en cambio, son aparatos rectangulares y suelen tener espacio para hacer cinco hostias, una central más grande para el cura y cuatro pequeñas.

¿Y cuándo pasaron al pueblo?

En el ámbito civil eran los farmacéuticos quienes las hacían en los siglos XVI y XVII. Los médicos llegaron a recetar neules como medicina. También eran una recompensa por no comer carne dentro de la Cuaresma. Incluso estaban los denominados catxets, dos medias neules redondas que cuando se juntaban creaban una pastilla que se fundía dentro del estómago, antes de que existieran las pastillas actuales.

¿Las ‘neules’ se cuelgan ahora más en Navidad por algún hecho en concreto?

Porque es la fiesta cristiana más importante. Las neules colgadas también están ligadas a la Sibil·la en el sentido de que cuando acababa de cantar, con la espada cortaba los hilos que las sostenían, caían al suelo y los fieles, que por aquellos tiempos solían tener hambre, iban en seguida a cogerlas. Por eso decía que desaparecieron de Cataluña, porque llegó a haber conflictos grandes.

¿Cuántas ‘neules’ debían colocarse?

Dependía de la capacidad económica de cada parroquia colgar más o menos.

¿De qué depende que sean o no caladas y cuáles son los motivos principales?

Motivos hay muchísimo y no todos religiosos. Algo curioso es que también hay neules de colores, pero no de ahora, sino también antes. Se teñía la pasta con colorantes naturales como violetas o azafrán. Hoy se hacen y se recortan de muchas formas. Ya no sólo se dibujan, sino que se fotocopian y después se recortan con tijeras, cutters o incluso bisturí si deben calar dibujos más complicados. El papel debe ser de 100 gramos para que la neula no se doble, 80 gramos que sería un folio son demasiado pocos y 120 ya son cartulinas.

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