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Diario de Mallorca

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Crítica de música | Voces para Cecilia

El inicio de la decimotercera edición de la Setmana Internacional d’Orgue Antoni Martorell, que se programa anualmente en la Basílica de Sant Francesc de Palma, coincidió con la fiesta de Santa Cecília, patrona de la música.

En la sesión, dos nombres propios, el del organista francés Jean-Pierre Lecaudey (que substituyó al inicialmente previsto, Joan Seguí, quien por una indisposición canceló la cita) y el del tenor mallorquín Joan Laínez, quien poco a poco va aumentando su currículum a base de incorporar nuevas obras y estilos a su repertorio. Laínez se está convirtiendo en una voz a tener en cuenta, pues tanto puede resolver con técnica y musicalidad un recital con piano como otro acompañado por un instrumento más potente como es el órgano. Y así fue en el concierto que comentamos, pues al lado de uno de los grandes del teclado, Lecaudey, Laínez no quedó nunca en segundo plano, sino que se movió al mismo nivel interpretativo. Sobre todo, en las dos primeras intervenciones, dos sólidas y profundas canciones de Max Reger, ofrecidas con buena dicción y gran sentido. Tal vez el repertorio podría haberse movido por esos mismos cauces centroeuropeos, pero se desvió hacia otras latitudes mediterráneas, con dos aportaciones del Pare Martorell, Les Angelus de Louis Vierne y Agnus Dei de Bizet. Siempre, pero, guardando las formas de la calidad y el buen hacer. En la segunda parte el organista interpretó, en solitario y de forma más que notable, obras de Bach, César Franck y el final de la Primera Sinfonía de Vierne.

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