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Entrevista
Pablo d’Ors Sacerdote y escritor

«O abrimos puertas a lo contemplativo o nos destruiremos»

«Las necesidades del espíritu se cubren cuando las otras están satisfechas» - «Necesitamos pasar de la cultura exterior a la interior»

El sacerdote y 
escritor Pablo d’Ors (Madrid, 1963). |

El sacerdote y escritor Pablo d’Ors (Madrid, 1963). |

El sacerdote madrileño, autor de libros superventas como ‘Biografía del silencio’ y ‘Biografía de la luz’, pronuncia una conferencia esta tarde en Palma bajo el título ‘El arte de la meditación’. La cita es a las 20 horas en la Catedral de Mallorca. 

Meditar, ¿moda o necesidad?

Las dos cosas. Es moda porque es evidente que hay, cada vez más, grupos que introducen la práctica del silencio en sus vidas. Pero es necesidad porque nunca como hoy hemos estado tan dispersos con cosas como el móvil u otros aparatos. Necesitamos pasar de la cultura exterior a la cultura interior.

En Occidente, parece que la meditación está reservada a unas clases sociales.

Cierto. Las necesidades del espíritu se cubren cuando las otras están satisfechas. Con menos recursos tienes otras prioridades, las básicas. Y no solamente en Occidente, en otras latitudes y culturas pasa lo mismo. Diría que la oración y el silencio están en la última fase de la pirámide de Maslow. Para llegar a la meditación, la mayoría hemos tenido que pasar por algunas fases: la vocal, la mental, la afectiva y la silenciosa.

¿Meditar es orar?

En realidad meditar es una forma de orar. No es la única forma de orar, es la más sublime porque el acento no está puesto en tus cosas sino en callar lo que no sea el presente.

¿Meditar versus mindfulness?

Mindfulness es budismo despojado del concepto religioso. El mindfulness se centra más en la parte terapéutica de la meditación.

Intenté meditar y me quedé dormido. ¿Todos podemos meditar?

Todos podemos meditar, no hay unos llamados y otros no. Meditar es mirarnos y escucharnos a nosotros mismos, es autoconocimiento y, por tanto, todos podemos auto conocernos. Meditar es una técnica y un arte para llegar al interior y escucharnos.

¿Cómo conseguir silencio en este entorno tan ruidoso?

Meditar es, primero retirarse, es buscar tiempos y espacios para apartarse, luego es también relajación, ser consciente de la corporeidad y al final es recogimiento. Conseguiremos silencio a partir de recogernos un poco cada día.

¿Cómo se puede ser contemplativo en esta sociedad moderna?

La sociedad moderna, ante una pregunta o problema tiene dos mitos: el de la acción y el del pensamiento. Una cultura construida sobre esos dos elementos es frágil. Mi propuesta es otra: ante un inconveniente debemos primero mirar, percibir, escuchar, y luego, antes de actuar, tener una pasividad despierta. O abrimos puertas a lo contemplativo o nos destruiremos.

Eso no es fácil.

No crea, en realidad es sencillo. Lo que pasa es que parece que no queremos, que nos da miedo hacerlo, pero con veinticinco minutos de silencio diarios es suficiente. Las actitudes que se generan en ese poco tiempo se extienden a lo largo de todo el día. Llegas a una actitud contemplativa a base de práctica.

Biografía de la luz, Biografía del silencio. ¿Trata esos conceptos como si fueran seres humanos?

Son dos palabras hermanadas, limpiar con el silencio para que vaya entrando la luz y ver con más claridad lo que somos, por qué estamos aquí. La luz es una consecuencia de la práctica continuada. Biografía es sinónimo de procesos, quiero decir que el silencio y la luz tienen una historia que es la del alma y que no la escribimos por falta de atención.

¿Silencio? Prefiero a Bach.

Bach es imposible sin el silencio. La música está entre la palabra y el silencio. En el arte el silencio es partida y llegada.

En Biografía de la luz aparecen más referencias cristianas que en Biografía del silencio.

A mí, personalmente, me sirven las palabras del Evangelio, han sido un mapa de la conciencia. Pero la búsqueda espiritual no es genérica, es concreta, personal. Uno no aprende a hablar, aprende una lengua concreta, así que en el silencio te inicias a partir de una tradición concreta, que puede ser el cristianismo, el budismo o el zen.

¿Y dónde ponemos a Jesús?

No hablo del Jesús histórico, hablo más del Cristo interior, como arquetipo del yo profundo. Ese Jesús sería el paradigma del Cristo que llevamos dentro. En Biografía de la luz muestro cómo en el Evangelio se habla de cada uno de nosotros. Cristo interesa si nos apunta hacia nosotros mismos.

¿Podemos meditar online? O lo que es lo mismo, ¿qué papel juegan las nuevas tecnologías?

Está bien que cada uno busque, pero en esa búsqueda necesitas caminar con otros, así no te pierdes. Si somos sociales no podemos prescindir de la sociedad, con ese presupuesto de que el otro es necesario pueden encajar las nuevas tecnologías o las redes sociales. Y en tiempos de pandemia ha sido así.

¿Quién prioriza entre urgente y primordial?

Mejor diría, entre urgente e importante. Lo urgente es lo que nos dicen los otros, lo importante es lo que nos decimos nosotros mismos. De cara al bienestar debemos dar prioridad a lo importante.

¿Y qué les dice a los jóvenes?

Que no recorten sus ideales, que si en el 68 se decía «seamos realistas, pedid lo imposible», yo les diría ahora: «Sed idealistas, pedid lo posible».

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