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El amplificador | Lorena Bonnín: Bella y extraordinaria

Así suena su voz, como un prodigio, en constante búsqueda de la calidad. El conservatorio la forjó como cantante y la televisión le ha dado alas. Quiere dedicarse profesionalmente a la música y aspira a entrar en una sinfónica como oboísta

El Amplificador | Lorena Bonnín B. Ramon

Gracias a su participación en Prodigios, el programa de La 1 de TVE en el que el pasado mes de abril se proclamó ganadora en la categoría de Canto, Lorena Bonnín ha tocado a las puertas de la escena musical con un instrumento, la voz, que lleva años trabajando, en busca de la «belleza y la calidad». Este verano recibirá un curso en el Centro de Alto Rendimiento Musical de la Universidad Alfonso X El Sabio, en Madrid. No está en el oficio de paso, quiere dedicarse profesionalmente a la música y estudia oboe con el deseo de entrar algún día en una orquesta sinfónica.

El conservatorio fue clave en su vida. En sus clases descubrió que su voz era apta para el canto lírico: «Todo fue porque le había cogido un gusto tan grande a cantar, que decidí educar mi voz. Además de eso las voces se trabajan, evidentemente todos tememos un timbre de voz, pero ésta no era tan profunda cuando empecé como lo es ahora, y seguramente, con estudio, más adelante evolucionará pudiendo conseguir en la voz belleza y calidad», señala.

La música está en el escudo de su familia, al ser un tesoro que ya cautivó a su bisabuelo y que comparte con sus hermanos. Nacer y crecer arropada por una familia que tiene un pacto con el arte le hace sentirse afortunada y apoyada en todo momento, sobre todo por sus padres. «Mis hermanos pequeños se saben de memoria las piezas que canté en Prodigios. Recuerdo una vez que fuimos de excursión y se pusieron todos a cantar Sposa Son Disprezzata (aria escrita por Geminiano Giacomelli). Yo me uní a ellos también y me sorprendí de lo bien que se lo sabían y lo hacían. Han nacido en el mismo ambiente musical y eso se nota. Nuestros padres nos dedican mucho tiempo y sacrificio, eso es admirar», subraya.

La cantante y oboísta Lorena Bonnín, con su padre Carlos, pianista.

La cantante y oboísta Lorena Bonnín, con su padre Carlos, pianista. MANU MIELNIEZUK

Su abuelo es uno de sus grandes fans Compositor y pianista, está con ella desde el principio y Lorena, sabedora que la música le llevará «por caminos complicados, de esfuerzo, de frustración y trabajo», siempre escucha sus lecciones, una de las cuales dice que hay que «seguir siempre adelante e intentar que la música siempre te traiga alguna motivación por el camino para poder disfrutarla y utilizarla como medio de expresión. A parte de lecciones, mi abuelo me ha aportado mucha felicidad con su música. Yo siempre digo que mis padres me enseñaron a estudiar música y mis abuelos a amarla».

Su gran sostén es su padre Carlos, un pianista que «toca con una sensibilidad especial», dándole «emoción y personalidad a la música», con un estilo «muy propio» al componer y con unos resultados sobresalientes: «Sus composiciones son realmente preciosas», asegura Lorena. Musicalmente, padre e hija se sienten muy cercanos, como demuestra el hecho de que hayan compuesto junto piezas para oboe y piano, partituras que han compartido en algunos conciertos, junto a otras piezas. De la mano de su progenitor empezó a tocar el piano a los 3 añitos, en Art Music Palma. «Él me daba clases y más adelante a los 4 años toqué algunas piezas en un concierto de alumnos. A pesar de hacer las carreras de oboe y canto, sigo tocando el piano en la actualidad utilizándolo como instrumento principal para la composición», una pasión que practica desde hace un par de años, siempre en el piano de sus abuelos.

El concierto de Marcello y el de Cimarosa, así como el solo de El lago de los cisnes, le abrieron los oídos ante el oboe, un instrumento que le sedujo «por su belleza y elegancia». Decidió explorarlo y a día de hoy cursa el último grado profesional de oboe en el Conservatori Professional de Mallorca, con el profesor Álvaro Renard. «Es un instrumento curioso por ciertos factores que influyen a la hora de tocarlo, como las cañas, que son las boquillas que se ponen en la parte superior del oboe para poder hacerlo sonar. Son elementos que puedes personalizar a tu gusto para sacar un sonido u otro en el instrumento, claro está que dentro de unos límites, y eso supone que lo hagas más tuyo y que puedas experimentar nuevas sensaciones para tocarlo», explica.

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