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La voz de Mario Casas en Netflix, en manos de una mallorquina

La diseñadora de sonido Laura Díez ha coordinado el audio de la nueva serie de la plataforma, 'El inocente'

Laura Díez, diseñadora de sonido.

Cuando Mario Casas rodaba una escena de El inocente, la serie estrenada este viernes en Netflix, Laura Díez solo estaba atenta a su voz y al sonido ambiente, «por si se oía un coche, un golpe o cualquier otro ruido». La mallorquina era la diseñadora de sonido, por lo que no le importaba la interpretación, sino «que su frase se entendiese».

Si el sonido no era limpio, cogía todas las tomas grabadas, elegía la que tuviese el mejor audio y la proponía al director, aunque en un trabajo tan coral como el cine, hay que tener en cuenta todos los aspectos, por lo que podía ocurrir que la toma idónea no tuviese el sonido perfecto. «En este caso, en la fase de posproducción, hay que hacer una grabación ADR, que es cuando los actores sustituyen los diálogos en el estudio», explica quien tiene a sus espaldas más de 60 películas y cortometrajes.

Lo más complejo de la nueva serie de Netflix fue «la intensidad del rodaje, debido a que son ocho capítulos de 50 a 60 minutos», donde cada segundo de sonido ha sido supervisado por Laura Díez. En general, «las grabaciones en exteriores suelen ser más difíciles porque no puedes controlar los sonidos del entorno tanto como en interiores», aunque «todo es más fácil cuanta más experiencia acumulas», afirma la licenciada en la Escola Superior de Cinema i Audiovisuals de Catalunya.

Combina el diseño de sonido con la edición de diálogos, que es en lo que está inmersa ahora con Las leyes de la frontera, la nueva película del también mallorquín Daniel Monzón, cuyo estreno se prevé para octubre. Antes trabajó con este cineasta en El Niño y ha formado parte del equipo de las exitosas REC, Lo imposible, El cuerpo, Un monstruo viene a verme, Contratiempo y otras muchas, ya sea como editora de diálogos o diseñadora de sonido. En ambos casos hay que tener los oídos bien abiertos, pero como diseñadora busca además «crear el ambiente y las emociones adecuadas para cada escena» con los elementos sonoros. Destaca que «el sonido es muy subjetivo y si el trabajo está bien hecho, pasa desapercibido. La gente solo se fija en él cuando está mal», bromea Díez.

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