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Joan Fontcuberta busca «tesoros» en el archivo de Casa Planas

El reconocido artista, Premio Nacional de Fotografía, participa hoy en una mesa redonda en el Club Diario de Mallorca sobre ‘Mecanismos de ficción histórica’

Joan Fontcuberta B. Ramon

El reconocido fotógrafo catalán Joan Fontcuberta lleva poco más de un día en la isla buceando en el archivo de Casa Planas y ya ha encontrado «un tesoro», según sus palabras: «Unos álbumes que seguramente datan de 1938, en plena Guerra Civil, de aviones y barcos con base en Mallorca y que se utilizaban para bombardear Barcelona. No les constaba que existieran, es un material inédito y muy valioso históricamente», tal como afirma el Premio Nacional de Fotografía, que hoy participa en el Club Diario de Mallorca en la mesa redonda ‘Mecanismos de ficción histórica’. A las 18,30 horas reflexionará sobre el papel de los archivos y la imagen fotográfica en la construcción de la historia junto a la directora de Es Baluard Museu, Inma Prieto, y el gestor cultural Jaume Reus.

A Fontcuberta le gusta decir que el archivo del citado centro de investigación artística palmesano «es como la cueva de Alibabá sin los cuarenta ladrones», por lo que su residencia creativa durante esta semana servirá para «seguir merodeando y estar atento a una posible caza al vuelo de la suerte. Siempre dejo que la fortuna me alcance, me interesa mucho el azar, los accidentes imprevistos, lo que no puede ser dominado por una cultura de predicción, y de momento no me quejo», dice de los primeros «hallazgos».

Su trabajo siempre ha partido de imágenes previas, «ya fuesen fotográficas, icónicas dentro de la historia del arte o de la historia del fotoperiodismo, y de la memoria documental», aunque antes no daba importancia a los archivos, ya que «quedaban en un segundo término». Desde hace un par de años son primordiales en su obra, «fuentes inspiradoras con miles y miles de imágenes durmientes, como ir a una mina de la que van emergiendo ideas y proyectos». De ahí ha sacado la materia prima para su serie Trauma, en la que transforma «fotografías enfermas, sufrientes», es decir, «imágenes que van deteriorándose por una conservación deficiente».

El soporte analógico «a veces es atacado por microorganismos y ese deterioro va expulsando la memoria de la imagen, ya sea una persona, un paisaje, un edificio histórico, etc.» A Fontcuberta le provoca «una situación poética, nostálgica, porque si la fotografía es un dispositivo de memoria, nos podemos preguntar qué ocurre cuando la memoria desaparece, cuando la fotografía se convierte en amnésica». Quien también ha sido galardonado con el premio internacional Hasselblad busca «las ruinas de lo fotográfico», que ponen de relieve que «la imagen finalmente se desvanece, pese a la creencia de que la fotografía nos iba a hacer inmortales». Destaca que «vino a colmar las promesas de la verdad y de la memoria, y ahora nos damos cuenta de que ni siquiera va a ser cumplida esa soberbia de eternidad», añade el artista que durante su carrera se ha centrado en poner en duda la verdad de la fotografía.

Respecto a la situación actual, que califica de «tsunami icónico», lamenta que «la abundancia de fotos crea una relación banal con la imagen. Ya no hay solemnidad, como en aquellos momentos de nuestra vida que considerábamos dignos de ser retenidos, por lo que las fotografías ya no tienen valor y tras hacerlas y compartirlas, las borramos y olvidamos».

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