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Administración

Compras de arte en las instituciones de Baleares: pocas y opacas

13.000 euros se gastaron en 2019 el Govern, Cort, Es Baluard y el Museu de Mallorca en adquirir obras

Inauguración en el décimo aniversario de Es Baluard.

Inauguración en el décimo aniversario de Es Baluard. b. ramon

Las instituciones mallorquinas han cerrado el grifo en los últimos años en las compras de obras de arte. Si bien se han dejado atrás los despropósitos y caprichos de épocas pretéritas, a la escasez actual de adquisiciones se suman criterios poco transparentes y profesionales a la hora de realizar las transacciones, opinan los expertos encuestados por este diario. Las consecuencias de esta situación son funestas: condenan a vacíos y silenciamientos históricos.

Empezando por las crifras, entre el Govern, Es Baluard, el ayuntamiento de Palma se gastaron cerca de 13.000 euros en 2019. En este montante, el Govern incluye un devocionario que no encaja con lo que se entiende por obra de arte original, pues se trata de una edición facsímil de un misal de Navidad de Alejandro VI. Lo adquirió la anterior conselleria de Cultura por 2.750 euros, informan desde Hacienda. El Consell (que no indicó el precio de la pieza) también compró una pintura en 2019. Se trata de un paisaje de montaña de Antoni Ribas. Es Baluard adquirió la tela Out of order de Joan Rabascall. Desde el ayuntamiento de Palma no compraron nada. "Sí pagamos la producción de la escultura Núvol de Albert Pinya". La producción, el transporte y la instalación de la misma ascienden a 16.800 euros. El Museu de Mallorca tampoco invirtió en la compra de nuevos bienes artísticos, "la partida la destinamos a restauraciones que teníamos pendientes", detalla la directora de Ca la Gran Cristiana, Maria Gràcia Salvà. En años anteriores, el Govern había adquirido el legado de Baltasar Samper por 39.400 euros y la conselleria de Servicios Sociales compró dos óleos de Salvador Ginard por 1.650 euros. En el Consell las últimas compras son obras de Archie Gittes, Ritch Miller, Antoni Fuster, Luis Maraver, Lourdes Sampol o una obra que representa a Jaume I. Es Baluard adquirió piezas de Juan Aizpitarte y Avelino Sala.

Para empezar, el Pla de Patrimoni elaborado en la pasada legislatura por el Govern recoge como buena práctica dotar con presupuesto suficiente a los museos para nuevas adquisiciones, punto que se incumple. "El patrimonio del futuro lo constituirán las colecciones y fondos que se han legado, pero también los que se adquieren en el presente. Para que los fondos de los museos sean coherentes, han de ir incluyendo piezas y aportaciones de todas las épocas y han de poder completar el discurso de sus colecciones museográficas allí donde hay vacíos. Por eso, como criterio de calidad en los proyectos de la comunidad, se incluirá presupuesto para nuevas adquisiciones", reza el Pla.

A la escasez en las compras, hay que añadirle la falta de transparencia que se da en estas transacciones, advierte la Associació d'Artistes Visuals de les Illes Balears (AAVIB). Tanto en los criterios que llevan a tomar estas decisiones como en el acceso a los datos. En estos momentos, es posible consultar online las colecciones artísticas del Govern y del ayuntamiento de Palma. Hay inventarios subidos en sus portales de transparencia (en el del Consell la información de momento no está disponible, pero sí hay un apartado con el título béns mobles i d'alt valor històric). Pero la información que ofrecen es exigua. El Govern recoge en un excel las obras (título y autor) y en qué conselleria están custodiadas. El Ayuntamiento únicamente sube a la web un listado (título y autor) de 814 piezas. En ninguno de los dos casos se recogen precios por los que fueron adquiridas o las tasaciones, o dónde o a quién se compraron, estado de conservación, restauraciones realizadas, etc.

"Públicamente debería saberse qué se compra, por cuánto y por qué. Y qué se hace con las colecciones después", señalan desde la AAVIB. "¿Sirven únicamente para decorar despachos?", se preguntan desde la asociación. "¿Qué acceso tiene la ciudadanía a toda esta inversión?", remachan.

Desde la conselleria de Hacienda del Ejecutivo explican que no existe ningún comité especializado que decida qué se compra y qué no. "Cada conselleria toma por su cuenta esa decisión".

Frente a la cuestión, la catedrática de Historia del Arte Catalina Cantarellas advierte que lo primero que habría que hacer es comprobar si en estos momentos se está invirtiendo el 1% cultural de los contratos de las obras públicas, tal y como establece la ley. "Ante ese 1%, lo que yo haría es una carta de riesgo; es decir, una carta de prioridades sobre en qué se debería invertir, qué es lo más urgente y por qué. Siempre con criterios profesionales. Debe establecerse un orden de prioridades antes de comprar. Ese orden de prioridades debería hacerse con profesionales y siempre consultando con los museos públicos, especialmente con el Museu de Mallorca. Hay que conocer cuáles son los vacíos de estas colecciones. No se puede comprar a voleo", sostiene. "En estos momentos, no hay comités técnicos de adquisición de obras de arte. En primer lugar, todas las administraciones que compran deberían ponerse de acuerdo, trabajar conjuntamente, analizar cuáles son los vacíos en las colecciones y empezar a cubrir los vacíos en las que son de referencia. Para mí, habría que empezar por el Museu de Mallorca", abunda la historiadora del arte.

Conviene con Cantarellas el crítico y comisario Fernando Gómez de la Cuesta, miembro de la Associació de Crítics i Comissaris (ACCAIB). "Deben constituirse comisiones profesionales. Primero hay que trazar y definir los objetivos de cada colección, que estos objetivos sean duraderos. Por supuesto deben hacerse públicos. Y a partir de aquí crear las comisiones de adquisición. Debe trabajarse en líneas que sean complementarias y especializadas, que deben tratar de cubrir las lagunas de las colecciones. Además, éstas deben ser estudiadas, amplificadas, potenciadas y visibilizadas. No sólo (mal, en algunos casos,) almacenadas", advierte. El crítico considera que las instituciones no sólo deben comprar, sino que están obligadas a "conservar, difundir e investigar" sus fondos.

En la pasada legislatura, es cierto que el Consell estableció unas líneas de trabajo a partir del análisis que realizó de la colección el catedrático Marià Carbonell. "Las decisiones de compra se hacen con criterios técnicos y responden a dos líneas: autores mallorquines de los siglos XIX y XX y artistas extranjeros vinculados a la isla", explican desde la institución insular. Sin embargo, admiten que no cuentan con comisiones de adquisiciones. "Es una propuesta técnica que finalmente cuenta con el visto bueno político", precisan. En cuanto a la conservación, señalan que "hay técnicos que cuidan de las obras y también técnicos restauradores".

En el caso de los bienes del Govern que están en las consellerias, no hay técnicos especializados que velen por estas piezas. "Cuando se ha de restaurar alguna de ellas, se "contacta con el Museu de Mallorca, el de Menorca o el de Eivissa para pedir que colaboren o asesoren en este tipo de cuestiones", comentan desde Hacienda.

Respecto a Cort, es el cronista de la ciudad (técnico en Patrimonio) la persona que vela por la colección artística municipal.

En Es Baluard, el presupuesto para compras en los dos últimos años ha sido de 10.000 euros. Si comparamos esta inversión con la realizada por otros museos de dimensiones similares, saltan las alarmas. Artium de Vitoria gastó 23.000, el Musac 70.000 o TEA Tenerife 160.000. Todos ellos son también museos periféricos de dimensiones similares al museo de Palma.

El centro de la muralla es la única institución que tiene un comité de adquisiciones. Pese a ello, tampoco se han conocido demasiado bien cómo se compra, dónde lo han hecho o bajo qué criterios. La actual directora del museo, Imma Prieto, señala que cambiará el que hasta ahora operaba y que hará públicos los nombres del nuevo comité en breve. "Quiero algo más plural, que haya gente de diferentes lugares", apunta. Para la historiadora del arte, el hecho de no poder comprar nada tiene consecuencias. "Estás silenciando la historia. Silencias tu presente. Silencias periodos que luego no podrás estudiar ni explicar", considera. Es Baluard no compró ni una sola obra de arte entre los años 2012 y 2017. En anteriores periodos contó con mayor presupuesto. "En 2009, hubo 766.000, pero no sé si se gastó todo".

Sin mujeres

Explotadas como tema artístico, las mujeres están arrinconadas como creadoras en las colecciones de los centros artísticos y culturales. En Mallorca, por ejemplo, únicamente el 18% de la colección de Es Baluard (con un total de 719 obras) corresponde a mujeres. Hay obras de Eulàlia Valldosera, Francesca Woodman, Amparo Sard, Susy Gómez o Irene de Andrés, entre otras. "Vamos a visibilizar a más mujeres. He tenido reuniones con algunos coleccionistas para ampliar la colección y darles más visibilidad", avanza a este diario Imma Prieto. "En febrero inauguramos la programación con tres exposiciones individuales de tres mujeres: Ana Vieira, Marina Planas y Martha Rosler", apunta. Maria Gràcia Salvà también prepara en el Museu de Mallorca una muestra temporal dedicada a las trabajadoras.

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