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Oblicuidad | Por qué no habrá un ‘The Crown’ a la española

Cada vez que le pregunto a alguien si es posible una versión española de The Crown, se zambulle en un encendido análisis de la figura de Juan Carlos I. Primer y craso error, la emulación española de la gigantesca serie de Peter Morgan debería prescindir del alicaído Alí Babá como protagonista. ¿A quién le corresponde pues sobrellevar el peso de los capítulos? Tendrán que seguir leyendo.

Si alguien sugiere que The Crown es la serie más importante desde El ala Oeste de la Casa Blanca, gozará de mi asentimiento. El antecedente estadounidense que embelleció a Clinton y vaticinó a Obama ha sido destripado por los autores del biopic de Isabel II, que arrasó con los Emmys en su cuarta temporada. ¿Cómo se atreve entonces a retirarle el protagonismo de la versión española a Juan Carlos I, el equivalente transpirenaico de la tía Lilibeth? Tendrán que seguir leyendo.

La clave de The Crown es el lenitivo «Inspirada en hechos reales», que no equivale a los documentales que nos arriesgamos a producir en España. La primera razón para eliminar a Juan Carlos I como protagonista es que no reina, aunque resulte tentador plantear los capítulos como flashbacks desde Abu Dabi, recreando tal vez el emirato en Marbella. Hay un argumento descalificador todavía más poderoso. Una vez que se levantó la veda del elefante coronado, al pobre Emérito le caen tantos garrotazos desde las esquinas más impensadas que una pretendida y pretenciosa visión crítica de su figura se quedaría tibia. Todo ello admitiendo que los autores de las imitaciones de la serie británica no incurran en la habitual tentación de edulcorar a la corona española.

No podemos dilatar más la salida del laberinto. El único protagonista posible de La Corona es Felipe VI, salvo que un guionista con tendencias libertarias prefiera emplear como arranque a Letizia Ortiz, la plebeya republicana que acabó sentada en el trono y quiso imponerle un horario laboral a su función. Las temporadas iniciales de esta serie condenada a un éxito sin precedentes quedarían fijadas por la figura del Rey Niño, que iría evolucionando hasta su soledad actual. El relevo en el eje de la serie adquiere más importancia que la abdicación real de 2014, y el producto cumpliría ademas con la misión pedagógica que caracteriza a The Crown. Ni lo sueñe, quién se atreve a ponerle la corona al gato.

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