Piden 104 años a diez imputados por celebrar peleas de gallos en Ariany

El fiscal acusa a dos hermanos de ´La Paca´ y al ´Ove´, entre otros, de maltrato animal y asociación ilícita

28.02.2015 | 02:45
El reñidero donde se disputaban las peleas de gallos en una nave a las afueras de Ariany.

La fiscalía reclama penas que suman 104 años de prisión para diez acusados de celebrar peleas ilegales de gallos en una nave agrícola de Ariany a principios de 2008. Entre los imputados figuran los fundadores de la Associació Balear de Criadors de Galls de Brega, que se constituyó en diciembre de 1998 en Maria de la Salut, y otras personas muy conocidas en círculos policiales como dos hermanos de ´La Paca´, la famosa matriarca de Son Banya; ´El Ove´, condenado por narcotráfico; y miembros de otros populares clanes como el de ´La Sole´. El ministerio público acusa a estos diez sospechosos de un delito de asociación ilícita y otro de maltrato animal.

El juicio por los combates ilegales de gallos está previsto que empiece el próximo martes en la sección segunda de la Audiencia de Palma. La investigación culminó el 9 de febrero de 2008 cuando la Guardia Civil irrumpió en una nave a las afueras de Ariany y allí descubrió a un centenar de personas junto a un reñidero, un escenario circular donde se pelean los animales, que disponía de gradas con asientos para el público. Los agentes también hallaron 27 aves entrenadas para luchar, nueve de las cuales estaban heridas, con la cabeza sangrando, y nula movilidad.

Los imputados son tanto los fundadores de la entidad, entre los que está ´El Moreno´, un hermano de ´La Paca´, como otros socios y criadores de gallos de pelea. Según el fiscal, la asociación constituida en Maria en 1998 contaba con una estructura jerárquica, estatutos y entre sus objetivos se encontraba la promoción de la cría, desarrollo y mejora de la casta de este tipo de animales. Sin embargo, su cometido real era el de celebrar peleas ilegales de gallos en una nave de 350 metros cuadrados en Ariany. Así, desde principios de enero de 2008, se producían combates de forma organizada y reiterada, al menos, un día por semana. También existía un campeonato anual con unas reglas y habían creado una infraestructura para captar a nuevos miembros, bajo la apariencia de legalidad de la entidad, según el fiscal.

Registrada en el Govern
La Associació Balear de Criadors de Galls de Brega se encuentra registrada en el registro de asociaciones de la conselleria de Presidencia del Govern, si bien no está adaptada a la legislación vigente. Pese a estar inscrita, no cumple los requisitos, según la acusación.

Las peleas de gallos son el eje central de esta entidad y los animales no se crían por su porte, estética, genealogía o pureza, sino por su agresividad.

Según la versión del ministerio público, los combates entre estos animales consisten en que dos ejemplares luchan en el reñidero, bajo la supervisión de un árbitro, y se buscan la cabeza, ojos y cuello. Las aves utilizan sus espolones, que previamente han sido afilados y medidos por sus criadores, con la intención de incrementar deliberada e inhumanamente el dolor. El combate dura media hora a no ser que uno de los gallos huya o no sea capaz de resistir y fallezca. Al finalizar la pelea, las aves acaban con heridas de consideración y pueden llegar a morir.

Los criadores entrenan a los animales haciéndoles correr en cintas mecánicas como las que se emplean en los gimnasios y organizan combates privados. En ocasiones, se les amputa la cresta, barba y orejetas con el fin de que el gallo contrincante no lo pueda enganchar con el pico. Y los espolones son limados y afilados dándoles una forma cónica y punzante para causar un "extraordinario e innecesario sufrimiento", según la fiscalía.

La Guardia Civil allanó el local de las peleas ilegales de gallos sobre las ocho y cuarto de la tarde del 9 de febrero de 2008 en Ariany y allí encontró un reñidero perfectamente acondicionado con cuatro alturas de gradas, una balanza con dos cestas de tela para comparar el peso de los animales y una barra de bar. En la nave agrícola también había una instalación de jaulas. Los agentes se incautaron de 27 aves, nueve de ellas heridas. Y también hallaron dos botiquines con varios efectos para curar a los ejemplares (jeringuillas, bobina de hilo, agujas, tijeras, esparadrapo, pomada...) Los dueños de los gallos eran quienes se encargaban de sanarlos, según la acusación. Al titular del local y presidente de la asociación, le encontraron un cronómetro y un botiquín. Los acusados tenían galleras y se les decomisaron sus animales.

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