Tribuna

El gobierno del gatillo fácil

07.02.2017 | 01:32
El gobierno del gatillo fácil

La semana pasada se volvió a cometer un crimen contra el bienestar animal, al sacrificarse un centenar de cabras de la finca pública de Galatzó. La regidora responsable del área municipal de Medio Ambiente aseguró que "los incidentes y problemas con cabras han sido continuados y crecientes". Añadió que el elevado número de cabras había ocasionado "incidentes en el medio natural, vegetación, en el jardín y cultivos de la finca". Se requirió entonces al Servicio de Protección de Especies de la conselleria de Medio Ambiente, Agricultura y Pesca, que es el organismo competente en las actuaciones para proceder al control de las poblaciones caprarias. Y el abatimiento de las cabras fue llevado a cabo por miembros del Consorcio para la Recuperación de la Fauna de las Islas Balears (Cofib). Se decidió dejar los cadáveres en la montaña para que sirvan de alimento a aves carroñeras como el voltor negre.

Ayuntamiento, conselleria, Servicio de Protección y Cofib han dado muestras de ignorar por completo la legislación relativa al vaciado sanitario como protección del Medio Ambiente, como sucedió en el islote de es Vedrà, en Eivissa, sobre el que hay un procedimiento penal abierto en fase de instrucción, por un presunto delito de prevaricación y maltrato animal.

La ley 42/2007, de 13 de diciembre, del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad, enumera en su artículo dos los principios rectores de la preservación de la biodiversidad y entre ellos se cita "la precaución en las intervenciones que puedan afectar a espacios naturales y/o especies silvestres".

En este caso, las autoridades han actuado sin respeto a lo establecido en esta ley. Por ejemplo, no se han tomado muestras de sangre a las cabras para asegurarse de que los cadáveres no van a contagiar a otras especies. Tampoco se ha retirado la munición de los cadáveres que se han dejado como alimento para las aves carroñeras, de modo que éstas pueden envenenarse. Al no haberse identificado a los animales previamente ni realizarse el saneamiento correspondiente (análisis sanguíneos para la obtención de la calificación sanitaria, incluidos dentro de las propias obligaciones de vigilancia y control) es una total incógnita el estado sanitario en el que se encontraban los animales y, por lo tanto, cabe la posibilidad de que puedan suponer un riesgo tanto para la salud pública como para las especies necrófagas de interés comunitario que se alimentarán de los cadáveres de estos animales y, por consiguiente, del medio ambiente.

El artículo 13 del tratado de funcionamiento de la Unión Europea (Tratado de Lisboa) establece que "al formular y aplicar las políticas de la Unión en materia de agricultura, pesca, transporte, mercado interior, investigación y desarrollo tecnológico y espacio, la Unión y los Estados miembros tendrán plenamente en cuenta las exigencias en materia de bienestar de los animales como seres sensibles (?)". La decisión de exterminar a las cabras y proteger la biodiversidad de la finca de Galatzó, no ha tenido en cuenta el Tratado porque se ha usado el método más cruento.

Los aspectos relacionados con el bienestar animal están cobrando cada día más importancia en la sociedad, habiéndose desarrollado una regulación comunitaria, nacional, autonómica y local al respecto. Por ejemplo, el reglamento número 1143/2014 del Parlamento europeo y del Consejo de 22 de octubre de 2014 sobre la prevención y la gestión de la introducción y propagación de especies exóticas invasoras, dispone en su artículo 17, sobre erradicación rápida en una fase inicial de invasión de especies exóticas invasoras que "al aplicar las medidas de erradicación, los Estados miembros (...) garantizarán que no se cause a los animales ningún dolor, angustia o sufrimiento evitables". El artículo 19 sobre medidas de gestión, dispone que "?Al aplicar medidas de gestión y seleccionar los métodos que deban emplearse (...) se asegurarán de que, cuando estas vayan dirigidas a animales, no se les cause ningún dolor, angustia o sufrimiento evitables, sin comprometer por ello la eficacia de las medidas de gestión".

Esto son las prevenciones en caso de especies invasoras que pueden causar graves perjuicios en la biodiversidad de zonas de especial interés natural. Si la actuación en casos de especies exóticas invasoras, cuya capacidad de causar desequilibrios en los ecosistemas es enorme, se deben tener en cuenta los parámetros de bienestar animal, con más razón deben respetarse en casos de menos entidad, como el presente caso de intervenciones contra especies no catalogadas como invasoras exóticas, como es la cabra silvestre.

Ninguna de estas normas ha sido aplicada por la conselleria ni el ayuntamiento de Calvià. Existen muchos y variados métodos, como el cambio de ubicación o la esterilización. Una vez más, la administración autonómica y la local han actuado de manera, permítasenos la expresión, chapucera. Invito a las autoridades a que reflexionen un poco ¿Desde cuándo las cabras asilvestradas son un problema para la conservación de la flora en Balears? Como mínimo, desde hace cincuenta años. Los ecologistas llaman la atención, con razón, sobre la amenaza que suponen las cabras para poblaciones botánicas endémicas o en peligro de extinción. El gobierno también. Pero nadie dice nada de la falta de eficacia de las medidas adoptadas desde hace décadas y que se basan en el abatimiento y el sacrificio sin más. ¿Por qué sigue habiendo superpoblación de cabras si todos los años se sacrifican a miles en Mallorca? Esta es la pregunta que todos debemos hacernos. La respuesta es obvia, los planes y métodos usados hasta ahora han resultado ineficaces. El sacrificio sin más no es una solución. Si se sigue con los mismos esquemas es que no hay inteligencia en la gestión. Se hace lo de siempre mal endémico en Mallorca. Si hace tan sólo diez años se hubiera confeccionado un plan de esterilización/castración, contando con investigadores y especialistas, no hubiera hecho falta matar a ninguna cabra, la población sería estable y compatible con la flora autóctona y la cobertura vegetal. Es hora de cambiar de criterio y método.

Por si lo anterior fuera poco, entiendo como especialista en Derecho Animal, que se ha sufrido un olvido imperdonable. La ley 42/2007, del Patrimonio Natural y la Biodiversidad, establece en su artículo 74 que las Administraciones públicas "preservarán, mantendrán y fomentarán los conocimientos y las prácticas de utilización consuetudinaria que sean de interés para la conservación y el uso sostenible del patrimonio natural y de la biodiversidad". Existe un método de captura tradicional en Mallorca que es el lazo. Es un método incruento, que no contamina y que permite un control real y efectivo de las poblaciones. Pero tampoco se ha seguido lo establecido en esta ley que regula protocolos de especial eficacia en la preservación del medio ambiente.

Tampoco se ha cumplido con la información previa a la población y entidades de protección animal. Parece que la administración local y autonómica desconfían de los ciudadanos y por eso actúa de espaldas a estos, con total secretismo. Se habla mucho de transparencia, pero en la práctica no se cumple.

En definitiva, podemos afirmar que las autoridades han ofrecido, una vez más, un triste espectáculo. En Mallorca trabajan multitud de entidades y personas en el bienestar animal y medioambiental. Sin embargo, las autoridades generan una imagen hacia el exterior que contradice el trabajo valiente y altruista de todas esas personas. En Mallorca, la sociedad civil cuida y protege la flora y la fauna; nuestros representantes deberían hacer lo mismo.

* Abogado, especialista en Derecho Animal

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