23 de agosto de 2016
23.08.2016
Tribuna

No nos queremos, nos odiamos

23.08.2016 | 01:25
No nos queremos, nos odiamos

El otro día, en Diario de Mallorca entrevistaban al director de cine y ganador de un Oscar José Luis Garci. Obviaré el contenido de la misma, hasta una frase en la que Garci la clavó diciendo: "España es una familia mal avenida, no nos queremos". Verdaderamente me impactó esta frase y afianzó mi forma de ver este país, que en diversas ocasiones, bien en publicaciones y sobre todo en comentarios a publicaciones u opiniones, he manifestado. No puede tener más razón Garci y me da pie a una humilde reflexión sobre los tiempos en los que esta discurriendo España.

Estos tiempos marcan claramente nuestra personalidad a través de la historia, y cuando ha permanecido oculta ha sido un total espejismo, o los tiempos se han ocultado de la realidad por el contexto de la época que nos ha tocado vivir. Pero siempre ha estado ahí. Ahora, que lo que suscita el mayor protagonismo es la materialización de un nuevo Gobierno o la amenaza de unas terceras elecciones, nos hace, a mi modo de ver, perder la perspectiva de lo que esta generándose, incubándose, como un virus mortal en España. Pasan los días y no evidenciamos en nuestro día a día la desazón del futuro incierto tanto económico como político. Unos, los de siempre, porque son los protagonistas de este virus, de esta situación, y los otros, que se rinden ante el virus o desisten de luchar contra el mismo como debieran por temor a que la enfermedad nos devore a todos, y creo que es meridianamente claro lo que trato de exponer.

España está en riesgo de ser atomizada económica y políticamente. Destruida. Económicamente, porque de la delicada situación en que se situó con motivo de la crisis, pese a evitar el rescate, tras unas medidas acertadas, y unas reformas financieras, laborales y otras, se ha conseguido levemente mejorar la situación, no es ni mucho menos, la situación ideal de camino a una realidad económica que permita a España una mejora sustancial en la tasa de desempleo, deuda pública, y competitividad.

Pero esto no parece importar a la mayoría de la clase política española, que esta más por el personalismo, intereses de partido, derrota del adversario político porque sí y una falta absoluta de patriotismo (mucho personal se cree que el patriotismo es solo llevar la bandera española), no pensando en absoluto en España ni en los españoles. Por otro lado, jamas había estado España en una situación de amenaza tan clara de su identidad, de su integridad nacional y territorial. Jamás habían aflorado tantos nacionalismos excluyentes, independentistas y enemigos de España como realidad nacional.

Esta nación, que ha creado el Estado de las autonomías, otorgando a todas las comunidades unas competencias extensísimas, parlamentos, banderas, lenguas, etc., descentralizando el Estado al máximo, para restar argumentos, yo creo que no queda ninguno, al mal llamado nacionalismo español, rebajándolo a la mas ínfima expresión, ha devenido no suficiente.

Como cabía esperar, no tenemos remedio y no sabemos lo que queremos. O sí lo sabemos. Cataluña reta y se enfrenta ya abiertamente a la unidad de España, desde su propio Parlamento, dimanante de una Constitución que ya no se cumple. Una desobediencia absoluta a la ley que en las próximas fechas aumentara cuando el Parlamento catalán promulgue la ley de una Hacienda catalana y estructure lo que vienen a denominar el proceso de desconexión de España. ¿Cabe mayor desafío?

Por otro lado, el País Vasco esta expectante con los movimientos de Cataluña para asumir su experiencia. El PNV, lógicamente, sin interés en la unidad de España, solo en lo que pueda darle España, como parásito político, está en tono bajo pero no engaña a nadie, a mí por lo menos. Ojalá estuviera equivocado, está como el título de un libro en el que el ínclito Arzallus le decía al jefe de ETA "vosotros zarandead el árbol, que nosotros recogeremos las nueces". Mayor traición a España no es posible gestionar. Al lado del PNV están sus "hijos descarriados" de Bildu, etc., los asesinos de ETA, ahora políticos, que juntamente con Podemos, esta generación de parapolíticos cuya única misión es el poder y la destrucción de España, también han anunciado que presentarán conjuntamente con Bildu, una proposición de independencia para Euskadi. ¡Ahí están!

A estos dos frentes, a estos dos desafíos, se unen otras traiciones y deslealtades a España, en otras comunidades, Valencia, Galicia, incluso Andalucía y por qué no, aunque no con tanta fuerza, en Balears y Canarias. Con este panorama, me parece irrisorio el "no" de Sánchez a Rajoy, teniendo presente que su empecinamiento llega a límites de enfermiza no aceptación del resultado de unas elecciones. España, a mi modo de entender, está en una grave encrucijada, una gravísima situación de falta de identidad nacional.

De la resolución de una vez por todas de las maquiavélicas dudas sobre lo que es y debe ser. Una grave encrucijada, donde lo menos importante no es quién va a gobernar sino cómo lo va hacer. Si las incógnitas a las ecuaciones de lo que vamos a ser en el futuro se van a resolver de una vez. No podemos estar así permanentemente, en Estado autonómico, federal/confederal, métrico/asimétrico o metamorfósico/perenne. Ojalá España no tuviera tantos enemigos dentro de su propia familia. Como ha dicho Garci, no nos queremos en absoluto, yo añadiré, y lo siento tristemente, que nos odiamos.

Termino con una anécdota. Cuentan que la tarde que EE UU inició con su Armada el bombardeo de La Habana, tras la declaración de guerra a España por la voladura del acorazado 'Maine', el gobernador de Cuba llamó al ministro de Exteriores de España, comunicándole que estaban siendo bombardeados. Lejos de preocuparse, el ministro le dijo indignado "¡Joder! ¡En estos momentos está toreando El Gallo!". Sin comentarios.

* Comandante de la Guardia Civil en reserva

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