Tribuna

Del porqué de la crisis y otros errores humanos

21.11.2014 | 02:03
Del porqué de la crisis y otros errores humanos
Del porqué de la crisis y otros errores humanos

Leyendo el otro día a Florence Noiville en una publicación titulada Soy economista y os pido disculpas me pareció brillante la exposición que hace sobre la educación impartida en las mejores facultades y universidades en las últimas décadas. La tesis es la siguiente: la crisis económica y la falta de creatividad es debida a que los estudiantes de economía han sido literalmente formateados con unos dogmas económicos que atentan contra la concepción humana y contra una visión antropológica cristiana. Durante los últimos años se ha trabajado bajo la visión de un ser humano individual racional egoísta y susceptible de adoptar decisiones diversas. Esta teoría del funcionalismo capitalista ha ido mermando los valores de la sociedad actual. Detallemos los motivos de estos errores.

El primer error es concebir al ser humano como un individuo. El hombre no es un simple individuo material, es una persona. La antropología humanista y mucho menos la cristiana no puede concebir al hombre como un simple ser animado al igual que los seres vivos. Las personas son valiosas en sí mismas y en una singularidad irrepetible, únicos e irrepetibles y no instrumentalizables.

El segundo error es creer que el ser humano es solo un ser racional. Es evidente que somos racionales, pero no solo racionales. Si nos fijamos en las grandes decisiones que hemos tomado durante nuestra vida existe un componente pasional y emocional. Si observamos lo que nos maravilla, nos humaniza, la creatividad, la genialidad, la belleza ¿no tiene más de pasión creadora que de razón? La ética y la compasión se captan más por la emoción que por la razón y el corazón se conmueve cuando vemos el sufrimiento ajeno.

Fue un error "endiosar" la razón en la ilustración y olvidarse de la emoción. Y sobre todo en la tradición cristiana que debería ser por excelencia compasión máxima por el ser humano. Muchas veces hemos convertido el cristianismo en elementos muy moralizantes y doctrinales, verdaderos efectivamente, pero que al reducirlos a normas, cánones, leyes y citas del catecismo, pierden la cordialidad del ser humano. Ya lo recordaba Benedito XVI en la Deus caritas est con la idea de que demasiadas veces hemos reducido el evangelio a moral y el cristianismo es un acontecimiento feliz de encuentro con el señor.

El tercer error es pensar que el ser humano es un ser egoísta. Pues claro que lo es, pero reducir la humanidad al egoísmo es dar la razón a las tesis de Thomas Hobbes: "el hombre es un lobo para el hombre" y es legitimar el ser depredadores y entrar en la jungla del "todo vale". Basta con descubrir el escándalo de las tarjetas opacas. Estamos construyendo una sociedad de la competición y competitividad del más fuerte sobre el débil, y se acaba con aquel que no tenga fuerzas para competir. En este sentido se reduce al hombre a un "ser material".

Es necesario confiar en el ser humano y descubrir su ser solidario, altruista y hecho para los otros. Demostrando que se siente verdaderamente feliz cuando es capaz de un gesto de generosidad, que le ha costado un poco más pero le ha llenado más, la bondad humana existe y el entregar la vida por los otros es real tal y como lo demuestran los que trabajan en beneficio de los otros. Los cristianos creemos que donde abundó el pecado sobreabundó la gracia, somos más agraciados que desgraciados. No podemos reducir los hombres a seres egoístas desgraciados. Una economía egoísta, en palabras del papa Francisco, mata y solo lleva a sacrificar a los más débiles y los débiles hoy son los parados, los desahuciados y los abuelos atracados por las entidades financieras.

El cuarto error de la antropología actual, es pensar que el ser humano tiene una libertad individualizada y es libre de hacer lo que quiera, pero sin tener en cuenta que la libertad no es igual para todos, el rico es libre y la pobre mujer con cuatro hijos y en el paro también es libre, pero la situación de cada uno son muy diferentes, por tanto no hay libertad si hay miseria como señala una idea del filósofo ateo Fernando Savater. La persona no es libre si vive asfixiada por la miseria y por la coacción.

Benedicto XVI en la Caritas in Veritas afirma que hoy la cuestión social depende de una concepción antropológica del hombre, todo lo que hay por debajo de esa forma de hacer y vivir es una cuestión de la visión que tiene la sociedad del hombre y sino se parte de una buena concepción acabaremos haciendo las mayores barbaridades. La tarea de los cristianos es aportar el enfoque cristiano del ser humano ya que éste es totalmente asumible por quien no es creyente.

*Sacerdote

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