16 de agosto de 2016
16.08.2016
Piragüismo

Cooper alcanza la final soñada

El mallorquín debuta en unos Juegos Olímpicos clasificándose para la final del K-1 1.000 metros con el tercer mejor tiempo de los aspirantes a medalla - El palista realizó una gran semifinal, recortando 4 segundos a sus rivales en los últimos 250 metros

16.08.2016 | 02:45
Marcus Cooper resopla tras clasificarse para la final después de realizar una gran remontada en los últimos 250 metros.

Marcus Cooper tuvo el debut soñado en unos Juegos. El mallorquín se estrenó en una serie preliminar del K-1 1.000 metros, en la que ofreció un buen rendimiento, y menos de una hora después ofreció en la semifinal un extraordinario esprint de 250 metros para meterse en la final de su prueba con el tercer mejor tiempo de los aspirantes al podio. Con el sueño del diploma olímpico asegurado, el objetivo del palista de Cala d'Or será luchar por alcanzar una medalla que sería histórica. La cita es a partir de las 15:12, hora española.

Las previsiones apuntaban a que Marcus Cooper estaría con seguridad en las semifinales y que tendría sus opciones de clasificarse para la final olímpica del K-1 1.000 metros. El palista del RCN Portopetro debutaba en los Juegos y a sus 22 años no le pesó la responsabilidad. Salió con tranquilidad en su serie eliminatoria, marcando al portugués Fernando Pimenta –remaba a su derecha– y aguantó el ritmo, sin forzar en exceso, para acabar tercero. El primer objetivo estaba cumplido: estar entre los cinco más rápidos para competir en las semifinales, que se disputaban una hora después.

Ya en la serie decisiva, Cooper apeló a sus condiciones y la estrategia para alcanzar su gran sueño. Había trabajado duro este último año y ahora tenía la oportunidad al alcance de sus paladas: 1.000 metros para estar entre los cuatro más rápidos.

El mallorquín no quería dejar la historia de su presencia en Río de Janeiro en las semifinales y ofreció todo un espectáculo. Cooper arrancó bien, sin estridencias, en una quinta posición que aguantó hasta el paso por los 250 metros. El portugués Fernando Pimenta marchaba, como en la preliminar, a su derecha y destacado.

Tras los 500 metros todo continuaba igual. O casi, porque Cooper había cedido una plaza y remaba sexto. Parecía incluso que al palista del Portopetro le faltaban las fuerzas cuando se cruzó la marca de los 750 metros: iba séptimo, lejos ya de Pimenta –segundo– y del australiano Murray Stewart,a los que tenía a cuatro segundos.

Fue entonces cuando Marcus Cooper mostró su innegable potencia, realizando un fantástico esprint final que le permitió avanzar hasta la tercera plaza (3:33.781), solo por detrás de Stewart (3:32.602) y Pimenta (3:33.420). Una posición que le permitirá cumplir hoy su sueño: disputar la final olímpica y pelear por conseguir una medalla.

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