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Enric G. de San Miguel Gutiérrez de San Miguel Figuera

Trabajador en un hospital.Colaborador de Revista Ulises(edit Liebre de Marzo), Webislam, Instituto de Indología y otros medios, ocasionalmente.Traductor(inglés-español) Free lance.Nací en Mahón,1971.Vivo en Palma

Sobre este blog de Sociedad

Trataré en la medida de lo posible de traer a presencia con la escritura enfoques que no son muy frecuentes en los medios de comunicación, así como traducciones.En la medida en que mi trabajo me lo permita, y no esté muy cansado, trataré de actualizarlo con frecuencia.Posiblemente introduzca fotos h...


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  • 01
    Marzo
    2014

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    Historia estúpida de la literatura

     Acaba de salir al mercado un libro originalísmo: Historia estúpida de la literatura, de Enrique Gallud Jardiel. En su contraportada el autor hace esta advertencia: Esta Historia de la literatura no es en absoluto más estúpida que otras muchas reputadas que hay por ahí. Pero sí es bastante más cómica, pues incluye artículos burlescos sobre literatura, versos imitativos, falsas reseñas de libros, textos apócrifos, parodias teatrales, burla de los talleres de escritura y otras cosas sorprendentes. El libro pone en solfa a los autores pelmazos, a los libros infumables, a los clásicos soporíferos, a la preceptiva académica, a los estudios pedantes, a las investigaciones absurdas y a otros aspectos de ese negocio del que comen los libreros y al que muchos se empeñan tontamente en definir como arte literario.

     

    Entrevistamos a Enrique y le pedimos que nos hable de su libro.

     

    Pues es, básicamente, un experimento en parodia: una burla simpática de escritores famosos, de obras literarias, etc., destinado a alimentar esa suprema cualidad del espíritu que es el sentido del humor.

     

    ¿Por qué la parodia?

     

    Porque el mundo se toma a sí mismo demasiado en serio y ya es hora de que empecemos a reírnos de todo. La gente muy seria es la que acaba siendo muy mala. La parodia, en cambio, es desmitificación, mostrar que los gigantes tienen los pies de barro. Es un género difícil de hacer y, sin embargo, con muy mala prensa. Pero requiere una gran cultura para hacerla y para entenderla: es un juego sólo para inteligentes.

     

    Así es que se trata de un libro fundamentalmente cómico.

     

    En efecto. Porque, puestos a inventar, ¿vamos a abrazar la tragedia, el drama, para entristecer a nuestros semejantes a base de lágrimas, sufrimientos y desdichas? ¿Es lícito torturar al prójimo con la aplicación de conceptos griegos —agón, metábole, hybris, némesis, anagnórisis, fatum— esencialmente crueles y fastidiosos? ¿Es humano encerrarse meses para acumular maldades y dolores en una novela o una pieza dramática y refocilarse pensando «¡Cuánto va a sufrir el público o el lector! ¡Lo que va a llorar cuando contemple o lea esta escena!»? Mi respuesta es no. Por el contrario: lo digno, lo bello, lo humano es el humor. Ya lo dijo el nunca bien ponderado Muñoz Seca en su obra El padre alcalde: «Lo único que hay en el mundo digno de estimación, después de una buena mujer, es una buena carcajada. Y quienes la produzcan con su arte, su ingenio o su gracia, merecen la gratitud de las gentes.»

     

     

    ¿Se reconoce en España el valor del humor?

     

    En absoluto. No se sabe de ningún humorista literario o cinematográfico que haya obtenido galardón alguno. Y la gente que se divierte un montón leyendo una novela cómica o viendo una comedia, al acabar, dicen, desagradecidamente «¡Qué gansada», sin apreciar la alegría que esa obra les ha proporcionado.

     

    ¿Por qué haces humor basándote en la literatura?

     

    Porque amo los libros y me resisto a hacer humor basándome en la cotidianeidad y el tópico, algo muy de moda en los monólogos cómicos. Ya sabe: mujeres que no entienden los mapas y hombres que no atinan con el retrete. Prefiero tomar como modelo obras literarias que conozco bien y me han proporcionado muchos buenos momentos.

     

    En tu libro, sin embargo, satirizas a muchos autores y te burlas de ellos.

     

    Pero lo hago siempre con cariño. A muchos de los autores a los que parodio les admiro muchísimo.

     

    ¿Crees que el humor más profundo surge de una profunda tristeza o por el contrario, éste emergería de un estado de ánimo luminoso que permitiera invertir la realidad y transformarla en fábula o disparate?

     

    Se ha dicho que la literatura es lo único que nos premite descansar de la vida. Así pues, el escritor humorístico puede ser un pesimista encubierto. Pero en este caso, sólo producirá sátira amarga. No podrá crear formas más ingenuas de comicidad. El humor es una postura ante el mundo, un punto de vista. Y el dolor desdramatiza la existencia y nos hace más felices. Creo, pues, que al invertir la realidad y transformarla en disparate, conseguimos que esa realidad, cruda muchas veces, nos duela menos.

     

    ¿Quiénes han sido tus maestros literarios en el terreno del humor?

     

    En primer lugar, Quevedo. Y luego Bernard Shaw, Mark Twain, García Álvarez, Pitigrilli, Muñoz Seca, Gómez de la Serna, Jardiel Poncela y Tom Sharpe.

     

    ¿Cuántos libros has escrito?

     

    Esa pregunta está mal hecha. Lo que quieres preguntarme realmente es cuántos libros he publicado, no cuántos he escrito. Porque he publicado bastantes, pero otros varios no se los he conseguido colocar a ninguna editorial. Los publicados suman más de treinta. Pero luego están los otros, los hijos tontos, que no los quiere nadie más que su padre y que viven en un cajón.

     

    ¿Qué técnicas utilizas para escribir?

     

    Pues según el tema. Por lo general escribo sin pararme a pensar todo lo que se me ocurre y, un tiempo después, elimino de forma inmisericorde una tercera parte del texto —el relleno, por así decirlo— para obtener condensación y calidad de página. Es lo que recomendaba Lope de Vega, que sabía algo de eso. Pero a los que escribimos no nos gusta revelar nuestros procedimientos de creación.

     

    ¿Por qué?

     

    Pues por miedo a que se desvele la base de nuestro artificio y los lectores piensen «¡Ah! Pues no es para tanto. Así es muy fácil escribir.»

     

    ¿Crees que tu libro gustará al lector?

     

    Estoy plenamente convencido de que sí, de que gustará sin duda al que lo lea. Está pensado para lectores muy variados y contiene comicidad de muy diversos niveles, por lo que satisfará a gustos muy diversos.

     

    ¿Piensas que se venderá mucho?

     

    Eso ya es otro asunto muy diferente. Hoy en día las grandes editoriales alquilan metros cúbicos de mundo en las grandes superficies para vender pilas de libros, magníficos y nauseabundos indistintamente. Cuando más cerca está la pila de las verduras del supermercado, mayores son las ventas. El incauto ciudadano que ve tantos ejemplares se dice: «Este libro se vende mucho. Será, por lo tanto, estupendo. ¡Yo también me lo voy a comprar!» Y la mentira (su condición de superventas) acaba siendo verdad. Pero yo no tengo dinero para alquilar trozos de universo.

     

    Sin embargo, una firma de mucho prestigio, como es Renacimiento-Espuela de Plata, ha confiado en este proyecto.

     

    Sí; y hay que reconocerles su valor por el hecho de han encontrado un texto que les ha gustado y se han volcado con él, trabajando de manera excelente y produciendo un libro muy esmerado, sin pararse a pensar si recuperarían o no su inversión. No todas las editoriales obran con ese amor al oficio. Hay muchas a las que les gusta un manuscrito y no lo editan si el autor no es famoso por salir en la televisión.

     

    ¿Qué esperas de esta aventura editorial?

     

    Pues ni fama ni dinero, soy bastante realista. Tampoco era ése mi objetivo. No tengo ansias de ser ese escritor famoso que usa chaleco a cuadros, fuma en pipa, que se ve asediado por mujeres guapísimas, colocadas en colas interminables ante su mesa y que miran con arrobo mientras le piden que les firme el ejemplar del libro que aprietan amorosamente contra su pecho. Sí espero, al menos, conseguir la suficiente solvencia para poder seguir escribiendo y publicando cosas de humor, que es lo que me apasiona.

     

    ¿Dónde podemos hacernos con este libro y obtener más información sobre él?

     

    El libro se vende en las librerías normales. Por Internet se puede encargar en Amazon, El Corte Ingles, la fnac, etc.

     

    Para más detalles del libro (críticas, fragmentos, etc.) se puede visitar la web http://historiaestupidadelaliteratura.blogspot.com.es

     

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