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Sobre este blog de Deportes

Un espacio en el que analizar todo lo relacionado con el RCD Mallorca: fichajes, encuentros, jugadores, temas institucionales, etcétera.


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  • 23
    Octubre
    2014

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    Todo menos indiferencia

    Hasta ahora se han dejado oír los ocho mil que, mal contados, acuden a Son Moix. Pero la afluencia de mallorquinistas a la convocatoria de mañana adquiere mayor trascendencia porque supone una llamada de atención a la sociedad en general, sobre todo a aquella parte consciente de que el Real Mallorca es el último reducto capaz de reunir la voluntad de más de quince o veinte millares de ciudadanos de esta tierra.
    No deja de ser cierto que, salvo los cuatro privilegiados, el resto de clubs de fútbol son empresas privadas. Pero si sus propietarios no son conscientes de que sus títulos solamente les convierten en gestores de un sentimiento colectivo que, por otra parte y en el presente caso ni siquiera comparten, se equivocan gravemente en contra de sus propios intereses.
     
    La manifestación en el emblemático escenario de Ses Tortugues contabilizará a los presentes, pero debería sumar a  miles de simpatizantes más con su causa y su espíritu.  Los mallorquinistas latentes.

    Los consejeros que han emponzoñado el nombre del club, aparte de su nefasta gestión, de cuya omisión son tan responsables como quienes tomaron decisiones, no disponen de fuerza moral suficiente para imponer la dictadura de su patrimonio, exclusivamente material.

    Algunos de ellos parecen no haber entendido lo que significa “¡todos fuera! Por si alguno no se ha enterado, por sordera o desconocimiento semántico, se les puede traducir al catalán, ya sea de Pollença o capitalino, “anar–vos d’una vegada” o al alemán “auf einmal werschwinden”,  según el traductor de Google.

    Sin embargo y lamentablemente no creo que los tiros vayan por ahí. Más bien se trata de lucir una piel de cocodrilo con la que pretenden inmunizarse del griterío de lo que ellos consideran plebe. Por esto y aunque en el palco del estadio haya que poner una lona, el clamor ha de proseguir hasta que se les caigan las escamas.

     

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